Michelle Obama: «Prefiero al presidente sin calzoncillos»


Cuando hace cuatro años, Barack Obama todavía andaba porfiándose la presidencia de Estados Unidos y todavía parecía un perfecto idealista rayano en la soberbia, su mujer, Michelle, confesó que, en realidad, Barack Obama era un ser humano que roncaba al dormir y le olía el aliento por las mañanas. La bronca que recibió del gabinete de comunicación del entonces candidato fue histórica. Al presidente de Estados Unidos, le dijeron, no le puede oler el aliento ni por las mañanas y mucho menos puede tener una mujer que diga esas cosas sobre él.Michelle Obama aprendió la lección y, en los próximos cuatro años de presidencia de Barack, ha sido pulida y convertida en una aliada fundamental. Es lo suficientemente independiente como para tener sus propios negociados (una famosa campaña contra la obesidad infantil y otra protegiendo los intereses de las mujeres de los militares) y lo suficientemente esposa como para divulgar información sobre la vida personal de su marido de tal forma que, más que ridiculizarlo como antes, lo humaniza.Prueba de ello se vio el viernes pasado en el programa de entrevistas de la ABC En vivo con Kelly y Michael, en donde Michelle acortó distancias con su público confesando esos placeres que le hacen sentir culpable, como comer patatas fritas o ver capítulos de la franquicia de realities The real housewives. La siguiente pregunta fue más complicada. Tanto que cuando la vio, el presentador Michael Strahan titubeó, exclamó “Ay, Dios…” y se disculpó de antemano. Pero la hizo. “¿Prefiere al presidente con [calzoncillos estilo] boxers o slips?”.Michelle también vaciló unos segundos. “Uuumm”. Este momento podría convertirse en otro “le huele el aliento” y deshacer todo lo que había progresado estos años. “Ninguno de los anteriores”, resolvió para deleite del público, que estalló en aplausos y carcajadas. Solo por si acaso alguien quería hacer sangre de su no-respuesta, añadió, entre risas: “¡Es una broma!”.El potencial daño que podría haber hecho la pregunta quedó reducido así a una anécdota. La primera dama siguió ejerciendo como tal, con preguntas que, a diferencia de la mayoría de las que tiene que encarar, no podía responder con algo preparado. Cosas como “¿En qué área tiene que trabajar más el presidente?”, que ella respondió con un ecuánime: “En el baile. Él canta, yo bailo”, que tanto le reprochaba una carencia musical como le atribuía otra.Han sido cuatro años duros que pasar en la Casa Blanca. La reelección de Obama no está asegurada (solo le lleva cinco volátiles punto de ventaja a Romney). Pero al menos su mujer ha recorrido un largo camino para enfrentarse a ese tipo de preguntas. No dejar ya que nadie lo dude.El País