Nery Pinatto*
Poco antes de emprender su legendaria conquista de Persia, el Gran Alejandro pasó por Corinto, ciudad en la que vivía el filósofo cínico (y holgazán) Diógenes, dentro de un tonel.
El (futuro) gran conquistador del Imperio Persa se le presentó a Diógenes y le preguntó de qué forma le podía ayudar, creyéndole infeliz.
Diógenes lo miró, y por respuesta le dijo: “sal de adelante que me quitas el sol”.
Naturalmente que este diálogo, si es que sucedió alguna vez entre estos personajes históricos, nos muestra los extremos de la actitud humana.
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Por un lado, Alejandro el macedonio, vital, conquistador, activo y creyente en sus fuerzas.
Por otro lado, Diógenes, el filósofo cínico, holgazán, intelectual, pasivo ante el mundo.
A la larga, entre esos extremos nos encontramos todos.
En nuestro país, tristemente, la inmensa mayoría se identifica con Diógenes, y muy pocos con Alejandro. Es, además, la ideología dominante en el gobierno, claro está.
¿Impulsar una educación pública que forme empresarios, independientes y osados? ¡Qué locura! Necesitamos mentes funcionales a la causa.
¿Sindicalistas no alineados, cuyo mayor anhelo sea ayudar a generar más riqueza y no ser diputados o senadores del FA, y que prediquen con el ejemplo (es decir, trabajando)?
¿Que el estado ayude a los de mejor actitud? Hay que castigarlos con más y mayores impuestos, no sea que cunda el ejemplo.
Acá protegemos a los más felices: el 32% uruguayos que reciben regalías del estado sin compromiso de ningún tipo (que no sea el de volver a votar al FA, claro está).
Hay que castigar al exitoso: un peligroso ejemplo que hay que matar como sea.
Todo va mejor (para los intereses políticos del FA) con una masa alienada e igualitaria, gobernada por una nomenclatura profesionalizada que ha hecho del estado su medio ambiente natural.
Pobre país…
Todo lo que una persona recibe sin haber trabajado para obtenerlo, otra persona deberá haber trabajado para ello, pero sin recibirlo.
El gobierno no puede entregar nada a alguien, si antes no se lo ha quitado a alguna otra persona.
Cuando la mitad de las personas llegan a la conclusión de que ellas no tienen que trabajar porque la otra mitad está obligada a hacerse cargo de ellas, y cuando esta otra mitad se convence de que no vale la pena trabajar porque alguien les quitará lo que han logrado con su esfuerzo, eso… mi querido amigo… es el fin de cualquier nación.
“No se puede multiplicar la riqueza dividiéndola”. Dr. Adrian Rogers, 1931.
*Analista político uruguayo