Analistas y políticos plantean dos vías de solución al conflicto interno del MAS


Ven que el MAS está en un proceso de crisis interna y estructural profunda que se ha venido gestando en los últimos años y que afecta a toda la estructura del partido oficialista de Bolivia

  • Evo Morales y el presidente Luis Arce, en una de las pocas ocasiones que se los vio juntos. | APG
  • Una de los últimos ampliados del ala radical del MAS en el trópico. | APG
  • “Evistas” y “arcistas” mantienen sus disputas en la Asamblea Legislativa. | APG
  • Miembros del Pacto de Unidad junto al presidente Luis Arce. | APG

Fuente: Los Tiempos

Windsor Salas G.



 

El conflicto interno en el que está sumido desde hace mucho tiempo el oficialista Movimiento Al Socialismo (MAS) tiene dos posibles salidas, en criterio de algunos analistas políticos y legisladores de este partido: dar paso a un tercer candidato que sea de consenso de renovadores y conservadores, o que el Pacto de Unidad intervenga para buscar una reconciliación y separar del instrumento político a quienes no comulguen con los principios que dieron vida institucional al masismo.

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El politólogo cochabambino Walter Pol sostiene que el MAS está en un proceso de crisis interna y estructural profunda que se ha venido gestando en los últimos años y que afecta a toda la estructura del partido, el mismo que se asemeja a lo ocurrido con el Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), que finalmente terminó dividido.

Considera que no existen divergencias ideológicas ni programáticas, puesto que ninguna de las alas del MAS (renovadores y conservadores) están en contra del programa del partido o la visión que tienen de la Bolivia del futuro, “lo que existe es un conflicto de liderazgo que está llevando a esta organización política a una descomposición profunda”.

Este conflicto de liderazgo —dice el analista político— tiene su origen en el triunfo del MAS en las elecciones generales de octubre de 2020, que, a diferencia de anteriores comicios, era la primera vez que el partido azul conseguía una victoria tan contundente (55 por ciento de preferencia en las urnas), pero con otra persona que no es el líder histórico del partido.

Ese triunfo electoral puso a Luis Arce como cabeza del Ejecutivo y esto le dio protagonismo dentro del MAS, pero esta nueva realidad, aparentemente, no ha sido entendida por la dirección orgánica masista que pretende controlar absolutamente la gestión gubernamental. Eso es un error, lo que tiene que haber es una coordinación, es más, el partido tiene que respaldar la gestión del presidente porque es suya, porque además él ha sido elegido por el 55 por ciento de los bolivianos habilitados para votar.

La parte orgánica está cometiendo un grave error, está cuestionando al Ejecutivo, lo que debería hacer es respaldarlo, pero también, en ese juego democrático, el presidente Arce no debería prescindir de la dirección del partido en su gestión de gobierno, observa el politólogo Pol.

Coordinación

Hoy, en el oficialismo —indica nuestro entrevistado— hay dos liderazgos; por un lado, el del presidente Luis Arce, que ejerce un gobierno, y por el otro, el de Evo Morales como jefe del MAS; por lo tanto, es difícil separar ambas cosas. Ambos tienen que ir de manera conjunta en la gestión de gobierno; es decir, la parte orgánica respaldando al Ejecutivo, y éste, a su vez, coordinando con la parte orgánica, eso sería lo razonable. Si no se produce esto, el conflicto interno que existe va dar lugar a una ruptura profunda en el MAS.

Es importante para cualquier líder político, cuyo partido ganó las elecciones, tener participación en el Ejecutivo, que su militancia y cuadros tengan presencia en la gestión de gobierno, porque es esa gente la que ha hecho posible el triunfo de la candidatura.

El Ejecutivo tiene que coordinar con el partido para designar a los mejores militantes en los espacios de gestión de gobierno, eso sería lo democrático y razonable. No se puede excluir a la parte orgánica ni a la parte orgánica asumir roles del Ejecutivo, es un grave error y contradictorio, argumenta.

Tercera vía

Pol ve como única forma de solución al conflicto interno del MAS una tercera vía: que Evo Morales y Luis Arce den un paso al costado en sus pretensiones de postularse para las elecciones generales 2025 y permitan el surgimiento de un candidato que sea del consenso de ambos, lo cual daría lugar a dos cosas: la consolidación histórica del partido y una renovación democrática de liderazgo.

