
El síndrome de desgaste profesional está aumentando entre los médicos y varios estudios han intentado investigar si este problema común tiene una mayor prevalencia entre los especialistas en cuidados paliativos. Sin embargo, la respuesta puede estar no en cifras o especialidades, sino en las condiciones de trabajo de los profesionales de la salud y en su enfoque de la vida.
La tasa de desgaste profesional ha ido en aumento y se debe a una combinación de cuestiones relacionadas con los pacientes, la formación profesional y las condiciones de trabajo. Según un nuevo informe, el 53 por ciento de los médicos informaron tener síntomas del síndrome de desgaste profesional. Como médico, es probable que no necesite que le recuerden la prevalencia del estrés en el trabajo. Sin embargo, tales estadísticas ofrecen una imagen conmovedora de los desafíos de atención médica a raíz de la pandemia de COVID-19, incluso para quienes brindan la atención.
Pacientes que sufren
Obviamente estamos expuestos al sufrimiento, y sería simplista pensar que podemos barrer eso cuando salimos del hospital y la condición es más marcada en ciertas especialidades por su enfoque en el paciente como un persona. Donde un oncólogo ve a un paciente como un carcinoma en etapa IV que no ha respondido a la quimioterapia; el especialista humano íntegro, lo ve como un arquitecto de 45 años y padre de dos hijas, con una buena relación con su esposa y un conflictivo relación con el hecho de que su vida está llegando a su fin. Todos esos aspectos de las personas que no todos los médicos y personas experimentan, nos hacen más propensos a sufrir de identificación, al empatizar con lo que le está pasando al paciente.
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La profesión de medicina expone a los médicos profesionales íntegros a pacientes que sufren física, emocional y espiritualmente. El final de una vida siempre será muy triste y es importante reconocerlo. Pero si nuestro objetivo es eliminar ese sufrimiento, vamos a sufrir más pronto de Burnout (sindrome de desgaste profesional), porque terminaremos sintiéndonos extremadamente incompetentes e impotentes de entender que hay un límite a lo que podemos hacer con nuestros recursos limitados.
Conoce tus límites
Enric Benito Oliver, MD, PhD, codirector del curso de experto en Orientación Espiritual en la Clínica de la Universidad Francisco de Vitoria en Madrid, España, y miembro honorario de la Sociedad Española de Cuidados Paliativos, desarrolló un caso severo de síndrome de desgaste profesional después de 20 años en oncología clínica. Este agotamiento lo transformó y pasó a trabajar en cuidados paliativos, donde estuvo expuesto al sufrimiento de los pacientes y sus familias.
Morir no es una enfermedad. Mantener a alguien con vida durante un período de tiempo irrazonable es inhumano, tóxico y muy costoso. Aumenta el sufrimiento y conduce al agotamiento profesional. Para evitarlo, los profesionales deben conocer sus límites.
Los especialistas en cuidados paliativos son un caso especial. Tienen la suerte de no tener que tratar a nadie, lo cual es una gran ventaja, porque trabajan con personas, no con enfermedades. No pueden esconderse detrás de una resonancia magnética, una prueba de laboratorio o un tratamiento prometedor. Todo lo que pueden hacer es mantenerse cerca de la persona que va a morir y estar con ella durante todo el proceso. Además de las habilidades científicas obvias necesarias para controlar sus síntomas, también necesitan una comprensión sofisticada de las emociones. Eso los convierte en expertos en los mundos internos de pacientes y profesionales.
Los profesionales médicos pueden sufrir por muchas razones, pero la razón principal es la despersonalización. Un médico que está trabajando bajo una gran tensión emocional, rodeado de sufrimiento, pero que carece de las herramientas para comprender y manejar sus propias emociones, se despersonalizará para evitar involucrarse demasiado con el sufrimiento del paciente. Eso lo coloca en el camino hacia el autoaislamiento. Esta situación puede llevar al profesional a involucrarse demasiado emocionalmente y desarrollar desgaste empático, estrés traumático secundario o síndrome de desgaste profesional.
