La ciencia disruptiva/revolucionaria ha disminuido


 

La proporción de publicaciones que envían un campo en una nueva dirección se ha desplomado durante el último medio siglo.

 



 

La cantidad de artículos de investigación científica y tecnológica publicados se ha disparado en las últimas décadas, pero el «impacto y cambio revolucionario en el curso de la investigación mainstream de un área dada» de esos artículos ha disminuido, según un análisis de cómo los artículos se apartan radicalmente de la literatura anterior(1).

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Los datos de millones de manuscritos muestran que, en comparación con la investigación de mediados del siglo XX, la realizada en la década de 2000 era mucho más probable que impulsara la ciencia de manera incremental que desviarse en una nueva dirección y dejar obsoleto el trabajo anterior.  El análisis de patentes de 1976 a 2010 mostró la misma tendencia.

 

Los datos sugieren que algo está cambiando. No hay la misma intensidad de descubrimientos revolucionarios que alguna vez hubo.

 

Los autores (1) razonaron que si un estudio era muy disruptivo, sería menos probable que la investigación posterior citara las referencias del estudio y, en cambio, citaría el estudio en sí.  Utilizando los datos de citas de 45 millones de manuscritos y 3,9 millones de patentes, los investigadores calcularon una medida de perturbación, denominada índice CD, en la que los valores oscilaban entre -1 para el trabajo menos disruptivo y 1 para el más disruptivo.

 

El índice promedio de CD disminuyó en más del 90 % entre 1945 y 2010 para los manuscritos de investigación (ver figura ‘Disminuye la ciencia disruptiva’) y en más del 78 % entre 1980 y 2010 para las patentes.  La disrupción disminuyó en todos los campos de investigación y tipos de patentes analizados, incluso cuando se tuvieron en cuenta las posibles diferencias en factores como las prácticas de citación.

 

Los autores también analizaron los verbos más comunes utilizados en los manuscritos y encontraron que mientras que la investigación en la década de 1950 era más probable que usara palabras que evocaban la creación o el descubrimiento, como «producir» o «determinar», la realizada en la década de 2010 era más probable que se refiriera a progreso incremental, usando términos como ‘mejorar’ o ‘aumentar’.

 

Es genial ver este fenómeno documentado de una manera tan meticulosa, dice Dashun Wang, científico social computacional de la Universidad Northwestern en Evanston, Illinois, que estudia la disrupción en la ciencia.  Lo ven de 100 maneras diferentes y, en general, lo encuentro muy convincente.

 

Otra investigación (2) ha sugerido que la innovación científica también se ha desacelerado en las últimas décadas, pero este estudio ofrece un nuevo comienzo para una forma basada en datos de investigar cómo cambia la ciencia.

 

La disrupción no es inherentemente buena, y la ciencia incremental no es necesariamente mala. La primera observación directa de ondas gravitacionales, por ejemplo, fue revolucionaria y producto de la ciencia incremental.

Lo ideal es una combinación saludable de investigación incremental y disruptiva. En un mundo en el que nos preocupa la validez de los hallazgos, podría ser bueno tener más replicación y reproducción de los hallazgos publicados.

 

Es importante comprender las razones de los cambios drásticos.  La tendencia podría provenir en parte de los cambios en la empresa científica.  Por ejemplo, ahora hay muchos más investigadores que en la década de 1940, lo que ha creado un entorno más competitivo y ha aumentado los riesgos para publicar investigaciones y buscar patentes.  Eso, a su vez, ha cambiado los incentivos sobre cómo los investigadores realizan su trabajo.  Los grandes equipos de investigación, por ejemplo, se han vuelto más comunes, y Wang y sus colegas han encontrado(3) que es más probable que los grandes equipos produzcan ciencia incremental que disruptiva.

 

Encontrar una explicación para el declive no será fácil.  Aunque la proporción de investigación disruptiva se redujo significativamente entre 1945 y 2010, la cantidad de estudios altamente disruptivos se ha mantenido casi igual.  La tasa de disminución también es desconcertante: los índices de CD cayeron abruptamente de 1945 a 1970, luego más gradualmente desde finales de la década de 1990 hasta 2010.

 

 

En resumen, en mi opinión personal, hay varias razones por las cuales se está produciendo menos investigación científica disruptiva o revolucionaria. En primer lugar, se están produciendo más artículos científicos de tipo incremental que disruptivo, debido a que son los grandes equipos de investigación, dirigidos por investigadores senior, los que producen la mayoría de los artículos científicos. En segundo lugar, los grants de investigación suelen ser otorgados preferentemente a los equipos grandes de investigación y suelen apoyar la investigación incremental en lugar de la revolucionaria, de alto riesgo y disruptiva. Además, los líderes de los grandes equipos de investigación suelen ser los miembros de los comités encargados de otorgar los grants de investigación, lo que contribuye a favorecer a sus pares que realizan investigación incremental. Por último, hay poca oportunidad y limitadas para conseguir grants para investigadores individuales o de pequeños grupos, ya que es ahí donde generalmente se gestan las ideas revolucionarias, irreverentes, disruptivas que cambian un paradigma en un campo de la ciencia. Además, con la llegada de la inteligencia artificial y los algoritmos en las ciencias, se está haciendo más difícil la gestación y desarrollo de científicos irreverentes, con ideas disruptivas y teorías revolucionarias.

 

 

Referencias Bibliográficas

 

1.Park, M., Leahey, E. & Funk, R. J. Nature 613, 138-144 (2023).
2. Cowen, T. & Southwood, B.  http://doi.org/10.2139/ssrn.3822691 (2019).
3. Wu, L., Wang, D. & Evans, J. A. Nature 566, 378-382 (2019).

 

Ronald Palacios Castrillo, M.D.,PhD.