El Gobierno italiano promete eliminar las provincias por su inutilidad


Las provincias sirven en Italia para los intereses de los partidos. Sicilia ha sido la primera en llevar a cabo la medida.

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Desde Miami Beach a la Laponia, del Amazonas a Dubai, los viajes son cada vez más excéntricos y exóticos. Un diputado siciliano ha estado en el extranjero en un año 122 días, gracias a 45 diversos viajes institucionales. Se explica así la animadversión que existe en Italia hacia la casta política por su despilfarro y excesos.

Todo el mundo está de acuerdo en que para comenzar a dar una señal de cambio se deben eliminar las provincias, que son 107, con un costo para el Estado que oscila entre 14.000 y 17.000 millones de euros. Por su inutilidad, ya que muchas de sus funciones se sobreponen y ya las realizan las regiones o entes locales, el tema más recurrente de la política italiana, desde hace muchos años, es el de la abolición de las provincias.



No hay gobierno italiano que no haya prometido, siempre inútilmente, eliminar las provincias porque su función podría ser traspasada fácilmente a regiones y ciudades. También lo acaba de hacer el nuevo primer ministro italiano, Enrico Letta, quien lo ha prometido en su primer discurso en el Parlamento. Hasta ahora ninguno lo ha logrado porque al final se han impuesto los intereses de partido, que tienen en las provincias un vivero importante de clientelismo y una burocracia que les permite situar a sus propios militantes, amigos y familiares.

Un sinfín de poltronas a distribuir

En definitiva, en Italia todo el mundo está de acuerdo en que ciertos entes públicos, como las provincias, sirven fundamentalmente para utilizar dinero público, según los intereses de los partidos políticos, que cuentan así con un formidable número de poltronas para distribuir a su conveniencia. Cuando se habla de su abolición, muchos ponen el grito en el cielo, como si se ofendiera la identidad nacional. Pero analizando su contenido y funciones, la realidad es que esa gestión podía asumirla sin problemas las ciudades o regiones.

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El capítulo de costes es además desorbitado. El gasto público de las provincias pasó desde los 4.600 millones en 1990 a los 12.500 millones en el 2010, según datos del Istat (Instituto oficial de estadística). Una parte importante de ese gasto se destina al pago de personal: Entre empleados y dirigentes, las 107 provincias cuentan con 61.000 funcionarios, cuyo coste anual es de 2.300 millones de euros.

Capítulo aparte son los entes intermedios –desde sociedades públicas de los entes locales a los consorcios, a los entes turísticos, etc., que comportan gastos de 7.260 millones al año.

Eliminadas en Sicilia

Uno de los caballos de batalla del cómico Beppe Grillo, líder del Movimiento 5 Estrellas, en su lucha contra el sistema político ha sido precisamente la eliminación de las provincias: “stop a las provincias, inútiles fábricas de asalariados”, gritaba el cómico en sus mítines y en su blog.

Sicilia, donde los votos del Movimiento tienen una influencia decisiva en el parlamento regional, eliminó en marzo pasado sus nueve provincias, lo que supone un recorte de 700 millones de euros. Sus funciones se traspasarán a los entes locales y a la propia región. Eufórico, Giancarlo Cancelleri, líder del Movimiento 5 Estrellas de Sicilia, declaraba: “Hemos sido los primeros en abolir en Italia este carro inútil”.

Sueldos de la casta

Cada una de las 107 provincias italianas tiene su propio presidente, junta de gobierno, consejeros, diputados provinciales y asesores. El presidente y los consejeros regionales (su número varía desde 24 a 45, según la población) son elegidos con un particular sistema electoral proporcional. En el caso de Sicilia, el “carro inútil” de la burocracia de sus 9 provincias cargaba con 350 representantes elegidos en las urnas, con un coste total anual de 23 millones de euros.

El sueldo mensual del presidente de la provincia de Palermo es de 8.459 euros, el del vicepresidente 6.344, mientras los consejeros perciben 5.948. Aparte obtienen dietas por asistencia a la reunión de la junta de gobierno, que pueden alcanzar un máximo de 2.500 euros al mes. A este personal hay que sumar un montón de expertos de comunicación y marketing, consultores jurídicos, asesores de proyectos, etc. En estos apartados, las nueve provincias de Sicilia tienen más de 300 contratados.

El problema de costes en las provincias se agrava porque todas ellas disponen de una red sociedades, entes, consorcios y asociaciones de todo tipo con gastos a veces mastodónticos y a menudo inútiles.

El caso de Sicilia se puede extender a todas las provincias italianas. Se trata de una administración, la provincial, cuyas funciones pueden desempeñar entes locales y regiones. En la actualidad, hay tareas que se ven duplicadas, al ser ya realizadas por las regiones. Se puede explicar así que todos los gobiernos se hayan propuesto eliminarlas, hasta ahora sin éxito, por las fuertes resistencias que han encontrado. El nuevo gobierno de Enrico Letta tiene una ventaja para lograr su objetivo: un parlamento ampliamente renovado, con una amplia mayoría y con la presión del Movimiento 5 Estrellas que realiza una campaña constante para el recorte de la política.

Fuente: http://www.abc.es