Nueva era en las relaciones de EE.UU. con América Latina


image Obama, la atracción de la Cumbre 

La V Cumbre de las Américas está marcada por el carisma del Presidente de Estados Unidos y una sensación de nuevo comienzo entre ese país y Latinoamérica 

Sabrina Duque.  Desde Puerto España



EL COMERCIO de Quito

‘Obama le sonrió a Chávez”, contaba un delegado venezolano a un colega chileno que recién la noche del viernes llegó a Puerto España  y no había tenido tiempo de actualizarse.

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La ruta de Correa

El Presidente de la  República llegó a Trinidad y Tobago a las 05:00. Venía algo triste después de que Liga ganara por dos goles a Emelec. Aun así, se permitió bromear: “No siempre vamos a ganar, de vez en cuando tenemos que perder”.

Su intervención estuvo  signada por tres temas: un análisis sobre la crisis económica por “un sistema que está colapsando”, el caso Cuba y la criminalización de la movilidad humana –migración- en Estados Unidos.

La tarde de ayer, el  presidente se reunió con Eliot Engel, titular del Comité de Relaciones Internacionales del Congreso de EE.UU.,  y con Luis Alberto Moreno, presidente del BID. También  tenía previstas otras citas.“Chávez le dio un apretón de manos y le dijo que quería ser su amigo”, comentaba una periodista colombiana a una colega española, quien la escuchaba con cara de sorpresa.

Desde que amaneció, no se hablaba de otra cosa en los alrededores del hotel Hyatt Regency de Puerto España, donde se realiza la V Cumbre de las Américas.

imageY cuando faltaban 15 minutos para las 08:00, la prensa esperaba en la puerta del hotel la llegada del presidente venezolano Hugo Chávez y de su par estadounidense, Barack Obama, los únicos presidentes que no se alojan ahí, para la reunión de los 12 mandatarios de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) con Obama.

Hubo retraso. Chávez llegó 20 minutos tarde. Obama ni siquiera entró por la puerta principal. Una vez más, ambos se tomaron el protagonismo mediático, cuando Chávez le regaló a Obama un ejemplar –con dedicatoria- del libro ‘Las venas abiertas de América Latina’, de Eduardo Galeano.

Lo que se habló en la reunión solo cosechó optimismo. Álvaro Uribe, presidente de Colombia, fue parco: “muy positivo”. Chávez se extendió más: “Creo que hemos comenzado con buenos pasos. Lo que ha dicho Lula ahora mismo es una gran verdad: no se puede imaginar una futura Cumbre de las Américas sin Cuba”. Pero pidió que la relación sea “sin condiciones”.

imageEn palabras de Celso Amorim, canciller de Brasil,   la reunión de los líderes de Unasur y Obama fue cordial y constructiva. “Cada uno colocó sus posiciones, hasta quejas sobre el  comportamiento de la diplomacia de EE.UU. en situaciones específicas”. ¿Obama no se mostró abrumado con todas las quejas?, preguntamos. “No. No sé cómo se habrá sentido, pero siempre estuvo en una actitud de escucha y comprensión”.

Amorim detalló que Obama fue respondiendo y comentando cada intervención, en el sentido de buscar una cooperación y que expresó esperanza en relación con el  futuro. Pero también pidió paciencia: él  señaló a los presidentes las realidades que tiene que lidiar con sus clientelas políticas internas.

Con respecto a Cuba, Obama volvió a insistir en que esperaban un gesto, en respuesta al que ya EE.UU. adoptó al levantar la prohibición de viajes de cubanoamericanos a la isla y a las remesas.

Muchos asistentes coincidieron en que el líder de EE.UU. parece entender la diversidad e intereses de América del Sur.

