Respuesta política al caos económico


Una de las frases más utilizadas y repetidas, tanto en el ámbito económico como en el político, es aquella que le valió a Bill Clinton ganar la presidencia en el año 1992: “Es la economía, estúpido”, frente a un George Buch padre que había tenido éxitos sin precedentes en política exterior. Había acabado la Guerra Fría, caído el muro de Berlín, pero el derrumbe del bloque soviético generó muchos problemas financieros a occidente, que desembocaron en una recesión entre los años 1990 y 1991.

Es imposible separar la economía de la política. A raíz de la invasión de Ucrania por parte de la Rusia de Putin, los países desarrollados están sufriendo una situación económica difícil, pero la reacción rápida, tanto de la Reserva Federal de EEUU, como del Banco Central Europeo, ha aminorado la incertidumbre; mientras tanto, en nuestro país, por la actitud e ineptitud del gobierno, da la impresión de que la crisis económica está formando parte del proceso de destrucción democrática creado por el MAS e implementado en los países del Socialismo del Siglo 21.



No soy economista, pero el ejercicio y la lectura política me han convencido de que los países que tienen éxito económico son aquellos que respetan el libre mercado, la libre exportación, la independencia de poderes, la alternabilidad en el poder, garantizan la libre iniciativa de sus ciudadanos, respetan y fomentan la inversión privada nacional y extranjera, así como la diversidad cultural de sus naciones.

Incluso países con gobiernos totalitarios como China, Vietnam y otros tigres asiáticos han dado un salto cualitativo en la calidad de vida de sus ciudadanos, al adoptar políticas de libre mercado y de apertura económica hacia los mercados más grandes y de mayor poder adquisitivo del mundo.

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Los economistas serios en Bolivia han aconsejado, disminuir el déficit fiscal, achicar el Estado, liberar las exportaciones, anular el ITF y una serie de medidas económicas imprescindibles para lograr un saneamiento de nuestras finanzas y devolver la certidumbre a la población que, desde el comienzo de los años 80 del siglo pasado, no vivía una situación económica como la de hoy.

Pero el gobierno, no parece interesado en tomar medidas que resuelvan el problema financiero y la incertidumbre que existe en la población; es prisionero de sus propias contradicciones internas y la priorización de las medidas políticas me hace ver un futuro todavía peor de lo que estamos viviendo.

El opositor más cruel y despiadado que tiene es el jefazo, le retrasa la aprobación de créditos, lo chantajea con medidas más radicales, y Arce sabe que, si empieza a hacer recortes en el gasto público, destruye su futuro político, con Evo acechándolo y ambos queriendo liderizar la candidatura del MAS en 2025.

Mi preocupación es mayor al constatar que los gobiernos del Socialismo del Siglo XXI, les interesa poco o nada sanear sus economías, arreglar sus finanzas y proyectar económicamente sus países para insertarlos en la economía mundial.

Cuba, que en la década del 50 era el principal productor de azúcar de caña de América, hoy su industria azucarera es un fracaso. Venezuela, que era un país en el que su empresa del petróleo Pdvsa era en la década del 90 un ejemplo de eficiencia y rentabilidad, hoy es una empresa quebrada. Sin inversiones y produciendo menos de un millón de barriles, ambos países tienen un éxodo poblacional, primero por razones políticas y después por razones económicas.

No pongo el ejemplo de Nicaragua porque ha significado muy poco en el concierto económico. Sin embargo, la lección que saco es que aquellos grupos económicos que se jugaron por Ortega y Murillo hoy están arrepentidos por su quiebra económica y la persecución política de la que son víctimas. Estas tres dictaduras enfrentan sus problemas económicos con mayor represión, el control político opera mejor que sus bancos centrales.

El circo político del gobierno, con sus peleas internas, la agresividad de las declaraciones de uno y otro bando, la agenda política que maneja el parlamento y la ausencia de una ruta económica, se contradice con las colas en el Banco Central que lo han rebajado a ser una casa de cambio en vez del órgano rector de la política monetaria del país.

En Bolivia da la impresión de que está pasando lo mismo, la economía se cae a pedazos, las perspectivas son sombrías, los consejos que dan los entendidos en la materia son ignorados por el gobierno; la ausencia de liderazgo del presidente, quien se jactaba de ser el autor intelectual del milagro económico de Bolivia cuando fue ministro de economía de Evo Morales, es fatal, genera más incertidumbre. Y ese piloto automático que del que algunos hablaron va a estrellar la nave y a hacer añicos el modelo implementado por el MAS, va a arrastrar a su oposición funcional que tampoco es capaz de generar certidumbre e ilusión de proponer un modelo político y económico alternativo a la población.

Entendamos de una vez, la economía no se va a recuperar mientras no cambiemos el sistema político, el MAS y su modelo económico se han agotado en sus distintas versiones, tenemos que tener la capacidad de construir una alternativa democrática, unitaria, ganadora, con un programa de recuperación de la democracia, la justicia, la libertad, que una al país y genere un gobierno fuerte estable que nos reinserte en el sistema económico mundial y vuelva la certidumbre a nuestra gente.

Un problema serio es que el descontento no se está expresando en la ilusión que debería generar un liderazgo y un proyecto alternativo que nos guíe hacia la racionalidad económica y política. Construir ese instrumento unitario, es el desafío actual, todavía estamos a tiempo.

Guido Añez Moscoso

Fuente: Eju.tv