Frente a la aplanadora oficialista del MAS (partido del presidente Evo Morales), Piérola se ha abierto espacio y en muchos casos con acciones controvertidas.
Conoce a la diputada Norma Piérola: “Soy demasiado humana, sensible, común y corriente”
La Paz, Bolivia, 29 de octubre (Oxígeno).- Ella es una de las legisladoras opositoras más aguerridas del actual periodo de la Asamblea Legislativa. La abogada cochabambina no pasa inadvertida. Y, frente a la mayoría oficialista, se abierto espacio y en muchos casos con acciones controvertidas. A sus 56 años, la diputada Norma Piérola comenta que las diferentes circunstancias que tuvo que afrontar en la vida y ahora en la política forjaron su carácter. A pesar de aquello dice que mantiene el talento de cantante y poeta que descubrió desde su infancia.
¿Cómo incursiona en la política?
Es la primera vez que incursiono en la política como funcionaria pública. Siempre estuve trabajando en el ejercicio libre de la abogacía. Tengo cuatro maestrías y cuatro postgrados. Empecé defendiendo los 2/3 en la Asamblea Constituyente. Fui quizá la primera mujer en el Colegio de Abogados de Cochabamba en hacer huelga de hambre durante 17 días (2006) para hacer respetar los dos tercios en la toma de decisiones, ese fue el hito más importante. Desde Convergencia Nacional (CN) cuando era dirigida por Manfred Reyes Villa y Leopoldo Fernandez, fui invitada, nunca milité en un partido político.
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¿Cómo se sintió al recibir la invitación para ser parte de Convergencia?
Me sentí muy honrada, era invitada por parte de Manfred Reyes Villa, a quien lo considero un amigo personal de años. Jamás milité en organizaciones políticas, fue para mí una cosa importante, pienso que me nombraron por mi vocación de servicio a la sociedad. Tenía antecedentes de la defensa de los derechos y fiscalización. En el municipio de Cercado y la red metropolitana habíamos obtenido un 78% de apoyo en el referendo revocatorio y el rechazo a la Constitución. Fue la razón por la cual acepté y por las cuales además llegué a ser la primera diputada por la ciudad de Cochabamba, aunque me ofrecieron ser primera senadora, pero hubo un problema en las listas.
¿El cargo de diputada le cambió la vida?
Mi esencia no cambió, pero cambió mucho mi vida. Descuidé a mis hijos. Tengo tres hijos, dos mujeres y un varón. Si bien es cierto bastante grandecitos, no dejan de necesitar a su madre. Nunca sentí que alguien me deteste o no acepte mis opiniones, siempre fui muy bien ponderada en Cochabamba, hasta que empecé a recibir agresiones directas del gobierno, procesos penales sin cometer ilícitos. Me sumaron siete procesos penales sólo por denunciar, investigar, fiscalizar. Cambió mi vida de la tranquila que era.
Aprendí a defenderme dentro de la Asamblea y a hacer respetar mis derechos porque prácticamente camino sola, ni siquiera me apoya la bancada. Aprendí a ser fuerte en mis decisiones, en las palabras. Tengan por seguro que todo lo que denuncio tiene respaldo tras una investigación, no me atrevería a acusar falsamente a nadie y menos contra el Gobierno. Aunque trataron de estigmatizarme como mentirosa. No se respetan opiniones, ni me permiten presentar proyectos de ley porque no los consideran. Así estamos con el trabajo cambió bastante mi vida. Ahora no sólo recibo procesos, sino maltrato.
¿Qué le parece la política?
Me tocó el momento más difícil para hacer política, cuando hay una turba que agrede y no permite ni el librepensamiento. Estamos viendo como los propios oficialistas son maltratados y vulnerados en sus derechos, en sus acciones. Pienso que la política es una ciencia, un arte que deberíamos ponerlo al servicio de la sociedad civil y no esta política a la mala que hoy se ejerce. Estoy aprendiendo a lidiar en el momento más difícil con la política.
¿Es fácil ser opositora?
Somos blanco de insultos, ojalá hubiese debate, no hay debate, solo hay insultos. Quisiera que lean ese documento el “Redactor” donde se trata de plasmar todo lo que ocurre en la Asamblea y van a darse cuenta de la participación de esta ciudadana. Soy abogada y conozco muy bien las leyes y el procedimiento. Lo único que trato es que las leyes salgan sin vicios de inconstitucionalidad.
