El Papa quiere a la Iglesia en la calle; reclama inclusión social y alienta contra la corrupción


Cambios. Francisco dijo a los jóvenes en Río que espera que en la diócesis haya lío. Histórico. Confirmando su línea de renovación de los católicos, su santidad estuvo en una favela. Sorprendente. El pontífice dejó el tono diplomático y exhortó a la Iglesia a salir para recuperar terreno. Inclusión. No se metan con los viejos, déjenlos hablar y escúchenlos, dijo el papa a los jóvenes.

Francisco vivió ayer una de sus jornadas más especiales en Río de Janeiro, en la visita de una semana que concluirá el próximo domingo. El día estuvo marcado por una profunda reflexión dirigida a la propia Iglesia. “Las parroquias, las instituciones son para salir. Si no salen se convierten en una ONG y la Iglesia no puede ser una ONG”, exclamó el primer pontífice sudamericano de la historia. Caminó por varias calles de una favela y entró en una casa con 20 personas con las que conversó. Pide justicia social.

Fragmentos de su discurso



“¿Qué es lo que espero como consecuencia de la jornada de la juventud? Espero lío, que acá adentro va a haber lío, va a haber. Que acá en Río va a haber lío, va a haber, pero quiero lío en la diócesis. Quiero que se salga afuera, que la Iglesia salga a la calle”.  Jorge Mario Bergoglio.

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El papa reclama inclusión social y alienta contra la corrupción

image ESPERANZA. Con la gente pobre de la favela Varginha, donde se realizó ayer una gran demostración de fe. El Deber.

AFP.- Francisco, el "papa de los pobres", reclamó la inclusión social de los marginados al visitar este jueves frío y lluvioso una favela de Rio, y urgió a los jóvenes a no desanimarse ante la corrupción rampante en Brasil, sacudido recientemente por masivas protestas.

El papa caminó por las calles de Varginha, una favela gris y plana, entre miles de personas exultantes, saludó y conversó con muchos de ellas, se puso una corona de flores que le regalaron, bendijo el nuevo altar de la humilde parroquia aún en construcción, y entró en una casa de la favela.

Desde el techo de una precaria vivienda frente al enlodado campo de fútbol, afirmó que la "pacificación" de las favelas de Rio, emprendida hace cinco años por el Estado para arrebatar su control a narcotraficantes y milicias parapoliciales, no durará si la sociedad brasileña margina a sus pobres.

"Ningún esfuerzo de ‘pacificación’ será duradero, ni habrá armonía y felicidad para una sociedad que ignora, que margina y abandona en la periferia una parte de sí misma", dijo el papa ante unas 25.000 personas.

"Una sociedad así, simplemente se empobrece a sí misma; más aún, pierde algo que es esencial para ella", añadió.

Al mismo tiempo, reconoció los esfuerzos de inclusión social en Brasil, que en los últimos 10 años, durante los gobiernos de Luiz Inacio Lula da Silva (2003-2010) y su sucesora Dilma Rousseff, ha integrado a la clase media a 40 millones de personas. (El Deber).

Francisco pide ‘lío’ y reclama que la Iglesia salga a las calles

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El pontífice visitó la favela Varginha, donde alertó que nadie puede quedar indiferente frente a la corrupción y a la exclusión sociales. Demandó un cambio en el catolicismo

El Deber y Agencias.

Con los pobres de la favela Varginha y con los jóvenes argentinos reunidos en la catedral de Río de Janeiro, el papa Francisco dio ayer uno de los mensajes más duros, hasta el momento, de su viaje a Brasil por la Jornada Mundial de la Juventud: Que la Iglesia salga a las calles para recuperar el terreno perdido y que nadie se quede indiferente frente a la corrupción y la injusticia social que hoy moviliza a millones de ‘indignados’ en todo el mundo, incluyendo el país anfitrión.

En la catedral carioca, construida en forma de cono, miles de peregrinos argentinos recibieron a Francisco al grito de "¡Esta es la juventud del papa!, ¡esta es la juventud del papa!".

Allí, en un tono inesperado para lo que había sido hasta ahora el estilo diplomático de los pontífices católicos, Francisco advirtió: "¿Qué es lo que espero como consecuencia de la Jornada de la Juventud? Espero lío, que acá adentro va a haber lío, va a haber; que acá en Río va a haber lío, va a haber, pero quiero lío en la diócesis. Quiero que se salga afuera, quiero que la Iglesia salga a la calle".

"Las parroquias, las instituciones, son para salir, si no salen se convierten en una ONG, y la iglesia no puede ser una ONG" exclamó, antes de ser aplaudido por la multitud.

Francisco, el primer papa latinoamericano de la historia, llegó el lunes a Brasil, el país con más católicos del mundo (64,6%), ubicado en un continente donde la Iglesia católica pierde terreno desde hace tres décadas frente al avance de los evangélicos y el laicismo.

Con los más pobres

Francisco visitó ayer la favela de Varginha, hasta hace poco controlada por bandas de narcotraficantes. Allí, dijo a sus habitantes que nadie puede permanecer indiferente ante las desigualdades sociales y que los jóvenes deben luchar contra la corrupción y la injusticia.

