Por qué los bolivianos no nos hacemos mandarines


Roberto Méndez

MANDARIN Acabamos de celebrar como nunca lo hemos hecho, la llegada del 5.521 Año Nuevo Andino y Amazónico y especialmente en Santa Cruz lo hemos hecho en cinco lugares y bajo la luz de un Lucero del Alba que nunca apareció porque hacía mucho frío.

Y lo hemos hecho mirando más de medio siglo de existencia, mirando el pasado, desconociendo todos los adelantos, lo bueno y lo malo que nos ha traído la colonia desde la llegada de Cristóbal Colón aquel 1492.



Entonces decimos, está bien que rescatemos nuestras tradiciones y está bien que rescatemos nuestros valores ancestrales, pero está mal que ese tenga que ser enfoque de nuestra vida como pueblo, volver al pasado porque sucede como cualquier relación amorosa, cuando acaba, acaba nomás y tenemos que mirar para adelante, porque de lo contrario si nos aferramos al pasado, ahí vamos a morir.

Y lamentablemente en este régimen de gobierno tenemos esa tendencia que se expresa; por ejemplo, en la Ley Avelino Siñani y Elizardo Pérez, cuando dice que la educación es descolonizadora, liberadora, revolucionaria, antiimperialista, despatriarcalizadora y transformadora de las estructuras económicas y sociales; orientada a la reafirmación cultural de las naciones y pueblos indígena originario campesinos, las comunidades interculturales y afrobolivianas en la construcción del Estado Plurinacional y el Vivir Bien”.

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Y en aplicación a esa norma hemos empezado a aprender un idioma nativo, en el caso de los profesores y lo mismo pasa con los funcionarios públicos, aunque sabemos que en ese proceso se pueden quedar muchos sin pega.

Hemos dejado de enseñar religión como materia específica, nos hemos declarado laicos y me pregunto si eso en el tiempo puede ser positivo, en esta sociedad cada vez atrapada por la tecnología, donde los chicos más están interesados por chatear con sus celulares inteligentes que reflexionar si las piedras pueden o no amar.

La nueva currícula también suspende la enseñanza del Inglés, en el entendido que eso nos convierte en serviles del “imperio yanqui”. Y ahí está otro de nuestros grandes problemas pues en otros países, además del Inglés, se les está enseñando el Chino Mandarín, el idioma y el país que poco a poco está dominando el mundo.

Porque ya se ha desinflado la burbuja del llamado socialismo Siglo XXI y existe una tendencia al cambio, y porque los países que han sobrevivido son aquellos que no se encierran en ideologías.

Como lo ha hecho China que cambió su Constitución Política del Estado, y el socialismo que pregonan, aceptó la presencia de inversores extranjeros.

Es así que hasta China, por tener mano de obra más barata, han emigrado grandes empresas a fabricar o ensamblar desde automóviles, chips, textiles y hasta zapatos.

Tenemos, por ejemplo, que en Santa Cruz los zapatos chinos le hacen competencia a los artesanales porque son más baratos.

Porque los gobernantes deben gobernar escuchando al pueblo y dejarse llevar por el sentido común. De lo contrario pueden ocurrir episodios como los que vive el Brasil, heredero del pensamiento socialista de Lula o ya lo han sufrido los de la llamada “Primavera Árabe” que terminó por sepultar a gobiernos de por lo menos cinco países de Europa, Asia y África, por el descontento de la gente que salió a las calles.

En concreto entonces, aprendamos del pasado, miremos el presente, pero siempre, siempre, proyectémonos hacia el futuro.

El Día – Santa Cruz