Se la conoce como una de las legisladoras más aguerridas, ¿tiene el mismo carácter en el hogar?
Tengo 31 años de matrimonio, siempre aprendimos a dialogar. No fue fácil dedicarme a la política, ni salir a hacer campañas, siempre tuve problemas porque a mi esposo no le gusta la política para nada. Tengo que agradecer que él aceptara y yo me imponga en ese sentido. Con mis hijos jamás alcé la mano, alguna vez grité fuerte; sólo alcé el cinturón para ponerlo en la cintura de los chicos, para que sean lo más correctos posible. Tengo carácter fuerte, muy fuerte en verdad.
Mi carácter es diferente en casa, soy muy respetada por mis hijos. Desde niños los eduqué a valorar hasta una piedra, por eso son gente de bien. Si bien no hemos estado en posición económica muy alta, nunca les ha faltado un pan del día y una buena educación.
¿Su esposo también tiene el carácter fuerte?
Él tenía un carácter violento y tremendo cuando bebía. Son cosas que odio, quizá tengo un trauma porque tenía un carácter tremendo conmigo, pero hace mucho tiempo que él dejó de beber. Entonces ese tipo de violencia tal vez hizo de mí una persona que se hace respetar en sus derechos sin llegar al extremo de los golpes, sino a dialogar, razonar y sentarse. Lo mismo ocurre con mis hijos. Cuando hay alguna cosa que no se está haciendo bien, antes de golpearlos o de llamar la atención prefiero invitarlos a reflexionar.
¿Cómo administra sus tiempos?
El día tiene 24 horas, me enseñaron desde la universidad que hay ocho horas para descansar, ocho para trabajar y ocho horas para estudiar y leer. En este tiempo que estoy en la Asamblea, yo por lo menos trabajo 20 horas y apenas descanso cuatro. Me levanto 05.00 de la mañana. Desde esa hora voy a una pequeña oficina que tengo como propiedad, aquí en la ciudad de Cochabamba. Nunca tuve vacaciones ni cuando existen recesos. Siempre me quedé trabajando en la comisión del Congreso.
Me encierro todo el día a trabajar a veces sin almorzar y cuando estoy en la Cámara estoy en las sesiones de las comisiones o en mi oficina donde trabajo hasta las 22.00 o 23.00 de la noche. No tengo una computadora portátil que me pueda servir para trabajar. Escribo a mano proyectos de ley, fiscalizaciones, investigaciones, interpelaciones, memoriales. Hay una romería de gente que me trae una gran cantidad de denuncias, pero no todo lo puedo denunciar, sino que empiezo con una investigación particular.
¿Qué recuerda de su niñez?
Tal vez la época más feliz de mi vida fue mi niñez. Mi padre falleció, yo tenía siete años. Nunca me olvidaré que cuando volví de haber ganado un intercolegial de natación para llevarle mi trofeo, me entero que le falló el corazón y murió. Siempre me sentí como culpable de eso, yo decía que él falleció porque yo no estaba ahí, siempre tuve esa especie de trauma.
Mi papá me enseñó a leer y a escribir para entrar en la escuela, me enseñaba a cantar, a declamar, era una persona que se ocupaba de sus cuatro hijas, nos llevaba a pasear a todo lado. La cuatro seguimos unidas. Siempre fui una niña muy feliz, muy cantora, declamadora, escribo bastantes poemas, escribo versos, y siempre hacía teatro en el colegio. Alguna vez gané algún premio en Cochabamba y en temas de literatura también. Desde que tengo uso de razón trabajo porque mi papá falleció y mi mamá apenas pudo sacarnos adelante, ella también falleció.
¿Siempre tuvo esa vocación de liderazgo?
Siempre me consideré una persona muy feliz, muy amplia con todo el mundo, siempre con vocación de liderazgo desde la escuela. Siempre fui representante de curso, en la universidad llevé adelante un liderazgo y cuando hice las maestrías en Cuba, en Bolivia lo mismo, siempre llevé adelante un liderazgo, por los grupos a los cuales me tocó representar. En Cochabamba, conformamos la red de mujeres por Bolivia, tenemos una personería y siempre es en situación de liderazgo.
