Karen Arauz
La Semana Santa es apropiada para la reflexión y la renovación de las creencias cristianas para los que las tenemos. Pero como vivimos una vida bastante terrenal no podemos excluir de nuestras meditaciones, el intenso popurrí que rodea cada uno de nuestros días. Apenas estamos tratando de profundizar en algún aspecto, surge otra "noticia bomba" que distrae nuestra atención y así vamos avanzando de sobresalto en sobresalto y muchas cosas muy importantes, se diluyen arrastradas por el maremágnum de esta vida plurinacional.
La repentina toma de conciencia del famosísimo fiscal Sosa de que las mentiras tienen patas cortas, lo induce a desaparecer y como siempre que alguien tiene bastante que explicar -lo que no conviene a algunos-, no deja huellas. Como una película de suspenso, todos estamos pendientes de alguna novedad sobre su paradero y más aun cuando el gobierne "teme" que se haya mandado a mudar, llevándose las pruebas de caso caratulado "terrorismo" aunque aún sin definir al terrorismo de quién se refiere. Este país es único en su género. Si Sosa se fue con las pruebas, es de imaginar que eso incluye al arsenal que con muy poco sentido estético fue presentado a la prensa luego del operativo del Hotel Las Américas. Pero digamos que ya que se auto excluía del proceso, es muy descortés de su parte que se raje con todo, dejando al tanteo, el libre albedrío de todo el país para sacar sus propias conclusiones.
Este juicio, a segundos de descubrirse como el gran sainete, ha hecho mucho daño a demasiadas personas como que para que todos nos quedemos quietos esperando no sé qué. La dilatada fecha conminatoria de su presentación es benevolente además de conveniente. Si es susto lo que hizo que Sosa se escondiera, tres semanas es tiempo suficiente para que se le pase. Si el susto es mucho, nunca aparecerá. Entro otros temores menores, es muy probable que sepa que su mamá le lavará la boca con jabón, por la cantidad de malas palabras que para matizar lo dicho, dejó grabadas para la posteridad. Porque lo que tiene en la boca en las fotos con sus ahora enemigos íntimos, no es espuma, es sólo crema batida de su tierna celebración cumpleañera.
Mientras, como si de una serie de televisión se tratara, esperamos el primer día de abril para descubrir cuánto tardará en ser cumplida su premonición: "si se cae este caso hermano…"
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Por suerte es marzo y gracias a ello, tenemos un gran motivo para cerrar filas alrededor del gobierno plurinacional con en el único sentimiento nacional de verdad, además de las salteñas claro está. El tema es que vamos a La Haya. Notable el secretismo -para nosotros que ejercitamos concienzudamente el chisme-, con que se ha preparado la demanda contra Chile. Los "amautas" que se reunieron por segunda vez en Palacio con SE, han debido quedar muy gratamente sorprendidos con la estrategia delineada, pues todos salieron con sonrisas de oreja a oreja y militantemente de acuerdo con la decisión presidencial sobre todo considerando que la demanda se va para Holanda en los próximos días. Un poco intrigante que pese a tener todo listo, se esté buscando con lupa un equipo que vaya al país de los molinos y los tulipanes llevando bajo el brazo, la única oportunidad que tenemos de recurrir a ese tribunal en el tema marítimo considerando que tenemos -aunque malo- un tratado vigente.
Que a todos los bolivianos nos parezca bien que se hagan las cosas en serio en este aspecto, no es menos cierto que deseamos que sean bien hechas. Porque no deseamos bajo ningún concepto, que el gobierno, al mejor estilo Cortez, queme nuestras naves con esta demanda. Las declaraciones tan picantes como un "chupe llokalla", están llevando las relaciones bilaterales a un punto quizás sin retorno. En caso de que suceda lo que Evo Morales tanto anhela, que es el triunfo de la señora Bachelet, no estaremos tan confiados de que las cosas cambiarán. Nadie desea un desengaño para nuestro Presidente. Pero, por muy mal que hagan las cosas los chilenos, debemos admitir que sus políticas relacionadas a sus diferencias con sus vecinos -que como buenos camorreros no les faltan-, es monolítica.
Al anunciar que nos vamos con nuestra carga más al norte, hacia el Pacífico como Mollendo, Matarani o mejor aún, Ilo, como si hacer un puerto de envergadura fuera cosa de niños con sus legos, recordamos a Joaquín Aguirre Lavayén y su sueño siempre postergado de una salida al Atlántico por los ríos Paraguay -Paraná, que hasta hoy no alcanza la magnitud que se merece.
Sabemos de la importancia que las aguas del Silala (en principio adecuadas para un criadero de truchas) tiene para las poblaciones del norte de Chile, y, el anuncio de que en breve Bolivia utilizará el 100% de ese caudal, tiene que estar poniendo de muy mal humor a La Moneda.
Me encantaría participar de una mini maratón, pero soy consciente de que para ciertos retos, es necesario criar músculos, hacer una rutina de entrenamiento pues de otro modo, fracasaría a los diez centímetros de la partida. No es malo que decida tomar el toro por los cuernos. Sólo creo que es necesario, crear las condiciones mínimas. Y aunque vociferare a quien me quisiera oír que todos en mi barrio me apoyan puesto que los represento en esta única oportunidad, no quisiera que mañana me dieran la espalda por haberme lanzado a una carrera sin estar apenas preparada para ella.