Fuente: Muro de Oscar Ortiz
En el episodio 20 del espacio digital “De Frente con Oscar Ortiz”, Denise Hurtado habló sobre la gestión de recursos humanos en tiempos de pandemia, Gamal Serhan dio su visión acerca de las estrategias de transformación digital y Rubén Aguilar abordó la problemática de los bonos soberanos y el financiamiento del déficit fiscal.
“Mejorar la empleabilidad mediante nuevas habilidades”
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En el primer segmento, Oscar Ortiz conversó con Denise Hurtado, CEO de BPO Center, especialista en prácticas de recursos humanos, gestión del clima organizacional y coaching ejecutivo.
Hurtado calificó a la coyuntura de la pandemia como “desafiante” para el campo de los RRHH, señalando que las empresas han pasado a una modalidad híbrida, que combina lo presencial y lo virtual, donde se debe “promover la cercanía”.
“Las plataformas hacen que haya más frecuencia de comunicación, pero cantidad no es calidad. Se necesitan liderazgos cercanos, conectar genuinamente en lo virtual, con inteligencia emocional”, remarcó.
La experta destacó la importancia de “promover culturas de aprendizaje, nuevas habilidades y trabajo colaborativo entre áreas y territorios, en un momento en que el hilo tenue de las fronteras se desvanece”.
“Hay que desarrollar habilidades blandas y culturas de bienestar, con climas laborales de armonía. El bienestar ya está en la agenda de los líderes, a través del deporte y la vida saludable, pero también de la familia, porque el empleador ha entrado en los hogares de los trabajadores mediante lo virtual”, indicó.
Hurtado dijo que para impulsar su empleabilidad los trabajadores tendrán que incorporar nuevas habilidades y señaló que “en esta etapa tenemos que hablar de proteger el empleo”, para después pasar a una fase de reactivación.
“Human Value estudió cuáles son las habilidades más demandadas y las menos encontradas en Bolivia, y las principales tienen que ver con la comunicación asertiva, cercana, el manejo y gestión de conflictos, los liderazgos, las habilidades colaborativas y digitales”, detalló.
La especialista agregó que en las diversas carreras universitarias debería incorporarse el desarrollo de habilidades de interacción humana, que son el “pasaporte hacia la empleabilidad”.
En el balance del segmento, Ortiz opinó que, cuando nos acercamos al 1º de mayo, hay que plantear mejoras en las condiciones de empleabilidad, con actualización permanente de las personas tanto en la empresa como en el sistema educativo.
“La transformación disruptiva es un cambio profundo en el modelo de negocios”
En la segunda parte del espacio digital, Oscar Ortiz dialogó con Gamal Serhan, ingeniero civil graduado en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), con formación en Altos Estudios Nacionales y especializado en transformación digital en el INCAE, la escuela de negocios para América Latina de la Universidad de Harvard.
Serhan precisó que la transformación digital tiene tres fases: la digitalización, que sustituye operaciones manuales; la conversión de procesos artesanales a una producción en serie; y la transformación disruptiva, con “un cambio profundo en el modelo de negocio y de las organizaciones”.
“El cambio fundamental es centrarse en la experiencia del cliente, diseñar tus productos escuchando lo que el cliente quiere”, subrayó.
Entre los casos sobresalientes de transformación disruptiva citó los casos de Uber, “la mayor compañía de taxis en el mundo, que no tiene un solo taxi”, y de Airbnb, “la principal compañía de alquiler de hospedaje, que no tiene un solo hotel o cuarto propio”.
“Han entendido que los recursos no tienen una limitación, que no necesitan ser dueños de los activos para crear un negocio, sino conectar las necesidades de los clientes con los ofertantes”, explicó.
Serhan dijo que es clave “pensar fuera de la caja” y tener en cuenta que en la actualidad hay “un nuevo consumidor social muy empoderado, que sabe que en minutos puede destruir un producto o hacerlo crecer de manera exponencial a través de las redes”.
“En Bolivia la transformación digital todavía es lenta, a pesar de que la pandemia obligó a prestarle atención al tema. Pero están comenzando a surgir negocios disruptivos”, acotó.
Por su parte, Ortiz consideró que el fenómeno del consumidor empoderado se da también en otros ámbitos de la sociedad, como el activismo político, y destacó la importancia de incorporar las nuevas formas de operación “en los emprendimientos de jóvenes que buscan reenfocar su actividad económica”.
Bonos soberanos con “la tasa más cara que haya pagado Bolivia”
En el segmento final, Oscar Ortiz conversó con Rubén Aguilar, economista con una maestría de la Universidad Católica Boliviana y especializado en gestión macroeconómica y programación financiera en la Escuela Superior de Administración Pública de Brasil.
Aguilar se refirió a la emisión de bonos soberanos por 3.000 millones de dólares que estaba programada para marzo, relacionándola con la persistencia del déficit de cuenta corriente del Estado boliviano desde el año 2015.
“El país no tiene capacidad interna para solventar los gastos de la política gubernamental”, señaló, por lo que se acude a los mercados internacionales.
El economista cuestionó que la decisión de emitir bonos soberanos se tome sin una evaluación objetiva y en momentos en que las calificadoras de riesgo ven un deterioro en Bolivia.
Aguilar advirtió sobre la reducción de las reservas internacionales, que pasaron de 15.123 millones de dólares en 2014 a 4.596 millones en la actualidad, lo que sería visto en los mercados como una debilidad para la capacidad de pago.
“La tasa para los bonos soberanos estaría por encima del 7%, cerca del 8%. Sería la tasa más cara que haya pagado nunca el país”, enfatizó.
El experto recomendó analizar instrumentos de ingeniería financiera alternativos a la colocación de los bonos soberanos, como “un swap de oro, reabrir los bonos que deben pagarse en el 2022 y ocupar líneas de crédito del BID y la CAF”.
En el cierre, Ortiz remarcó que “la estabilidad económica del país pasa porque esta discusión sea resuelta adecuadamente” y alertó sobre la carga que representan muchas empresas estatales que “retroalimentan el déficit fiscal”.