¿Tiene algún pasatiempo preferido?
El único pasatiempo es quizá la lectura. Hace años que no piso un teatro, alguna vez estoy un poquito relajada y veo la televisión, siempre las noticias. Pero cuando estoy en la casa en las labores hogareñas empiezo a cantar, me gusta cantar bastante y eso nos ayuda a descongestionar pulmones. Escribo bastante debo tener alrededor de unas 2.000 poemas que algún día las vamos a publicar. Me encanta escribir.
¿Qué tipo de música escucha?
Me gustan las baladas, la música romántica o clásica. Me encanta cantar cualquier cosa, canto bastante, sobre todo aquellas canciones que se escriben en nombre del amor, hoy en día tenemos música que son ruido que no hacen a una letra que venga del corazón.
¿Cuál es su plato favorito?
El silpancho. Es lo que más me gusta. Alguna vez cuando llego a Cochabamba siempre vuelvo con las ganas de comer un silpanchito o sino preparármelo en casa.
¿Cómo se define como persona?
Me considero una persona demasiado humana, sensible, común y corriente en todo el sentido de la palabra. A veces las circunstancias me obligan a sacar otra personalidad, para hacerme respetar. Me conmueve el cariño a los animales, son seres que no pueden defenderse ni hablar. Soy una persona que demuestra ese carisma y su amor al prójimo así sean los peores enemigos porque la Biblia me enseñó que cuando te dan un sopapo tienes que dar la otra mejilla.
Fui bautizada en la iglesia evangélica por un tiempo y desde que me casé hace 30 años practico la religión católica. No soy una beata que asiste todos los domingos a la Iglesia, pero los primeros viernes hay una tradición de ir a La Recoleta aunque sea a rezar un ratito.
¿Como se ve a usted de aquí a un futuro como persona y madre de familia?
Me veo a futuro todavía como una madre, todavía no quiero que mis hijas me hagan abuela porque dicen que los padres se convierten en mejores abuelos cuando hay nietos de por medio. No sé si cuando hay uno es madre y está más abocado a generar recursos para mantener a los hijos y que los descuida un poco. Cuando uno ya está retirado empieza a ver mayor criterio y empieza a ser abuelo de verdad, pienso que puede suceder eso.
Me veo como una madre que siempre va a recibir el cariño de sus hijas, de sus hijos y nietos. Voy a ser muy amplia, una abuelita muy feliz mientras Dios me conceda y me dé la vida para ver a mis nietos. Quiero que ellos vivan y vivan en un mundo libre, que no se ocupen de la política, pero lamentablemente los políticos deciden la vida y milagros de todos los bolivianos.
¿Piensa continuar en la política?
Pienso que como política y si Dios quiere como una autoridad nacional y departamental. En Cochabamba queremos sacar un partido político propio de la región no de Norma Piérola, para poder tomar la defensa de Cochabamba. No vimos ningún avance se paralizó absolutamente todo el progreso cochabambino.
Si el pueblo boliviano lo exige yo voy a estar donde ellos lo digan y así mi futuro como política, porque si no gracias a Dios tengo una oficina propia y una profesión con la cual me seguiré batiendo hasta que Dios me dé vida. Aprendí a trabajar desde que tengo uso de razón, desde hacer tareas para los demás, dar clases, cátedra, inlcusive cocinar. La mujer difícilmente puede morirse de hambre porque se puede ganar un plato de comida aunque sea pelando papas detrás de una cocina.
Otros datos
La diputada plurinominal por el departamento de Cochabamba, Norma Alicia Piérola, nació un 30 de diciembre de 1956. Es Magíster en Ciencias Penales y Criminológicas, en Derecho de Familia, Derecho Privado y de Propiedad Intelectual. Cuenta con diplomados en Ciencias Penales, Derecho Constitucional, Criminología y Medicina legal balística. Fue Delegada del Colegio de Abogados ante el Colegio Nacional de Abogados de Bolivia. Fue socia fundadora de la Asociación de Abogadas de Cochabamba, Presidenta de la Comisión de Lucha Contra el Ejércicio Ilegal de la Abogacía del Colegio de Abogados de Cochabamba.