¡Despiértate Venezuela!


Álvaro Riveros Tejada

Riveros Por enésima vez en 14 años el pueblo venezolano es convocado a emitir su voto para elegir a sus autoridades, en medio de una estrategia previamente diseñada por los creadores del “Foro de Sao Paulo”, para acceder y adueñarse del poder por la “vía democrática” sistema que curiosamente fue siempre reclamado y demandado por los Estados Unidos, para los países latinoamericanos.

De ahí que para Fidel Castro, paradójicamente el mentor de esta estrategia, no fue muy difícil inferir que bajo la vía del voto, donde mandan las mayorías manejadas mediante el asistencialismo emergente del poder del dinero y el control político, se puedan instaurar gobiernos que, al igual que en Cuba, sean totalitarios y se perennicen como una monarquía comunista.



Para lograr este preciado objetivo, Venezuela fue siempre para Cuba el botín más preciado y dicho anhelo se remonta a los tiempos de Rómulo Betancourt, cuando ese propósito se vio truncado y desbaratado en las montañas de Falcón y, posteriormente, al derrotar a Castro con su expulsión de la OEA.

La aparición de Hugo Chávez en el escenario político venezolano, cargado de los millonarios dineros del petróleo, fue providencial para los hermanos Castro, pues desde ese mismo instante la noble y querida Venezuela fue entregada como una jinetera chuleteada por decrépitos celestinos. Miles de millones de dólares desaparecieron de sus arcas en la subvención de esa aventura del Socialismo del Siglo XXI, que se extiende infructuosamente por varios países del continente.

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A muy pocas horas del verificativo de las elecciones presidenciales y ante la disyuntiva de elegir, entre continuar con esa absurda sangría que solo le trae pobreza, inseguridad y una espantosa regresión económica a Venezuela, y/o proseguir con los Pajaritos Silbadores Unidos por Venezuela (PSUV) por un camino de dependencia de la isla de Cuba, es preciso recordar a ese bravo pueblo que su papel en la historia latinoamericana es y será siempre el de un pueblo libertario, como patria y madre de Bolívar y no el de fomentador de parásitos que vivan de su patrimonio.

La enorme maquinaria del fraude y la intimidación debe ya estar aceitada y presta a cumplir su falaz cometido empero, nada ni nadie pueden esconder las enormes manifestaciones de apoyo a Henrique Capriles que son espontáneas y están muy lejos de obedecer a aquellas convocadas con masas de empleados públicos y subvencionados por el régimen. Ante dicha evidencia, sólo nos resta pedir a ese gran pueblo que salga del oprobioso marasmo al que fue sometido y se sacuda de tanta ignominia. Desde el fondo del alma le pedimos: ¡Sacúdete Venezuela! ¡Despiértate Venezuela!