Un dato más que alienta las expectativas: en la mañana de ayer, el titular de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, deslizó en una conversación informal que EE.UU. había formado –aunque no oficializado aún- un equipo para atender a la región, encabezado con alguien con experiencia anterior en la tarea. El nombre que desde hace días suena para ese cargo es el de Arturo Valenzuela, actual director del Centro de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Georgetown en Washington. También fue subsecretario de Bill Clinton. 

Cumbre de las Américas / La Casa Blanca busca dejar atras las tensiones políticas

Obama aleja los recelos de América latina hacia EE.UU.

El presidente dio vuelta la página de la era Bush y promueve un contacto más directo con la región

Domingo 19 de abril de 2009 |

Los 34 mandatarios americanos que participaron de la cumbre posaron ayer para la foto oficial

Silvia Pisani Enviada especial

LA NACION  de Buenos Aires

PUERTO ESPAÑA, Trinidad y Tobago.? El "efecto Obama" fue un bálsamo y llenó de esperanza de cambio la habitualmente conflictiva relación entre América latina y Estados Unidos.

"Vengo a escuchar, vengo a aprender", apaciguó el presidente Barack Obama al comenzar los contactos grupales con los líderes de la región.

Y los reproches ?aunque no las diferencias? quedaron atrás.

Todo cambió y se volvió más suave en el transcurso de esta Cumbre de las Américas donde faltaron los cruces, los cuestionamientos y las notas discordantes que suelen marcar este tipo de encuentros.

Ahora parece abrirse la posibilidad de un diálogo más directo y más fluido de la Casa Blanca con la región, de que haya contactos bilaterales regulares y de que el mismo Obama o su secretaria de Estado, Hillary Clinton, visiten la región.

Astuto, el nuevo presidente de los Estados Unidos buscó especialmente el vínculo informal con aquellos gobernantes que suelen ser más críticos con Washington.

Hasta tres saludos se le contaron con el presidente venezolano, Hugo Chávez, que en vez de llegar con reclamos apareció con la revelación de que "estudia reanudar las relaciones diplomáticas" con Estados Unidos, a raíz del "cambio" que la llegada del nuevo presidente "significa" para América latina.

Hace un año, el gobierno bolivariano expulsó al embajador de los Estados Unidos de Caracas. Y antes de que Washington hiciera lo mismo con el suyo en Washington, Chávez decidió mover antes y retirarlo él mismo. Ayer, con el efecto "Obama" como telón de fondo, Chávez anunció que el ex canciller venezolano Roy Chaderton y actual representante ante la OEA será su nuevo embajador en Washington.

image Ni lerdo ni perezoso, Obama compartió mesa de almuerzo con el mandatario ecuatoriano, Rafael Correa, y saludó con cortesía a los presidentes de Bolivia, Evo Morales, y de Nicaragua, Daniel Ortega.

Poco antes, Morales, el único que mantuvo el discurso más duro hacia Washington, había dicho que "nada cambió" con la llegada de Obama. Y que, en todo caso, a las modificaciones "hay que verlas en los hechos y no en la retórica".

Además, el titular de la Casa Blanca prometió viajar a la región. El primer destino "confirmado" fue Colombia y se conjetura que el periplo, que aún no tiene fecha, podría extenderse a Venezuela. La Argentina no apareció ayer en hipótesis alguna de itinerario. Pese a que está aquí la presidenta Cristina Kirchner, no hubo menciones, tampoco, de intercambios especialmente significativos con el presidente norteamericano.

Fuentes de la Casa Blanca confirmaron que Obama "sí ha desarrollado un extenso y muy buen diálogo" con el brasileño Luiz Inacio Lula da Silva.

Al cierre de esta edición, el problema que sí tenía la cumbre era el mismo con el que había empezado: no tenía su declaración final terminada (ver aparte). Y debe estar para hoy. El problema central sigue siendo la posición ante Cuba.

El reclamo para que Estados Unidos ponga punto final al embargo que hace medio siglo mantiene sobre Cuba siguió como telón de fondo del encuentro. Pero no ya como obstáculo insalvable para cualquier otra negociación.

