La teología del poder


Jhonny Vargas Colque – eju.tv

La inquisición o persecución política ceñida del gobierno a los que piensan diferente, la divinización del Estado, la desatención de ancianos, niños o enfermos, la inexistencia de una educación de calidad destinada a los jóvenes universitarios y el sometimiento de las decisiones políticas a los augurios de la lectura de coca, han cansado al pueblo boliviano. La perpetuación del MAS en el poder, no es socialmente aceptada, el rechazo generalizado del pueblo boliviano a este gobierno se ha convertido en una práctica habitual. El MAS ya no responde a la voluntad política del pueblo boliviano.

La sociedad boliviana tiene un presente inseguro y está aterrorizada por un futuro incierto, en Bolivia lo político es total y por ende también la decisión de si algo es apolítico siempre implica una decisión de carácter político. Este es el caso del CENSO de población y vivienda, donde todos tienen una mirada politizada del mismo, pero a nadie le interesa lo técnico, solo importa lo político.



La caída del expresidente Morales y del MAS es mera cuestión de tiempo, convirtieron a Bolivia en un Estado Corporativo de corte fascista, en Bolivia las tensiones sociales se disuelven en el triunfo del gobierno o de la oposición que hace frente a ese poder establecido, este es el caso de ADEPCOCA, que es un problema todavía no resuelto, más, por el contrario, servirá de base para que surja un nuevo movimiento político el de los Yungas, que a comparación del grupo de poder del Chapare, tiene una visión diferente del país.

El MAS es un fraude ideológico, percibido y rechazado por una gran mayoría del pueblo boliviano, hay un sentimiento de defraudación y decepción del pueblo hacia el instrumento político, sus dirigentes políticos no aprendieron nada, de sus errores políticos y su caída en 2019, siguen cometiendo los mismos errores, el MAS es una fachada de autoridades invisibles e irresponsables, es por esta razón que el gobierno se merece la desconfianza de todo el pueblo boliviano, como en la pasada gestión de Morales y Añez, Arce realiza gastos excesivos y exige impuestos, pero no vemos resultados.

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La política del MAS se origina en la arbitrariedad, el interés propio y la injusticia, un pueblo como el de Bolivia no está vencido hasta que se acata todas las imposiciones gubernamentales, hasta que no se acata la concepción ajena de lo que debe ser la lógica plurinacional, o la concepción del derecho y la aplicación de la ley convenenciera para el gobierno.

El Gobierno del MAS es el tabernáculo de la corrupción, hay muchas y serias irregularidades en la administración pública, que saldrán a la luz una vez se haga una auditoria gubernamental a todos los procesos de contratación y licitación de bienes, obras y servicios de los últimos 20 años.

El MAS es forma sin principio o es principio sin forma, en cualquiera de los casos la palabra principios está peleada con el instrumento político. La maldad de la acción de gobierno del MAS puede aparecer como corrupción, victimización, vileza, estupidez de sus líderes políticos o también como tosquedad, instintividad, vitalidad o irracionalidad de sus organizaciones sociales.

Generalmente, los bolivianos, no suelen buscar ni la verdad, ni la realidad, sino tan solo la sensación de hallarse seguros con un empleo gubernamental, un espacio comercial informal o una herencia mal habida de los padres. En Bolivia todo es prebenda y el mérito de nada sirve, en el gobierno la corrupción y la torpe burocracia, el interés por el dinero, la indisciplina, la irresponsabilidad, la deslealtad y la cooptación del poder son las cualidades del instrumento político.

El Gobierno del MAS, ha perdido frente a los ojos de los bolivianos toda legalidad y legitimidad que son la base del poder del estado Plurinacional, el gobierno dejo de ser el guardián de la legalidad y la constitución, todas las actitudes del gobierno actual son violaciones groseras e irritantes de la constitución.

Bolivia se ha convertido en una dictadura partidaria, aquí hay una ilegalidad gubernativa, y una ilegitimidad plebiscitaria, vivimos la dictadura constitucional plurinacional. En un estado de Derecho, el pueblo en su calidad de dictador ordena al presidente obediencia a la constitución, pero la mayoría oficialista en la Asamblea y en el mapa político boliviano, resulta demasiado chocante para la democracia. Nuestra constitución no es a prueba de dictadura y no respeta los derechos fundamentales, en Bolivia el MAS ha corrompido la ley, si la justicia en Bolivia no puede distinguir lo que es una ley, corre el peligro de hacerse dependiente del poder político, es decir las no leyes. El instrumento político ha cometido los peores abusos, debido a que goza del poder estatal y ha puesto en peligro el sistema de legalidad y legitimidad.

Los que pensamos diferente no nos someteremos a ninguna dominación política o pensamiento único oficial, no nos someteremos jurídica, ni moral, ni intelectualmente.

 

Jhonny Vargas es Politólogo