Presupuesto 2022: ¿Un camino a la reactivación o al barranco?


Un parlamentario oficialista y un economista liberal dieron visiones absolutamente contrapuestas sobre qué esperar de la actual política económica, expresada en el PGE para el próximo año.

El gobierno presentó su Presupuesto General del Estado para el 2022, que incluye un déficit fiscal de 8% (el del año en curso es de 9,7%) y que destina fondos casi en un 60% al gasto corriente. Para evaluar el proyecto, eju.tv consultó al legislador del Movimiento Al Socialismo, Rolando Cuéllar, y al economista Antonio Saravia, quien dirige el Centro de Estudios sobre Economía y Libertad en la Stetson-Hatcher School of Business, en Mercer University.



PGE 2022

“Muchos recursos vendrán de las empresas estratégicas”

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El diputado Cuéllar opinó que el Presupuesto General del Estado continúa el esfuerzo de reactivación de la economía del gobierno: “Tenemos un presidente que es un economista de lujo. En un año de gestión se ha visto cómo ha subido la economía, cumpliendo con los bonos y la devolución de las AFP, demostrando con hechos que estamos saliendo de la crisis”.

“El presidente Luis Arce está dando prioridad a la salud y la educación, porque sin salud no hay trabajo ni economía”, remarcó.

Cuéllar dijo que su partido siempre ha “priorizado los proyectos sociales” y que el PGE seguirá en esa línea.

Consultado sobre los problemas de balance en las cuentas fiscales, el parlamentario descartó preocupaciones en el tema, señalando que “parte de esa plata vendrá de la gestión de las empresas estratégicas como El Mutún, YPFB y la planta de úrea. Estamos activando todas estas instituciones para reactivar la economía”.

“Es un presupuesto voraz”  

Mucho menos optimista fue el economista Antonio Saravia, para quien el déficit fiscal de 8% para el 2022 “indica que el gobierno seguirá gastando más de lo que ingresa. Lo que preocupa es que llevamos acumulando déficits desde el 2014. ¡Van 8 años consecutivos! Y no son bajos. El déficit promedio fue de 7.8%. Toda esta pérdida continúa engrosando la deuda pública, que ya ha sobrepasado el 50% de nuestro PIB. Esto es preocupante, porque eventualmente se tendrá que aumentar impuestos significativamente para pagarla o, lo que es peor, podemos caer en la tentación de imprimir dinero para hacerlo, generando inflación”.

En el presupuesto del 2022, dijo, el 40% de los gastos serán cubiertos por financiamiento externo e interno, alrededor de 14.000 millones de dólares. “Casi la mitad de los recursos que el gobierno gastará el próximo año vendrán de créditos. Lo que tenemos es un presupuesto tremendamente voraz, que pone en evidencia a un gobierno irresponsable, que gasta muchísimo más allá de lo que puede. Quieren seguir gastando como en la época de la bonanza de materias primas. Sólo en sueldos y salarios se gastarán 6.500 millones de dólares, alrededor de 18 millones al día. Se prevé gastar 5.000 millones de dólares en inversión pública, que se destinarán casi en su totalidad a las 70 empresas públicas en funcionamiento. Y ya sabemos que la gran mayoría de esas empresas, si no todas, son deficitarias”, enfatizó.

Saravia precisó que ese financiamiento vendría de créditos de los organismos multilaterales, préstamos del Banco Central y venta de bonos del tesoro a las AFP, “es decir, la plata de nuestros ahorros”.

“Colocar bonos soberanos en el mercado externo ha sido muy difícil por la pérdida de confianza de los inversores internacionales. Tendríamos que aceptar un descuento significativo en el precio de estos bonos, lo cual subiría la tasa de interés que tendríamos que pagar. Esa es, probablemente, la razón por la que el gobierno no lo ha hecho (en el 2021) ni lo podrá hacer”, opinó.

“Estamos ante un Estado elefantiásico”

El economista recordó que el presupuesto consolidado es de 33.777 millones de dólares, lo que representa el 90% del PIB al 2021. “Es un porcentaje monstruoso. Da una dimensión de cuán grande se ha hecho el gobierno. Estamos ante un Estado elefantiásico. Para tener una comparación, en Estados Unidos el presupuesto representa el 30% del PIB. En Chile representa el 32%. En Paraguay, que es un país con el que típicamente nos comparamos, es el 37%. Incluso en los países nórdicos, el presupuesto fiscal no supera el 50% del PIB”, subrayó.

Saravia dijo que esto es preocupante porque un gobierno tan grande representa tres problemas: “Un Estado enorme produce déficits y deuda que en algún momento se tienen que pagar. Un Estado enorme produce burocracia, tramitología y barreras que hacen difícil la actividad privada. Un Estado enorme indica que el gobierno es el que lidera la economía. El gobierno decide qué se hace y cómo, y el espacio para la iniciativa privada se empequeñece. Esto es esencialmente socialismo. Que, ya sabemos, sólo lleva a la pobreza”.

En cambio, consideró que Bolivia tendría que moverse hacia “un gobierno cada vez más chico y racional. Nuestra primera meta debería ser tener un presupuesto por debajo del 50% del PIB. A partir de ahí paulatinamente tratar de llegar a un 30% del PIB, que es mucho más razonable. Pero, claro, pedirle eso al MAS es pedir peras al olmo”.

“Los gobiernos son ineficientes por definición, porque usan plata de terceros para terceros. Si esta ineficiencia es del tamaño del PIB nacional, entonces quedan muy pocos espacios para hacer las cosas de manera eficiente y productiva. En suma, este presupuesto muestra claramente que el gobierno está llevando la economía al barranco”, concluyó.

Edición: Emilio Martínez

Entrevistas: Melvy Ruiz y Emilio Martínez

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