Falta de entrenamiento
Las personas más jóvenes tienen un mayor riesgo de sufrir desgaste profesional. La falta de una formación adecuada aumenta mucho las posibilidades de desarrollar este síndrome.
Lo que distingue a quienes son mejores para sobrellevar el agotamiento es su mundo interior: su capacidad para conectarse consigo mismos, establecer límites y disfrutar de su trabajo. Una regulación emocional efectiva es fundamental para los médicos que están expuestos al sufrimiento de los demás. Reduce los sentimientos contraproducentes de miedo y alarma y libera su capacidad de procesamiento para ayudar a otros.
Hay cursos que enseñan métodos para desarrollar estas habilidades y ofrecen herramientas prácticas para comprender y gestionar el sufrimiento en la clínica, reconociendo las dificultades para los profesionales.
Dificultades profesionales
El autocuidado no debe dejarse para después del trabajo, sino que debe realizarse como parte de la jornada laboral, en parte poniendo límites a las situaciones que no se pueden cambiar. Pero este no es el único factor.
Un enfoque exclusivo en cuidados paliativos y el tipo de unidad de cuidados paliativos se asociaron con niveles más bajos de fatiga. Los profesionales que brindan cuidados paliativos en entornos generales experimentan más síntomas del síndrome de agotamiento profesional que aquellos en entornos de cuidados paliativos especializados.
Estos problemas son comunes en América Latina donde, los profesionales son de excelente calidad pero trabajan en condiciones muy difíciles, muchas veces sin el debido reconocimiento. Ha habido mucho progreso en Chile y Brasil, aunque de manera menos sistemática. Colombia lo ha hecho muy bien en varias regiones, pero en México, si bien hay grupos excelentes en algunas áreas, el progreso ha sido limitado y errático.
El aumento del riesgo de burnout en los últimos años también puede explicarse por cambios en la profesión. En el pasado, los pacientes acudían a cuidados paliativos muy cerca del final de su vida, en un entorno protegido y controlado (hospitalización o unidades de cuidados paliativos) con acceso a grupos multidisciplinares, cuando otros especialistas ya se habían retirado. Al estar desde más temprano en el curso de la enfermedad, ven al paciente con mucha más frecuencia, en condiciones de trabajo en las que no tienen equipo ni control sobre lo que le sucede al paciente, porque su tratamiento es ‘propiedad’ del oncólogo, el cardiólogo, el neumólogo o el neurólogo. Entonces, la relación es más complicada”.
El aumento del desgaste profesional se relaciona principalmente con el empeoramiento de las condiciones de trabajo, y los cambios en estas condiciones de trabajo también darán la solución. Para reducir el desgaste profesional, se necesita un buen ambiente de trabajo y un buen jefe. Las dos principales causas del problema son tu jefe directo y tu empleador.
Si las personas están sobrecargadas de trabajo, no es suficiente pedirles que mediten o hagan ejercicio y cuantificar su agotamiento, porque esa no es una buena manera de medir los resultados de esas intervenciones. Si mis condiciones de trabajo son miserables y mi jefe es un tirano , meditar, cuidar lo que como o hacer un poco de ejercicio no eliminará mi agotamiento, eso es demasiado simplista.
Mejora de las condiciones de trabajo
Las recomendaciones de la Sociedad Estadounidense de Oncología Clínica, que establecen que la comunidad de oncología tiene un imperativo ético para desarrollar y apoyar intervenciones organizacionales, individuales y sistemáticas para abordar directamente el agotamiento profesional dentro de la oncología, porque los factores de riesgo también incluyen factores ocupacionales. (como alta carga de pacientes, mayores responsabilidades administrativas, uso de historias clínicas electrónicas, etc.).
Lo más importante de ese documento es que abrió la puerta a entender que este es un problema grave vinculado a las condiciones de trabajo, que es algo que los médicos no teníamos registrado y muchas veces es un tema tabú.