En medio de fuertes medidas de seguridad, con policías con armas de precisión y helicópteros sobrevolando la zona, Francisco visitó Varginha, en el complejo de Manguinhos, en la zona norte de Río, lugar hasta finales del pasado año controlado por bandas de narcotraficantes y ahora una zona recuperada para la ciudad.

El papa, que llegó en un pequeño automóvil cubierto, que después cambió por el papamóvil, fue acogido con júbilo por los 2.500 habitantes de la favela, que viven en su mayoría en casas construidas con materiales de derribo y cartón y que para la ocasión limpiaron y adornaron las calles. Nada más llegar, colocaron al papa un collar de flores de papel multicolores. Francisco, siempre sonriendo, saludó y besó a los niños y se dirigió a la pequeña iglesia levantada en la favela, donde bendijo el altar mayor y entregó un cáliz como regalo

“Hay que luchar por un mundo más justo”

El papa Francisco caminó por varias calles de la favela Varginha bajo la lluvia y seguido por cientos de pobladores y entró en una casa, de cuatro metros por cuatro, donde viven 20 personas, con las que conversó durante unos 15 minutos.

   Después se reunió con los vecinos en el campo de fútbol. Un matrimonio joven le contó la historia de la favela y que en ella viven personas marginadas y desfavorecidas procedentes de zonas pobres de Brasil que llegaron a Río buscando un futuro mejor.

   Francisco les dijo que no veía la hora de visitar la favela y tras señalar lo que le hubiera gustado llegar diciendo "buenos días" y pedir un ‘cafezinho’, pronunció un discurso de marcado carácter social.

   "Me gustaría hacer un llamamiento a quienes tienen más recursos, a los poderes públicos y a todos los hombres de buena voluntad comprometidos en la justicia social: que no se cansen de trabajar por un mundo más justo y más solidario. Nadie puede permanecer indiferente ante las desigualdades que aún existen en el mundo", afirmó el pontífice.

A los jóvenes    

Contra la corrupción

El papa se dirigió a los jóvenes, de los que resaltó que tienen una "especial sensibilidad ante la injusticia" y que a menudo se sienten defraudados por los casos de corrupción".

Un programa de cambio

"Nunca se desanimen, no pierdan la confianza, no dejen que la esperanza se apague. La realidad puede cambiar, el hombre puede cambiar. Sean los primeros en tratar de hacer el bien", les animó.   

Condenados a la exclusión

"No se metan con los viejos, déjenlos hablar, escúchenlos (…) sepan que en este momento ustedes, los jóvenes, y los ancianos están condenados al mismo destino: la exclusión", afirmó tras lo cual fue ovacionado.

Un millón de jóvenes da la bienvenida al ‘papa sencillo’

image El acto se realizó en la playa de Copacabana. El papa los instó a poner a Jesucristo en el centro de sus vidas. Se bajó del papamóvil para saludar a jóvenes, niños y ancianos

EL DEBER.- Los peregrinos que quisieron estar más cerca del papa Francisco tuvieron que empezar su recorrido hacia  la playa de Copacabana a las 7:00, donde por la tarde se le dio la bienvenida a la Jornada Mundial de la Juventud. Las calles de Río de Janeiro amanecieron semidesiertas por el feriado de dos días decretado por la llegada del papa Francisco, por lo que los peregrinos abarrotaron desde tempranas horas los buses y metros para trasladarse al punto de encuentro, durante el cual Francisco pidió a los muchachos que pongan a Cristo en el centro de sus vidas.

Unas peregrinas brasileñas incluso salieron de la favela Manguinhos a las 6:00 para hacer un viaje de al menos dos horas y media. Estuvieron toda la mañana aguardando en la lluvia para asegurarse de estar en la primera fila en el camino del papa Francisco, de cuatro kilómetros a través de la avenida Atlántica, después de llegar en helicóptero hasta el Forte de Copacabana.

Desde temprano, se vieron nuevamente numerosas caravanas de jóvenes recorriendo las calles y avenidas semidesiertas de Río de Janeiro que ayer y hoy está de feriado por la visita del papa Francisco. El arzobispo de Río, Orani Tempesta, dio las palabras de bienvenida al sumo pontífice y, después de un musical con coloridas banderas, cinco jóvenes en representación de los continentes se acercaron hasta el papa. La representante brasileña incluso lloró de emoción a lo que el papa Francisco respondió con un abrazo. Francisco dijo que los cariocas han sido más fuertes que el frío y la lluvia, y son "verdaderos guerreiros" y les pidió que sigan a Cristo.

La cita con el sumo pontífice estuvo precedida por la presentación de grupos y artistas musicales como Tony Melendez, Martin Valverde y otros. Hoy, el papa estará de nuevo en el viacrucis en Copacabana. La lluvia obligó a cancelar la vigilia y la misa de clausura previstas en el Campus Fidei de Guaratiba, que se inundó, ahora será en la playa de Copacabana.