Linchamiento y crimen agravan la inseguridad en Santa Cruz


Conmoción. Otros dos hechos de sangre volvieron a disparar ayer la alerta en Santa Cruz. lincharon a un hombre y degollaron a un sereno. Una parte de los policías que llegaron vive en el comando.

Dos muertes por inseguridad reavivan temor

Linchamiento y crimen agravan la inseguridad.

VIOLENCIA EN LA CAPITAL CRUCEÑA. La madrugada del domingo, un joven de 24 años fue golpeado hasta morir por una turba en la zona del barrio Samaria I. Ayer, un exrecluso mató con varias puñaladas a un muchacho.



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EL DEBER

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Valentín Roca Soliz era padre de dos niños, de 3 y 6 años. Lo acusan de robar un micro de la línea 47

La violencia en la capital cruceña causó luto en dos familias. La madrugada del domingo, un joven de 24 años murió luego de ser flagelado por una turba de micreros y anoche un guardia de seguridad fue apuñalado por un exrecluso.

El primer hecho de sangre sucedió en inmediaciones del barrio Samaria I, zona El Quior. La víctima es Valentín Roca Soliz (24), que fue sorprendido por sus verdugos en un micro de la línea 47, que junto a otros sujetos retiró de su parada y estaba llevando con rumbo desconocido.

Según la fiscal Dorys Ribera, el motorizado fue encontrado en una zona llena de arenales, donde se había plantado. Allí el muchacho, que se presume estaba ebrio, fue golpeado por la turba.

Luego de recuperar el rodado y de golpear al joven hasta dejarlo malherido, los agresores lo llevaron hasta un centro médico, donde murió poco después por la gravedad de sus lesiones. La autopsia realizada por la forense Rafaela Mota señala que la causa del deceso fue un traumatismo craneofacial.

La hermana de Valentín Roca pidió justicia. Dijo que su familiar trabajaba como albañil y que su muerte deja sin padre a dos niños, de 3 y 6 años.

La fiscal Ribera llevará hoy ante un juez cautelar a cuatro personas involucradas en el hecho de sangre. Los acusará por el delito de lesiones seguida de muerte.

Pelea y muerte

El segundo caso de violencia ocurrió ayer en el barrio Coca Cola, zona de la Pampa de la Isla. La víctima es Ramiro Mejía Crespo, un guardia de seguridad, de 27 años, que murió luego de ser apuñalado por un exrecluso del penal de Palmasola.

La víctima era amiga del asesino, con el que aparentemente estaba bebiendo en un monte que está detrás de la Subalcaldía del Distrito Municipal 6.

Se presume que discutieron porque Ramiro le pegó a una mujer que los acompañaba, lo que motivó la reacción del expresidiario. Anoche la Policía lo detuvo junto a la supuesta agredida. 

Por otro lado, la población se movilizó ayer para exigir seguridad ciudadana. Choferes de trufis y de camiones marcharon por la mañana hasta la comisaría de Los Lotes pedir para detener a los asaltantes que dejaron malherido la semana pasada a Félix León Ávila.

Juntas vecinales y estudiantes universitarios anunciaron una marcha para el jueves, para exigir seguridad

Atracan y violan a dos mujeres

Dos sujetos atracaron y abusaron sexualmente de dos mujeres la madrugada del domingo. Los delincuentes interceptaron el taxi en que las víctimas y el novio de una de ellas dejaban la zona de Equipetrol para ir al local Papichulo. 

La fiscal de la Unidad de Víctimas Especiales (UVE), Leticia Campos, confirmó el hecho e indicó que las víctimas de los vejámenes tienen 19 y 25 años.

De acuerdo con el relato que Campos recibió, las amigas estuvieron por algunas horas en la zona de Equipetrol compartiendo junto al novio de una de ellas; sin embargo, decidieron ‘cerrar’ la noche en una discoteca. Cuando estaban camino hacia el nuevo boliche fueron interceptados por otro rodado del que bajaron sujetos con armas de fuego y los obligaron a subirse a una vagoneta. 

Los llevaron a un lugar despoblado por la zona norte de la ciudad, donde redujeron al novio, violaron a las dos mujeres y les robaron todas sus pertenencias.

Pese a que la denuncia fue sentada, ninguna de las víctimas del hecho ha regresado hasta las oficinas de la UVE.

Viven hacinados, pero no se quejan

300 nuevos policías comen y duermen en el Comando

Son subtenientes recién egresados. Forman parte de la unidad de reacción inmediata que patrulla la ciudad. Los policías cuentan sus historias.

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Policías del Comando trasladan catreras y colchones a otra unidad para adecuar los dormitorios

Los 300 agentes de la Policía que hace una semana llegaron de La Paz para reforzar la seguridad ciudadana ante una ola delictiva, están viviendo hacinados en el Comando y en la Utop.

Tras su arribo a la capital cruceña, se formó la Unidad de Reacción Inmediata y desde el lunes 25 de febrero salieron a patrullar el casco viejo y desde el primero hasta el cuarto anillo. “La mayoría somos subtenientes, solteros y vivimos en el Comando, unos pocos se fueron a la Utop. La alimentación está muy bien, no nos podemos  quejar, nos están dando todas las atenciones. Tenemos dormitorios, catres y colchones, incluso hasta tres colchones, porque colchones hay de sobra, incluso en el patio”, comentó a EL DEBER un oficial.

Otro subteniente dijo: “Los jefes nos tratan bien, aunque hay hacinamiento porque los dormitorios no son tan adecuados y no hay suficientes duchas ni baños”.

Están en el segundo piso

Las catreras de los policías están en el segundo piso del Comando y dependen del Distrito Policial Uno, cuyo jefe hasta ayer era el coronel Johnny Tapia. Los policías están con sus equipos, sus maletas y otras pertenencias. Según los oficiales, al menos 50 uniformados están instalados en la Utop, ubicada en la avenida Grigotá casi segundo anillo.  

Los policías se formaron en grupos. Los del primer anillo patrullan a pie, los del segundo en camionetas y motocicletas, al igual que los del tercer y cuarto anillo. Unos salen a patrullar desde las 7:30 hasta las 15:30, otros desde las 15:30 hasta las 19:00, el resto desde las 19:00 hasta las 3:00. Estos son remplazados por otro grupo hasta las 7:30.

Un subteniente que se movilizaba por el cuarto anillo dijo que de los oficiales que llegaron de La Paz hay también cambas. Unos pocos con mayores posibilidades económicas han alquilado cuartos para vivir por el tiempo que estarán en Santa Cruz y que se estima que serán unos dos años. “Soy camba, estudié en la academia de La Paz, egresé y me vine. Estoy viviendo en la casa de mis familiares, pero en el Comando también tengo mis cosas”, dijo. Los policías que viven en el Comando saben que en los próximos días llegarán otros 200 uniformados de La Paz. Lo grave es que allí ya no hay espacio para más gente.

EL DEBER intentó conocer la versión del comandante y del Gobierno sobre este tema, pero no fue posible 

Cambios de jefes   

En el distrito policial uno

El coronel Johnny Tapia estaba al mando ayer de todos los llegados de La Paz, pero fue removido a otra unidad.

En el módulo de los lotes

Asumió de jefe el coronel Freddy Meneses, mientras que en Radiopatrullas 110, el coronel Jaime Carreño.

Movimiento y coordinación

Reuniones permanentes se desarrollan en el Comando para coordinar acciones de patrullajes en la urbe cruceña.