Los anticuerpos IgG4 inducidos por la vacunación repetida con vacunas mRNA pueden generar ambas: disminución de la protección contra el virus SARS-CoV-2 y desencadenar enfermedades autoinmunes


Coronavirus: síntomas, tratamiento y prevención en CuídatePlus

Ronald Palacios Castrillo, M.D., PhD.

Menos de un año después de la aparición mundial del coronavirus SARS-CoV-2, se introdujo en el mercado una nueva plataforma de vacunas basada en tecnología de mRNA.



A nivel mundial, se han administrado alrededor de 13.380 millones de dosis de vacunas contra el COVID-19 de diversas plataformas. Hasta la fecha, el 72,3% de la población total se ha inyectado al menos una vez con una vacuna COVID-19.

A medida que la inmunidad provista por estas vacunas disminuye rápidamente, recientemente se ha cuestionado su capacidad para prevenir la hospitalización y la enfermedad grave en personas con comorbilidades, y cada vez más pruebas han demostrado que, al igual que con muchas otras vacunas, no producen inmunidad esterilizante, lo que permite que las personas sufran reinfecciones frecuentes.

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Además, investigaciones recientes han encontrado niveles anormalmente altos de IgG4 en personas a las que se les administraron dos o más inyecciones de vacunas de mRNA. También se ha informado que las vacunas contra el HIV, la malaria y la tos ferina inducen una síntesis de IgG4 más alta de lo normal.

En general, hay tres factores críticos que determinan el cambio de clase de inmunoglobulinas a anticuerpos IgG4: concentración excesiva de antígeno, vacunación repetida y el tipo de vacuna utilizada.

Se ha demostrado que un aumento en los niveles de IgG4 podría tener un papel protector al prevenir la sobreactivación inmune, similar a la que ocurre durante la inmunoterapia específica de alérgeno exitosa al inhibir los efectos inducidos por IgE.

Sin embargo, la evidencia emergente demuestra que el aumento  en los niveles de IgG4 detectados después de la vacunación repetida con las vacunas de mRNA  no es un mecanismo protector; más bien, constituye un mecanismo de inmunotolerancia a la proteína espiga que podría promover la infección y favorecer la replicación del SARS-CoV2 sin oposición al suprimir las respuestas antivirales naturales ( i.e.  hacer más susceptible a la persona a reinfectarse con el virus y disminuir sus mecanismos de defensa anti-viral inmunológicos).

El aumento de la síntesis de IgG4 debido a la vacunación mRNA repetida  con altas concentraciones de antígeno también puede causar enfermedades autoinmunes ; recientemente, la OMS ánadió la esclerosis múltiple a la ya larga lista de enfermedades autoinmunes desencadenadas después de vacunación con mRNA incluyendo la miocarditis autoinmune  y vasculitis de vasos pequeños y grandes ,en individuos susceptibles.

Referencias bibliográficas: 

Vaccines: 2023, may 17; (5): 991