“Tiene que ser una persona de consenso que esté respaldada por la estructura del partido y la gestión del Ejecutivo. En el MAS hay cuadros que tienen grandes cualidades, que pueden garantizar el proceso y la reproducción del poder; si no hacen, eso va a ser muy complicado que el MAS reproduzca el poder”, argumenta.

Para el analista político y exsenador Carlos Borth, esta tercera opción debe decidirse internamente en el MAS, aunque duda que eso pase, ya que Evo Morales y su facción han decidido que él sea el candidato; por lo tanto, es difícil que haya un renunciamiento de su parte para que surjan nuevos liderazgos.

Más bien, Borth piensa que hay tres posibles escenarios de desemboque del conflicto interno del partido oficialista. El primero tiene que ver con la realización de las elecciones primarias, tal como manda la Ley 1096 de Organizaciones Políticas, y será en ese escenario democrático donde se presenten todos aquellos que aspiren a ser candidatos a presidente y vicepresidente en los comicios generales de 2025, para que mediante el voto de la militancia se elija al binomio.

El segundo escenario sale de este primero: Evo Morales está consciente del dilema que significa esto para él, porque si acepta entrar a las primarias y triunfa, que es lo más probable porque controla el aparato del partido, el conflicto habría terminado; pero si llegase a ganar Arce u otro candidato, la situación se le complica, lo mismo que su futuro político, sostiene.

Ante este panorama, dice el analista, es altamente probable que Morales expulse del MAS a Luis Arce Catacora y David Choquehuanca para no arriesgarse a ser derrotado en las primarias, y ése es el escenario al que, aparentemente, el líder histórico del masismo y su facción están conduciendo el conflicto interno.

Arce y Choquehuanca saben que esto podría ocurrir, entonces —agrega— para no quedar sin estructura partidaria, probablemente ellos estén midiendo una acción radical dentro del MAS para intentar quitarle el mando a Evo Morales, lo que ocasionaría la división del partido, y pensar en su propia plataforma electoral con otra sigla.

Solución

A juicio de la diputada del MAS Daysi Choque, el Pacto de Unidad, que aglutina a varias organizaciones sociales afines al partido gobernante, deberá asumir su rol protagónico de encontrar una solución al conflicto interno que atraviesa esa organización política.

“Hoy día, el Pacto de Unidad es padre y madre del MAS, por tanto, será esta instancia la que nos haga sentar (a las dos partes en conflicto), ellos se darán cuenta de quiénes no están de acuerdo con la reconciliación de la unidad y seguramente los apartarán para que no sigan dañando al instrumento político”, sostiene.

Considera que no sólo Evo Morales o Luis Arce pueden ser candidatos, porque está abierta la posibilidad de que en las primarias aparezcan liderazgos nuevos con la misma aspiración. “No podemos cerrarnos en torno a dos o cinco liderazgos, tienen que haber muchos presidenciables que ingresen a las primarias y mediante el voto sean elegidos como los candidatos”, añade.

En criterio de la senadora Virginia Velasco, también del ala renovadora masista, es muy prematuro hablar de candidaturas y reflexionó a quienes están en esos afanes a pensar primero en cómo mejorar la calidad de vida de las y los bolivianos.

“Los radicales deben meterse en la cabeza que primero están la patria y el pueblo: Debemos pensar en cómo mejora la calidad de vida de la gente humilde antes de estar pensando en las candidaturas”, manifiesta.

¿Reconciliación?

En tanto, su compañero de bancada del ala conservadora, Héctor Arce, ve muy complicada una reconciliación entre las dos facciones del MAS después de los ataques verbales de uno y otro lado, muchos de ellos subidos de tono.

El diputado cochabambino considera que el principal impedimento para zanjar el conflicto interno es el daño a la imagen del líder histórico del MAS, Evo Morales, y a los legisladores que comparten sus principios y valores con ataques “perversos” de parte de los denominados renovadores o “arcistas”.

“Nos hemos hecho mucho daño. Hay ataques perversos hacia la imagen de Evo Morales y los diputados que comparten sus principios y valores. Es muy complejo; sin embargo, hay que esperar (a ver) qué pasa con el tiempo. Algo que caracteriza al MAS es que, mucho más allá de estas diferencias, a la hora de unificarnos por el bien del país, pues lo hacemos. Esperemos que eso suceda”, dice.