Emmanuel Macron, un presidente y candidato favorito que no encanta al electorado


Emmanuel Macron entra en escena como una estrella de rock. © RFI/Pierre René-Worms


Queda menos de una semana para la primera vuelta de las elecciones presidenciales en Francia. El gran favorito sigue siendo Emmanuel Macron, con entorno a un 28% de los votos, según los sondeos. Este fin de semana celebró su primer y único mitin de campaña. Un acto espectacular en una sala que no se llenó.



«5 años más» coreaban los asistentes al mitin de Emmanuel Macron este sábado, contentos de ver por fin al presidente ponerse el traje de candidato. Macron no ha hecho apenas campaña: según su entorno, porque la pandemia y la guerra en Ucrania lo reclaman, según los otros candidatos, porque no quiere correr el riesgo de perder una elección que ya parecía ganada con antelación, en medio de la apatía generalizada.

Deambulando solo sobre un gran escenario blanco al que entro rodeado por luces espectaculares, como un político estadounidense, el candidato a su propia reelección dio un discurso de dos horas el sábado. Se mostró satisfecho por las medidas adoptadas durante su quinquenio, y puso un énfasis particular en las más progresistas, como la reproducción asistida para todas las mujeres o la extensión de la baja por paternidad.

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Macron lidera las encuestas sin encantar

Un presidente que sigue siendo más popular al final de su mandato que sus predecesores, Hollande y Sarkozy. Sin embargo, pierde puntos en los sondeos de las últimas semanas mientras que su principal perseguidora, la ultraderechista Marine Le Pen, se acerca lentamente.

Las últimas encuestas ponen a Macron en cabeza el domingo, con entre un 26 y un 28% de los votos, seguido por Le Pen, con 22%, y mucho más lejos está el candidato de izquierda radical, Mélenchon, con en torno a un 15%. Eso sí, el gran ganador de esta primera vuelta podría ser la abstención, estimada en un 30%. Macron sabe que casi su única baza para movilizar a un electorado cansado por dos años de pandemia, enfadado contra muchas de sus medidas y contra su talante un tanto arrogante, es atacar a la extrema derecha.

El poder adquisitivo preocupa

Orgulloso de ser europeo, Macron criticó en su discurso del sábado a aquellos que promueven el repliegue y el aislamiento de Francia. Eso sí, la extrema derecha parece haber comprendido que el gran temor de los franceses hoy en día es la pérdida de poder adquisitivo. A ese respecto, el presidente ha prometido que los trabajadores podrán recibir una prima de sus empresas de hasta 6.000 euros, libres de impuestos. Un monto estratosférico para la mayoría de asalariados, que hasta el momento han recibido de media 500 euros de prima.

Macron no para de hacer guiños al electorado de izquierda en estos últimos días, aunque su programa parece ser fundamentalmente de derecha. El análisis de sus propuestas para los próximos 5 años e incluso del vocabulario que está utilizando durante la campaña no deja lugar a dudas: Macron se inclina profundamente hacia la derecha. Propone retrasar a 65 años la edad de la jubilación y obligar a trabajar a aquellos que benefician del RSA, una renta mínima de subsistencia. El programa de Macron atrae más a un electorado liberal en lo económico, aunque no tan conservador en lo social. El presidente, que prometía en 2017 no ser ni de izquierda ni de derecha, parece haber decepcionado a la izquierda.

Radio Francia Internacional