¿Pudo ser que Jesús haya sido negro?


Álvaro Riveros Tejada

Riveros A tiempo de leer estas líneas, y así Dios no lo quiera, es muy posible que Nelson Mandela, una de las figuras más descollantes de la política mundial y en especial de la lucha por la igualdad racial en su pueblo, haya dejado de existir y entonces su figura haya alcanzado el sitial de ese icono heroico que simboliza lo mejor de la naturaleza humana, en lo que a la personificación del perdón, de la libertad y, sobre todo, del antirracismo se refiere.

Al igual que Mahatma Gandhi, desde un inicio de su lucha se comprometió a no utilizar métodos violentos de resistencia y pese a ello, en 1956 fue arrestado junto a una centena de compañeros, para ser liberado recién cinco años más tarde, sin habérsele hallado culpa alguna. Con esa entereza de ánimo que le caracterizó siempre, él acuñó esas bellas sentencias que rezan: “Los verdaderos líderes deben estar dispuestos a sacrificarlo todo por la libertad de su pueblo” y “ser libre no es solamente desamarrarse las propias cadenas, sino vivir en una forma que respete y mejore la libertad de los demás”.



Sin embargo, el calvario político de Madiba no concluiría allí, pues la inquina de sus perseguidores hizo que en 1962 se decrete un nuevo arresto y posterior condena a cadena perpetua, lo que le valió una estadía de 27 años en la cárcel. No contentos con semejante injusticia, en 1969 el servicio secreto Sudafricano le preparó una celada que tenía por objeto asesinarle, bajo la apariencia de una falsa operación de fuga que providencialmente fue frustrada por el Servicio de Inteligencia Británico.

Son por demás conocidas las torturas y vejámenes a los que Mandela fue sometido durante su cautiverio, como el que sólo se le permitía recibir una carta y una visita cada seis meses. Estas misivas, a su vez, eran retrasadas durante largos períodos y leídas por sus carceleros, entre los que figuraba especialmente uno que se satisfacía en orinar y evacuar en las comidas que le pasaba, y es exactamente allí que el extraordinario espíritu y fortaleza de este superhombre se pone en evidencia, cuando al momento de celebrar su toma de mando, hace que dicho sayón esté presente entre los invitados, como una muestra inequívoca de su voluntad sincera de desterrar todo tipo de odio y revancha, durante el gobierno que iniciaba.

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Ante la partida de un ser humano tan excepcional, quizás sea el momento para que muchos políticos que se dan de luchadores por la igualdad, la tolerancia, la justicia y otro cúmulo de poses demagógicas que no cumplen y jamás tuvieron la intención de cumplir, se convenzan de la necesidad de tener más Madibas y menos impostores que, so pretexto de luchar contra la discriminación, sembraron y siembran tanto odio racial a su paso por el poder, se detengan a preguntar ¿Pudo ser que Jesús haya sido negro?