La hoja de ruta hacia la dictadura


El enjuiciamiento político de Jeanine Añez, los generales del ejército, ministros de Estado y otras tantas personas que seguirán desfilando en los estrados judiciales, es una aberración jurídica, los Expresidentes y ministros de estado solo pueden ser juzgados por la Corte Suprema, previa aprobación por dos tercios de votos del Congreso Nacional. Ni siquiera García Mesa el narcodictador más sangriento que tuvimos en nuestra historia fue encarcelado sin antes recibir su sentencia condenatoria, al igual que su sanguinario ministro del interior Luis Arce Gómez.

Los delitos por el cual están siendo encausados no tienen pies ni cabeza, acusar de golpe de estado, cuando el pueblo boliviano estuvo 21 días en las calles para hacer respetar su voto y hacer renunciar al dictador que habia desconocido un referéndum que le impedía ser candidato.



Enjuiciar a los generales del ejército y la policía porque se negaron a salir a reprimir al pueblo que pedía vivir en libertad y en democracia, no son delitos, son acciones de gente de buena fe en el ejercicio del poder público.

Podemos estar de acuerdo o no con Jeanine, pero no es ella el problema, es que el MAS ha decidido acelerar su hoja de ruta para acabar con lo poco que queda de aires de libertad que se respira en nuestro país, instalar un gobierno de partido único, con un sostén económico basado en el narcotráfico, con un proceso de sustitución de clase dominante, y aplicando un principio fascista de preeminencia aymara, desconociendo la esencia mestiza y urbana de la sociedad boliviana.

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Empezaron a reprimir a los militares y policías para sentar precedente en las FFAA y Policías, siguieron con los servidores públicos sin importarles la jerarquía, y continuarán con los civiles y dirigentes cívicos para borrar cualquier vestigio de oposición.

Ese camino ya lo transito Cuba en la década los 60, Venezuela y Nicaragua en la década de los 90 y comienzos del presente siglo y lo van a querer aplicar en Bolivia.

No nos podemos equivocar, o nos unimos todos o el futuro del país está en peligro y se consolidará una nueva dictadura en América Latina.

Este ya no es solo un problema de Bolivia, sino de toda la comunidad internacional.

Cuando el gobierno no respeta la justicia ni la ley, el derecho a la rebelión del pueblo es una obligación.

Guido Añez Moscoso

Fuente: eju.tv