Radio noticias. Monseñor Gualberti, en la Homilía de ayer domingo, tocó la problemática de los huelguistas galenos, el magisterio urbano y también de la marcha de los indígenas en defensa del TIPNIS.
Santa Cruz.- ¿No será que estamos alejados o apartados de Dios? Esa pregunta la realizaba en la Homilía de ayer domingo Monseñor Sergio Gualberti, Arzobispo de Santa Cruz, cuando preguntaba por los problemas que suscitan en el país, profesionales en salud, maestros y descontento de la COB ante el anuncio del incremento salarial propuesto por el gobierno.
“Acerca de los problemas que vivimos en nuestro país, problemas que son muchísimos como de los profesionales de salud, de la COB y tantos otros, ¿No será porque ellos también dejaron un poquito de lado a Jesús y a Dios de nuestra vida?”
También habló de los marchistas indígenas sobre la defensa del TIPNIS quienes están en todo su derecho a la defensa de su territorio.
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“El problema del TIPNIS. Hemos reafirmado que los pueblos indígenas tienen el derecho a expresar libremente y con medios pacíficos como es una marcha, sus legítimas aspiraciones y también esperamos que se eviten iniciativas que busquen dividir a los mismos pueblos, provocar enfrentamientos y fundamentalmente falsear la verdad”
La preocupación del clero es el incremento al narcotráfico en nuestro país que está lastimando al núcleo familiar, hay que tener mucha alerta y cuidado en la juventud, la niñez para que no sean tentados a que consuman drogas, porque es una amenaza constante que lamentablemente fácilmente se la encuentra en las calles.
“El flagelo de la drogadicción porque el narcotráfico está dejando en medio de nosotros ese gran problema. Son muchos jóvenes, adolescentes y hasta niños que se han convertido en consumidores de la droga y muchas de las familias que se ven afectadas por esta desgracia que no podemos ocultar de callados”.
Es por eso que pide como hijo de Dios apostemos al dialogo, a la reconciliación de una convivencia pacífica en nuestro país, basada en la justicia, libertad, la verdad y el amor.
“Por eso como seguidores de Jesús el Buen Pastor no podemos ni debemos resignarnos ante esta situación y por el contrario, tenemos que ser nosotros testigos de la nueva esperanza, de la vida y del amor. Testigos valientes que apuestan al diálogo, a la reconciliación, convencidos que en nuestro país es posible una convivencia pacífica basada sobre la justicia, la libertad y el amor”. (Erbol)