¿Qué nos depara el 2023?


Los primeros 4 días del mes de diciembre, se publicó en medios de comunicación noticias referidas al repunte de las exportaciones y la Balanza Comercial. Este hecho es útil para entender el futuro de la economía boliviana en un contexto donde varios indicadores macroeconómicos indican cierto riesgo. Sin duda, analizar brevemente algunos detalles de este indicador y algunos más debería ser de importancia para todos.

A continuación, presentamos una gráfica que muestra el comportamiento de las exportaciones, desagregada por sectores económicos: hidrocarburos; minerales; agricultura, agropecuaria, silvicultura, caza y pesca; y, manufactura, entre 2021 y 2022 (oct) con frecuencia mensual.



Durante el 2021 se ve que las exportaciones van creciendo de manera más o menos constante hasta mayo, junio o julio de 2022, dependiendo del sector. Por supuesto, este aumento está relacionado con lo que sucedió el 2020, dado que ese año las fronteras se cerraron y la economía se paralizó debido al miedo provocado por el Covid. En el caso de la minería podemos verificar un comportamiento a la baja, a partir de mayo de este año. De la misma forma, el sector agropecuario va disminuyendo sus exportaciones a partir de ese mismo mes. En el caso de las manufacturas, se llegó a un pico de 681 millones de dólares para junio de 2022, experimentando posteriormente una desaceleración para llegar a octubre a 460 millones de dólares. Por último, la exportación de hidrocarburos experimentó aumentos constantes, hasta llegar a junio de este año a 319 millones de dólares, para luego bajar hasta 222 millones hasta octubre de 2022 (las escalas fueron variadas en el gráfico para su presentación).

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Fuente: Elaboración Joshua Bellott

Pese a la tendencia a la baja de todos los sectores de exportación de los últimos meses, es importante resaltar que para este año; hasta octubre, el incremento de las mismas es superior a los 2.500 millones de dólares respecto a 2021. El sector con mayor incremento entre los primeros 10 meses de 2022 respecto al 2021, fue el de Agropecuaria, dado que creció en un 141%, respecto a 2021 (en cantidades), aunque en valor solo aumentó en un 93%. Para los sectores de manufactura y minerales, se tuvieron aumentos en cantidad y valor, aunque de manera más modesta. Las exportaciones mineras aumentaron en un 15% en valor y un 21% en cantidad. La manufactura aumentó en 28% en valor y en 29% en cantidad. Sin embargo, el sector de hidrocarburos, si bien subió en un 35% en valor, en cantidad tuvo una disminución de -16%. Entonces la caída de las exportaciones está relacionada más con el factor precio, dado que los precios de las materias primas fueron disminuyendo los últimos meses.

Para concluir esta breve revisión de cifras, es importante hablar de la balanza comercial, o sea, de la diferencia entre exportaciones e importaciones, que es la que nos da una idea cabal de la entrada neta de divisas al país. El 2021 hubo una balanza positiva o superavitaria de aproximadamente 1.400 millones de dólares, y este 2022 no creo que supere los 1 mil millones, dado que a octubre alcanzó a 825 millones de dólares.

Los rubros que promueven la mayor salida de divisas son el de bienes de capital; equipos de transporte, artículos de consumo y combustibles y lubricantes, que ya superó los 1 mil millones de dólares. Si detallamos un poco las importaciones, resulta que las importaciones de bienes de consumo aumentaron en cantidad en un 11% (comparando de enero a octubre de 2021 y 2022), pero sus precios crecieron en un 12%. Por otro lado, importamos menos materias primas y productos intermedios en este 2022, en un -2,2% (en cantidad), pero a un precio mayor en 45%. Claramente, los precios altos a nivel mundial afectan nuestras importaciones y la canasta familiar de las familias bolivianas.

Por los datos expuestos, preocupa que, si las exportaciones continúan con una tendencia a la baja y las importaciones al alza, el ingreso de divisas al país disminuirá todavía más. Recordemos que el 2021, pese al saldo positivo de la balanza comercial, también ingresó un monto similar por remesas del extranjero a Bolivia, y de todas formas la disminución de las Reservas Internacionales Netas fue imparable. En la actual gestión presidencial ya se perdieron más de 1.500 millones de dólares de RIN.

En este año, las RIN ya bajaron a 700 MM de dólares en septiembre de este año, y en la actualidad son menores a 900 millones. Lo malo de este dato, además, es que no incluye el paro de Santa Cruz, que sin duda tendrá un efecto negativo sobre las exportaciones y las Reservas. Si a esto adicionamos el mayor gasto público por fin de año, es muy probable que esta disminución no tenga freno.

Pero sobre llovido, mojado. Si a estos datos adicionamos el hecho de que el presupuesto general de la nación para 2023, prevé aún más gasto, mayor deuda pública y menor inversión, todos estos son aspectos que castigan las RIN, pero como ya los niveles son muy bajos y riesgosos, sin lugar a dudas el riesgo de desestabilización macroeconómica podría estar cada día más cerca.

En conclusión, hacer más de lo mismo, no cambiará el entrampe económico en el que nos encontramos, el fantasma de la devaluación está cada día más cerca, y con eso, las expectativas inflacionarias se seguirán avivando, y lamentablemente, la producción nacional que cada día es más escasa, ya no podrá ser sustituida por importaciones baratas. Para los que creyeron que el modelo económico era sostenible, debo informarles que el mismo está en una etapa de agotamiento acelerado, y el seguir despilfarrando los recursos de los bolivianos, ya no solo será como un disparo a nuestros pies, sino que esta vez, será como un disparo directo a la cabeza.

Joshua Bellott Sáenz