El vicepresidente Álvaro García Linera, alias Qananchiri, quiere una Bolivia atómica. Dizqué para “fines pacíficos”.
Lo primero que habrá que acotar sobre el tema es que todos los gobernantes que han tenido el “horizonte comunista”, como al vice le gusta decir, se empeñaron en el desarrollo de la energía nuclear… pero con fines bélicos.
Segundo punto: la estrecha alianza del régimen boliviano con la teocracia iraní, acusada por la ONU de impulsar un programa atómico militar, tampoco es un dato muy alentador.
Téngase en cuenta sobre el particular que Irán firmó convenios geológico-mineros con Bolivia, bajo cuyo amparo podría encontrarse la exploración y explotación de uranio.
Tercer punto: aún cuando verdaderamente se tratase de un plan con usos pacíficos, hay que recordar la alta peligrosidad de la energía nuclear, como se ha visto en las catástrofes de Chernobil (ex URSS) y Fukushima.
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El Estado Plurinacional, que ha fracasado ostensiblemente en la fabricación de cartón y papel, ¿puede intervenir con un mínimo de seriedad en un campo tan riesgoso?
Defensor del fiscal Soza
Qananchiri también ha dado que hablar por sus reacciones a raíz de la difusión del supuesto audio del fiscal Soza, donde se lo incrimina con la red de extorsión y con la organización misma del grupo Rozsa.
Primero, a juzgar por lo publicado días atrás, el vice supuestamente habría congelado la orden de aprehensión contra Soza, para finalmente saltar al ruedo mediático casi como defensor del fiscal, arguyendo que la grabación y las fotografías divulgadas son “mentiras y acusaciones con carácter político”…