Exportaciones no tradicionales, críticas a la CEPAL e Impuesto a las Grandes Fortunas


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Fuente: Muro de Oscar Ortiz



El nuevo episodio del espacio digital “De Frente con Oscar Ortiz” abordó el comercio exterior boliviano con María Esther Peña (IBCE), las críticas al proteccionismo con Ian Vásquez (CATO) y el análisis del nuevo impuesto al patrimonio con Pablo Mendieta Ossio (CEBEC).

Déficit comercial 2015-2019 fue el más alto en 20 años

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En el primer segmento, la gerente técnica del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), María Esther Peña, mostró la evolución de la balanza comercial del país del 2000 al 2020, demostrando una caída sostenida de las exportaciones desde el 2015, que sin embargo se frenó paradójicamente en el año de la pandemia.

“El déficit comercial acumulado en el 2015-2020 es de 5.103 millones de dólares y en comparación el de los años llamados neoliberales, del 2000 al 2005, fue de 534 millones de dólares”, remarcó, desmontando mitos del relato oficial.

Peña también evidenció que el déficit comercial fue mucho más fuerte del 2015 al 2019, con un promedio de 1.000 millones de dólares anuales, en comparación con los 65 millones de déficit del 2020.

La economista precisó que durante la gestión pasada existió un importante crecimiento de las exportaciones no tradicionales, como la soya y sus derivados, la joyería y la castaña, con “valor agregado y efecto multiplicador”.

Por otra parte, mostró que las importaciones también bajaron en el 2020, siendo destinadas mayormente a la producción que hace posible las exportaciones (diesel, gasolina y harina de trigo son los rubros principales).

La experta cuestionó la adopción de medidas restrictivas a las exportaciones en la actual administración, como los cupos que limitan la competitividad, calificándolas como “contraproducentes” en momentos en que el país necesita divisas.

Peña indicó que el IBCE recomienda una combinación entre políticas de promoción de las exportaciones, eliminando cupos y abriendo mega-mercados como la Unión Europea, China, Rusia y Vietnam, y una reducción de importaciones de energía mediante la producción nacional de biocombustibles.

Los países más libres son los más prósperos

En la segunda parte del programa, Oscar Ortiz habló con Ian Vásquez, vicepresidente de estudios internacionales del CATO Institute, acerca del proteccionismo en los Estados Unidos, las políticas industriales sugeridas por la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) y el Índice de Libertad Humana.

Vásquez cuestionó la política de aislamiento comercial adoptada por Donald Trump en los últimos años, que incluso “puso aranceles altos a aliados como Canadá y países europeos”, y consideró que la fuerza de grupos de interés beneficiados por el proteccionismo hará difícil revertir esta situación.

“Con la llegada de Biden esperamos que las políticas sean algo mejores, pero no van a volver al 2016. Estamos en otra era”, remarcó.

También advirtió sobre la restricción de libertades a lo largo del mundo con la excusa del Covid-19: “la población tiende a darle más poderes a los políticos en situaciones de emergencia; se han dado exageraciones y aprovechamientos para seguir agendas que no tienen nada que ver con enfrentar esta pandemia”.

En cambio, Vásquez subrayó como experiencia positiva de esta etapa el rol que jugó el sector privado en lograr la vacuna en menos de un año. “Estas innovaciones son posibles por la globalización, con multinacionales que tienen acceso a grandes capitales para poder experimentar, fracasar y encontrar soluciones para toda la humanidad”, dijo, al tiempo de recomendar que se libere la comercialización privada de las vacunas mientras el Estado “se enfoca en los más necesitados, con vacunas subsidiadas o gratuitas”.

Ian Vásquez se refirió además a las recomendaciones que viene haciendo la CEPAL, para que se adopten “políticas industriales” que a criterio del experto significarían reincidir en el “historial dañino para la región” que tiene ese organismo.

“En los ´50 y ´60 esa agencia promovía el proteccionismo, alegando que la estructura del comercio internacional creaba desigualdad. Eso condenó a la región a la pobreza y condujo a la crisis de deuda en los ´80. Mientras tanto, países asiáticos que tomaron otra ruta se abrieron al mundo, se desarrollaron e industrializaron, demostrando que la narrativa era falsa”, señaló.

El vicepresidente del CATO comentó sobre el Índice de Libertades Humanas que viene elaborando esa institución desde hace 5 años, midiendo “la libertad en todas sus dimensiones en más de 160 países”.

“Son 75 indicadores, desde la libertad económica y comercial hasta la religiosa, la libre expresión y el Estado de derecho”, indicó, remarcando que los países donde se registran mayores libertades “también son los más prósperos”.

Nuevo impuesto sin estudios técnicos

En el tramo final del espacio digital, Oscar Ortiz dialogó con Pablo Mendieta, subgerente del Centro Boliviano de Estudios Económicos (CEBEC), sobre el Impuesto a las Grandes Fortunas implementado recientemente.

El economista consideró que la medida, que puede considerarse un impuesto al patrimonio o un impuesto a la riqueza neta, no tiene bases técnicas sólidas: “No contribuye a la igualdad, a la eficiencia ni a las finanzas públicas”.

“Una comisión británica formada por la London School of Economics y la Universidad de Oxford analizó la posibilidad de la creación de un impuesto de esta naturaleza por la emergencia del Covid, pero determinó que debían cumplirse determinadas condiciones, como aplicarse por una sola vez y no generar daños económicos colaterales”, detalló.

Mendieta dijo que, en cambio, el impuesto boliviano es permanente, no producirá una recaudación significativa (unos 200 millones de Bs.), desincentivará la formalidad, espantará inversiones y ni siquiera cumplirá con el objetivo de una mayor equidad.

“La carga para los aportantes por este impuesto puede llegar a ser de más del 100% anual, por lo que tendrán que vender sus activos”, acotó.