
La dinámica de Marine le Pen y la presencia de otro candidato de extrema derecha, Eric Zemmour, podría llevar el nacionalismo francés a niveles históricos en las urnas en las elecciones presidenciales. Entre las causas de este voto ultra está la sensación de abandono de las clases populares y la desafección política, dicen expertos.
En vísperas de la primera vuelta de la elección presidencial a la que el presidente Emmanuel Macron se postula para un segundo mandato, su principal rival, Marine le Pen ha entrado en una dinámica de intenciones de votos. Encuestas recientes anticipan una corta ventaja para Macron contra Le Pen en una eventual segunda vuelta, muy lejos de los 66% que obtuvo en 2017 o de los 82% que cosechó Jacques Chirac contra Jean-Marie Le Pen en 2002.
A pesar de que las principales preocupaciones de los franceses, según varias encuestas tienen que ver con la degradación del poder adquisitivo, la guerra en Ucrania y el sistema de salud, los candidatos de extrema derecha “han ganado la batalla cultural y retorica”, dice el historiador Alexis Lévrier al diario La Croix.
Tanto Marine Le Pen como Eric Zemmour han logrado colocar temas como la inmigración, la inseguridad y el miedo al islam en la agenda mediática francesa.
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RFI conversó con el politólogo Arsenio Cuenca, doctorante en el instituto Ecole Pratique des Hautes Etudes (EPHE) en París, y buen conocedor de la extrema derecha.
RFI: Si las encuestas de opinión se confirman, la candidata ultraderechista de Reagrupación Nacional Marine Le Pen podría acceder de nuevo a la segunda vuelta. ¿Cómo explicar la solidez de su candidatura en el electorado popular sobre todo?
Arsenio Cuenca: Los buenos resultados de Marine Le Pen tienen que ver con el desempeño de su partido, la estrategia de moderación que comenzó cuando se hizo con el control en 2011. También hay cuestión estructural que estos mismos resultados se repitan elección tras elección. Una de ellas, la fundamental para explicar este voto popular, es la alteración del mercado del trabajo en función del capital educativo. Los que no han podido acceder a una educación superior, a la universidad, sufren al acceder al mercado laboral y orientan su voto contra un sistema que sienten que no valora su capital social, cultural y educativo. Por lo general son obreros, empleados, empiezan a engrosar la base electoral de Reagrupación Nacional al tiempo que se sienten menos representados por las formaciones de izquierda clásicas como el Partido Comunista y el Partido Socialista francés. Esta conversión se da tradicionalmente en regiones del norte como los Altos de Francia.
Y hay una desafección importante con la clase política francesa.
RFI: ¿Ha logrado Marine Le Pen ‘normalizar’ su partido y su candidatura para deshacerse de la imagen xenófoba, antisemita, homofóbica de su padre?
Arsenio Cuenca: Hay una estrategia de moderación del Rassemblement Nacional (‘Reagrupación Nacional’) durante la gestión de Marine Le Pen. Pero que también igualmente se puede ver en la dirección de su padre (Jean-Marie Le Pen). Hay que recordar que este partido representa la vocación de la extrema derecha por llegar al poder y alejarse de la extrema derecha marginal neofascista, colaboracionista de los años 70.
No se ha desprendido del todo del prisma xenófobo cuando habla de inmigración, de seguridad o de identidad. Pero es cierto que Marine Le Pen ha expulsado a su padre de la presidencia honorifica del partido cuando tuvo la gran idea de volver con su cantinela negacionista. Se negó a que su partido participara en La Manif Pour Tous (nota del redactor: movilización contra la ley que legalizó el matrimonio igualitario).
Lo que pasa es que las otras fuerzas que han intentado buscar también apelar al votante del Front National, han recurrido a este discurso. Entonces estas ideas, al final empiezan a impregnarse en la sociedad. Eso ha provocado que el partido se asiente.
RFI: En esta campaña de 2022 ha surgido otro candidato de ultra derecha. Se trata del periodista y comentarista Eric Zemmour, con prioridades muy similares a las de Marine Le Pen: un enfoque particular en las temáticas de inseguridad, inmigración, laicidad y críticas contra el islam. ¿En qué se diferencia de Marine Le Pen?
Arsenio Cuenca: Mientras Marine Le Pen ha priorizado seducir a un electorado más allá de su umbral de predilección, Zemmour y los cuadros que lo rodean surgen como una reacción a esta estrategia. Cuando Marine Le Pen purga a todos estos cuadros extremistas y abandona relativamente las partes más radicales de su discurso, empieza a haber una desafección que acaba atrayendo a toda clase de extremistas de la derecha. Por eso vemos a gente como los monárquicos de la Acción francesa, ex miembros de Generación Identitaria o ultracatólicos (unirse a Zemmour).
Zemmour representa a una derecha desacomplejada, identitaria, aristócrata, ultraliberal en lo económico y ultraconservadora en lo social.
RFI: La obsesión de la inmigración sigue siendo un eje fuerte de la ultra derecha y de la derecha francesa. El candidato Zemmour insiste mucho en la retórica de la identidad francesa que según él está amenazada. Su partido se llama Reconquête, Reconquista, y cree en la teoría del ‘gran reemplazo’. ¿De dónde surge esta teoría?
Arsenio Cuenca: A lo largo de la historia, han existido muchas teorías como el ‘gran reemplazo’. Son pánicos morales y sociales que están presentes en la sociedad en múltiples episodios. Podemos remontar al siglo XIX con autores como Eduouard Drumont (ndr: periodista antijudío), o Maurice Barrès (ndr: escritor y figura del nacionalismo francés).
Este miedo a la inmigración, a la disolución de la identidad cultural, este tipo de teorías reemplacistas ha conocido una nueva edición de la mano del escritor Renaud Camus en 2011. Camus adaptó esta teoría al gran público. En su obra afirma que ‘solo hay que abrir los ojos para ver este gran reemplazo’. Él te dice ‘mira en tu alrededor y veras un kebab, una mezquita, verás gente que no es blanca en la calle, cuando antes no era así’. Este mensaje pasa por encima de las cifras, de los índices demográficos y lo adapta a la experiencia de la persona. Esta idea empieza a ser redifundida por medios conservadores como Valeurs Actuelles y finalmente difundida por Eric Zemmour que estaba en pleno meollo de la esfera mediática identitaria.
RFI: Además, Zemmour propone crear un ministerio de la “reemigración”, para expulsar de Francia a 1 millón de extranjeros. Ningún candidato a la elección presidencial francesa de la post-guerra ha formulado propuestas tan extremistas.
Arsenio Cuenca: En el momento en el que formula esta propuesta, estaba cayendo en las encuestas y buscaba volver a estar en boca de los medios y salió con esta idea. Es un calco de una medida que entendemos por una deportación, o incluso podría entrar en los cánones de lo que entendemos por limpieza étnica. Es otro de sus recursos para que la gente hable de él para formar escándalo.
RFI: Eric Zemmour es hijo de migrantes argelinos judíos. Suena paradójico que un hijo de migrantes formule propuestas tan duras contra la inmigración.
Arsenio Cuenca: Sí, es curioso ver la cantidad de polemistas de extrema derecha que nacieron en Francia pero que son hijos de migrantes: el Youtuber Papacito es de ascendencia española, Daniel Conversano es de ascendencia italiana, el Raptor Dissident se llama Ismaïl Ouslimani, y también es descendiente de argelinos.
