Dirigentes de las organizaciones sindicales afines al gobierno de Evo Morales, consideran que el senador Pinto no puede ser ‘alojado’ en Brasil y piden al Ejecutivo que tramite su extradición.
Organizaciones sociales piden que Pinto sea ‘extraditado’ para que responda ante la justicia
La Paz, 27 ago (ABI).- Dirigentes de organizaciones sociales de Bolivia coincidieron el martes en pedir la ‘extradición’ del senador por Convergencia Nacional (CN), Roger Pinto, quien huyó el viernes del país para instalarse en Brasil, con el objetivo de que responda ante la justicia por los procesos que pesan en su contra.
Organizaciones sociales que apoyan al gobierno del MAS. Foto archivo Cambio.
El secretario ejecutivo de la Confederación de Interculturales, Ever Choquehuanca, según un reporte de Bolivia TV, dijo que ‘debe pagar ante la justicia boliviana, como Confederación pedimos que se lo extradite, que lo devuelvan’.
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Consideró que Pinto, sobre quien pesan procesos por corrupción pública, no puede ser ‘alojado’ en Brasil.
Emar Raldes, dirigente de la Confederación de Pueblos Indígenas de Bolivia (Cidob), respaldó la iniciativa de extraditar al senador, lo que demostraría -dijo- que la justicia ‘tomaría su rol’.
El secretario general de la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTCB), Rodolfo Machaca, lamentó la ‘fuga’ de Pinto y señaló que hay una ‘unión’ entre los de la derecha de Bolivia y Brasil para brindar protección al senador.
Por su parte, la secretaria ejecutiva de la Federación de Mujeres Campesinas de La Paz ‘Bartolina Sisa’ dijo que la justicia debe actuar para que el senador responda por los casos de corrupción.
Pinto permaneció hasta el pasado viernes en la legación brasileña en La Paz, donde se refugió el 28 de mayo de 2012 para no someterse a la justicia ordinaría, que lo sentenció, en un sólo caso, a un año de presidio por daños económicos al Estado calculados en al menos 1,7 millones de dólares.
Según fuentes extraoficiales, Pinto salió de La Paz a bordo de un automóvil diplomático y militares brasileños lo acompañaron durante el viaje de 22 horas hasta la localidad de Corumbá, en la frontera con Bolivia.