Es común que los profesionales afectados piensen que son débiles o que el desgaste profesional es un problema personal y no colectivo. Este documento legitima el hecho de que algunos sufren, que las condiciones de trabajo han cambiado y que la práctica médica, la oncología y los cuidados paliativos implican más sufrimiento que hace 15, 20 o 30 años. Muestra que están justificados en sentirse así. Esa legitimación ha puesto la pelota en la cancha correcta: en la cancha de los directores de hospitales, de los jefes, de los que toman las decisiones. El tema no puede ser ignorado más. Este es el primer paso para mejorar nuestro trabajo y condiciones de vida.
Practicar el autocuidado
Cuando los médicos intentan «soportar» o ignorar el estrés, los síntomas del síndrome de agotamiento profesional se vuelven crónicos. Este desarrollo está asociado con condiciones de salud física (enfermedad cardiovascular, fatiga crónica, disfunción cognitiva, insomnio, problemas gastrointestinales), problemas de salud mental (depresión, ansiedad, dependencia de sustancias, suicidio) y alteraciones en sus vidas personales. Sus efectos nocivos en la resolución de problemas y la toma de decisiones también pueden poner en riesgo a los pacientes que atienden.
El libro de Bruera “ Algunas notas para médicos que contemplan una carrera en cuidados paliativos y centrados en la persona”, también tiene un capítulo completo que se enfoca en el autocuidado.
Existe evidencia de que todas estas técnicas (meditación, ejercicio físico, una buena dieta y el uso de otras partes del cerebro como la espiritualidad o la creación de arte en lugar de ver televisión basura o escuchar reggaeton) son útiles para controlar el estrés, la ansiedad y la depresión, a nivel individual para pequeñas mejoras en la calidad de vida profesional y otros problemas de salud mental.El texto proporciona un conjunto de pautas para el autocuidado semanal y otro para el autocuidado diario.
Se han sugerido estratégias similares para promover o mantener la salud física, mental, emocional y espiritual, enfatizando que el autocuidado requiere autorreflexión y autoconciencia para identificar los estresores y apoyos relevantes tanto en el ámbito personal como profesional. La importancia del autocuidado social y de la red de apoyo formada por familiares y amigos, “una comunidad donde se puede encontrar cierto equilibrio”.
Lo mejor que se puede hacer si vemos que uno de nuestros compañeros está pasando por esto es invitarlo a tomar un café. A veces necesitamos que alguien se siente con nosotros y hablemos de formas de autocuidado y le sugiera buscar ayuda profesional.
El autocuidado espiritual se refiere a una dimensión más profunda del ser humano. No se refiere solo al mindfulness, la oración o el yoga, sino a todo: cualquier práctica espiritual que el profesional realice y que le brinde una manera consistente de mantenerse tranquilo, presente y equilibrado frente al conflicto en el trabajo.
Mucha investigación sobre la efectividad de las intervenciones individuales destinadas a reducir el agotamiento profesional entre los médicos sugiere que las personas pueden recibir beneficios similares de varios enfoques y que el uso de estas intervenciones simultáneamente puede aumentar su eficacia. Sin embargo, un metanálisis muestra que los resultados son limitados e inconsistentes y que se necesita más investigación .
Se ha investigado la utilidad potencial de las intervenciones basadas en la atención plena para los trabajadores de la salud, pero una revisión sistemática de la literatura no encontró evidencia de alta calidad. Las intervenciones basadas en la meditación, la mejora de las habilidades de comunicación, el entrenamiento entre pares y la supervisión basada en la terapia del arte tuvieron efectos positivos, pero aún se desconocen los resultados a largo plazo.
En resumen, no hay suficientes datos clínicos empíricos que apoyen este modelo teórico de autocuidado, pero existe consenso en que debe utilizarse y evaluarse su impacto. Los movimientos en esta dirección, para mejorar el bienestar de los trabajadores de la salud, son cada vez más comunes. En varios paises más avanzados en los cuidados de la salud de sus poblaciones ,las instituciones están implementando infraestructuras y actividades de bienestar para reducir el desgaste profesional.
Ronald Palacios Castrillo