El lanzamiento, a bordo de un cohete ruso Soyuz, se ha producido a las 10.12 de esta mañana
A las 6.12 hora local, con las primeras luces del amanecer en Guayana francesa (las 10.12 hora peninsular española), ha partido al espacio el gran telescopio europeo Gaia, en un cohete Soyuz. Tiene que viajar un millón y medio de kilómetros antes de llegar, dentro de un mes, al lugar donde trabajará durante cinco años, pero en las primeras horas del viaje tienen que desarrollarse con éxito todas las fases de la puesta en órbita. El momento decisivo, según los expertos de la Agencia Europea del Espacio (ESA) en la base espacial de Kourou (Guayana Francesa), será cuando se despliegue el gran parasol de 10,4 metros de diámetro, que tiene que abrirse como una flor y quedarse completamente plano para proteger al telescopio de la radiación solar.
Arianespace, la empresa europea responsable del lanzamiento, comercializa los Soyuz rusos, un tipo de cohete de gran fiabilidad (son ya 1.812 lanzamientos en la historia de este cohete) para cargas medias, como es el Gaia, un satélite de algo más de dos toneladas. La operación de lanzamiento se ha realizado desde el centro de control de Soyuz, cerca de la plataforma de estos cohetes, en cooperación con los responsables de la misión, en la sala Júpiter de la Base de Kourou, a unos 20 kilómetros de la plataforma de Soyuz. A los 40 minutos del despegue el Gaia se ha separado del cohete satisfactoriamente y empieza a viajar solo.
El telescopio funcionará en el espacio durante cinco años y su cometido fundamental es medir la posición , distancia y movimiento de mil millones de estrellas de la Vía Láctea. Será un mapa de altísima resolución de la galaxia en la que está el Sol. “La misión precursora de Gaia fue Hipparcos, que midió 120.000 estrellas y su resolución era tal que habría podido ver un hombre en el suelo de la luna; pero Gaia, con la tecnología más avanzada, sería capaz de distinguir una moneda de un euro en la superficie del satélite natural de la Tierra”, explicó antes del lanzamiento de la misión el astrónomo español Álvaro Giménez, director de ciencia de la ESA.
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El lugar de trabajo de Gaia es Lagrange 2, un punto en el espacio de equilibrio gravitatorio en dirección contraria al Sol donde el telescopio evitará el calor y al luz de la estrella, de nuestro planeta y de la Luna. El gran parasol, desarrollado y construido en España por la empresa Sener, y que se ha convertido en emblema de Gaia, cumplirá este papel de protector garantizando una gran estabilidad térmica del telescopio.
Fuente: elpais.com
