Algunos de los implicados en su desarrollo han desvelado para Fred Volgstein, redactor en Wired y publicará el libro “Dogfight: How Apple and Google Went to War and Started a Revolution”, muchas de las anécdotas y problemas que se solventaron en el último minuto antes de dar a conocer el iPhone, y algunas son sorprendentes.
Y es que el prototipo de iPhone, pese a las apariencias y lo bien que funcionaba en manos de Steve Jobs, era de todo menos fiable según narra el propio Volgstein a modo de adelanto de su libro en un extenso reportaje para The New York Times.
Todos los prototipos funcionaban mal
Andy Grignon, ingeniero senior al cargo de la parte inalámbrica del terminal confiesa “repasamos la demo cientos de veces, y siempre había algo que iba mal. No era un buen presentimiento”. Sobre todo porque, confiesa, Jobs no tenía pelos en la lengua para descargar toda su ira sobre el responsable de cada fallo con frases lapidarias como “si fallamos, será sólo por tu culpa”.
En las preparaciones antes del día clave de la presentación, la psicosis de Jobs anti-filtraciones llegó a extremos casi increíbles. Grignan cuenta como se obligó a que todo aquel que estuviera implicado, hasta el último carpintero que montaba el escenario, a pasar la noche anterior a la presentación en el Moscone Center, custodiado las 24 horas por personal de seguridad.
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Especialmente vetado estaba el backstage, donde se instaló un laboratorio de pruebas y una sala para que Jobs pudiera ensayar su conferencia. El auditorio estaba restringido a unos pocos ejecutivos de Apple. Grignan cuenta como todo el mundo debía llevar en todo momento una tarjeta de identificación electrónica que se revisaba casi en cada puerta y que comprobaba que esa persona estaba autorizada por una lista creada por el propio fundador de Apple.
En el momento de la presentación, apenas había una centena de prototipos del iPhone disponibles en el mundo, que no llegaría al mercado hasta seis meses después, y todos ellos, manifiesta Grignon, llenos de errores de software y diseño. Por ejemplo, se podía reproducir una canción o un vídeo, pero sólo una parte y no de forma completa o si enviabas un correo y después navegabas todo iba perfecto pero si lo hacías a la inversa, dejaba de funcionar. Tras cientos de horas de pruebas se identificó lo que llamaron el “camino dorado”, una específica serie de tareas que si se hacían en el orden correcto, hacían parecer que el teléfono funcionaba perfectamente.
Y aquí dejamos, momentáneamente, el relato de Volgenstein para retomarlo en una segunda parte donde se revela si este “camino dorado” era tan brillante cómo parecía o que hicieron durante la poco más de una hora que duró la presentación los ingenieros de Apple. ¡No os lo perdáis!
La historia oculta de la presentación del primer iPhone (II)
Habíamos dejado la presentación del primer iPhone en un Moscone Center tomado las 24 horas por las fuerzas de seguridad de Apple y donde los prototipos estaban lejos de ser fiables. Concluimos el relato que ofrece The New York Times sobre la historia detrás del momento en el que Steve Jobs dijo “Este es el iPhone”.
Habíamos dejado a Steve Jobs, y a un aterrado equipo de ingenieros que, incluso siguiendo un camino prefijado, no tenían la seguridad de que todo funcionaría bien. El mismo día de la presentación, en el prototipo que iba a usar el CEO de Apple el software de Grignon para el control inalámbrico seguía con problemas y hasta el sistema que se encargaba de gestionar la memoria fallaba. Y en los dispositivos de reserva que había exigido el propio Jobs, nadie sabía qué podría pasar.
Y por si fueran pocos los problemas, y recordad que estamos hablando de 2007, Jobs exigió que en las pantallas se proyectara en tiempo real lo que el hacía en las del dispositivo, y esto supuso semanas de trabajo para los ingenieros de Apple que también se tuvieron que preocupar de otra cosa, la conexión Wifi.
Como el mismo Grignan afirma, había 5.000 “nerds” en la sala y no podían permitirse que la señal fallara ni una sola vez con Jobs en el escenario. Para ello situaron antenas WiFi por todo el escenario y cableadas para que la señal no tuviera que viajar mucha distancia y hackearon las estaciones AirPlay haciendo que mostraran, aparentemente, frecuencias de Japón que en EE.UU. no se pueden utilizar. Pero el momento que más temía Grignan era el de la llamada que quería hacer Jobs en directo. Trajeron una torre portátil de AT&T para mejorar la señal, y como el mismo ingeniero confiesa poco más podían hacer y “nos pusimos a rezar”.
Pero, por si todo esto no fuera ya poco, aún había algo más que tenía aterrados a todos los miembros del proyecto iPhone, y es que el terminal se solía quedar colgado y reiniciarse – justo como el iPhone 5S hace poco – a cada momento cuando tenía varias tareas a la vez. Una docena de terminales estaban dispuestos en el atril de Jobs para servir de respaldo si alguna de las demos fallaba y que no entorpeciera el ritmo del evento.
Pero llegó el momento, y, como podéis ver en el vídeo, todo salió a pedir de boca, ni un fallo en la demo de Jobs. Pero Grignam y el resto de sus compañeros no sólo se sintieron aliviados, al final de la presentación estaban borrachos. Y es que para calmar los nervios se habían aprovisionado de botellas de wiskey y cada vez que una parte de las demostraciones salían bien, se compartía un buen trago. Al final, Grignon afirma que fue la mejor presentación de la historia, irrepetible, y como tal no dudaron en continuar la fiesta el resto del día. “Fue un auténtico calvario, pero fue genial” concluye el ingeniero.
Fuente: Movilzona



