Luego de que el representante del Alto Comisionado de Derechos Humanos de la ONU con sede en Ginebra, Rupert Colville, anunciara que la vigilia iniciada por parlamentarios de oposición “se está convirtiendo en un gran drama en Bolivia” y adelantara la apertura de un diálogo con el gobierno sobre la situación de los presos políticos, la senadora María Elena Méndez (CN) señaló que esta posición “es un avance” y que espera que se traduzca en “un seguimiento minucioso y responsable”.
“Esperamos que la ONU se comprometa y se acabe el papel tibio, subordinado, que han cumplido sus funcionarios locales”, dijo la legisladora.
Méndez, que se encuentra hospitalizada tras sufrir una descompensación en la vigilia que cumplía junto a la senadora Carmen Eva González y el diputado Adrián Oliva, agregó que la intervención de Naciones Unidas debería desembocar en una auditoría jurídica de los procesos contra opositores.