La otra novedad de la jornada fue que Brasil, el otro gran polo del encuentro, admitió haber servido como "puente" entre Washington y La Habana, según confirmó aquí el canciller Celso Amorim.

Pero anotado ese primer logro con la promesa de deshielo en la guerra fría caribeña, la intención aparente sería, a partir de ahora, apartarse de ese papel. Y abogar por que Washington y La Habana encaren conversaciones "directas", sin intermediarios.

Oscuridad

"¿Quién ha apagado la luz, muchachos?", bromeó Obama al quedarse en penumbra junto con sus colegas. Fue en el accidentado encuentro con los presidentes de los países miembros del Unasur (la Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela).

Hubo un forcejeo con periodistas y, en eso, se apagó la luz de la sala. "Espero que esto siga mejor", bromeó de nuevo Obama. La consecuencia más evidente de lo ocurrido fue un refuerzo de los controles de seguridad, que ayer hizo prácticamente imposible moverse aquí.

Lo otro que dejó como saldo el encuentro fue la posibilidad de institucionalizar contactos bilaterales regulares que podrían empezar pronto con visitas de la secretaria de Estado, Hillary Clinton, al área, según reveló el mandatario uruguayo, Tabaré Vázquez.

Añadió que en la nueva era de contactos participarían también todos los miembros del gabinete de Obama, que "se pondrán a disposición para conversar con los presidentes".

Vázquez dijo que Obama "habló al principio" del encuentro a puertas cerradas con los líderes del Unasur, ante quienes reiteró la existencia de "errores mutuos cometidos en el pasado´´ y la necesidad de "trazar desde el presente un nuevo camino hacia el futuro".

"No hubo ni un solo momento de tensión en la sala", dijo un funcionario de la Casa Blanca, un diagnóstico compartido por otras fuentes.

Al parecer, fue Lula el que sugirió que eventualmente funcionarios estadounidenses visitaran países con los que han existido "roces" en los últimos años, según reveló el canciller Amorim.

Obama es "suficientemente inteligente" para saber quiénes son, dijo el diplomático, al excusarse de citar de qué países se trata. Casualidad o coincidencia, luego se lo vio al norteamericano palmeando la espalda de Chávez, o extendiendo su mano a Morales, Correa y Ortega.

Amorim resaltó, además, lo "correcto" del discurso del mandatario venezolano ante su colega estadounidense. "Fue, además, sorprendentemente corto´´, añadió.

Hoy, último día de la cumbre, la jornada promete. Los 34 líderes se reunirán a puertas cerradas durante tres horas. De acuerdo con el reglamento del encuentro, sólo pueden ingresar ellos y, en el caso de que sea necesario, sus intérpretes. Nadie más. Habrá que esperar las palabras finales. Y hacer el balance.

Claves del día 2

Un nuevo enfoque de las relaciones entre EE.UU . y América latina. El presidente Obama expresó a sus pares sudamericanos su deseo de mantener un "diálogo directo", basado en el respeto mutuo, y reiteró su disposición a conversar con Cuba.

El primer viaje de Hillary Clinton a la región. Lula sugirió a Obama que envíe a su secretaria de Estado, Hillary Clinton, como emisaria de buena voluntad a Bolivia y a Venezuela.

El impacto de la crisis global en la región . En una reunión con Obama, los presidentes sudamericanos pidieron el apoyo de la mayor economía mundial para obtener recursos financieros que permitan enfrentar con éxito la crisis.

Gestos de acercamiento entre Obama y Chávez . Luego de un apretón de manos cuya imagen dio la vuelta al mundo, Chávez le obsequió a Obama una edición en inglés del libro Las venas abiertas de América latina y ya designó embajador para su sede diplomática en Washington.

Cristina, optimista . La presidenta Cristina Kirchner consideró que el encuentro que mantuvieron los presidentes con Obama "constituye un adelanto importante en las relaciones de la región".