Mitos, creencias y la influencia del discurso


 

A una colectividad se le engaña y siempre mejor que a un hombre”. Pio Baroja



En la ciencia y de alguna manera en la economía, las verdades son objetivas y no se basan en sistemas de creencias, no están establecidas por la autoridad de líderes o del poder de la persuasión. Por lo contrario, en la política, el Relato, el “Cuentacuentos” y el Pajpaku, son para las masas la verdadera realidad y lo más importante y convincente.

Los hechos por sí mismos, no significan mucho y así se lo explica a Putin su asesor en cuentos y relatos, Medinsky:

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Todo empieza, no con los hechos sino con las interpretaciones. Si amas a tu patria, a tu gente, entonces la historia que escribas siempre será positiva”. Y así se escribió el relato que justifica el costoso y criminal intento de Putin, para apropiarse de Ucrania.

Es más fácil engañar a una colectividad masificada que a una persona sensata y educada, y esto porque las personas tienen un pensamiento propio. Pero cuando estas personas forman parte de un colectivo, de un movimiento social, dejan ese pensamiento personal e independiente a un lado y se aferran al pensamiento colectivo.

Explican los psicólogos. “El individuo cuando forma parte de una masa pierde su personalidad consciente, y sus sentimientos y acciones se gobiernan por un alma colectiva”.

En general, aunque las personas sensatas desaprueban toda forma de populismo, de colectivismo autoritario y están a favor de la libertad, no actúan para tenerla y conservarla en su país, por lo que necesitan ser convencidos de hacerlo y esto en defensa de sus propios intereses y de paso los de la comunidad.
Son masas adocenadas con los discursos de sus dirigentes del vivir bien y sin esfuerzo, por lo que hay que llegar a las personas que necesitan conocer que existe una alternativa viable y sostenible para progresar; eso sí trabajando y produciendo.

Vemos a muchos países que cayeron bajo esquemas populistas y donde rápidamente se destruyó la economía, el bienestar y cuya población huyo  desesperada; ahora estas personas están por todas partes, buscando penosamente como sobrevivir. Pese a conocer de esto, las poblaciones de los países Latinoamericanos cuando se trata de elegir a sus gobernantes, prefieren un populista que les ofrece vivir bien y sin trabajar formalmente. Lo vemos en Chile, Colombia, Bolivia, etc.

El problema está en que las masas no están interesadas en apoyar a candidatos con propuestas liberales,  especialmente cuando estos les dicen que para vivir bien se requiere asumir deberes y responsabilidades ciudadanas, aplicar su esfuerzo y trabajo personal y no vivir de los cuentos del vivir bien y sin esfuerzo. Estas “pocas personas” que deciden vivir en democracia y con esfuerzo propio, son las que marcan la diferencia para el bien de la humanidad.

Estado liberal: libertad, propiedad privada, educación, trabajo y progreso.

 “En el populismo, la riqueza se extrae hasta que se agota; en el liberalismo la riqueza se crea y gracias al trabajo e innovación se reproduce permanentemente”. Pukymon.

Vivimos en un país de bajo nivel de desarrollo y educación, por lo que para ingresar en el mercado internacional altamente competitivo, necesitamos producir y hacerlo competitivamente, y esto implica un largo camino de aprendizaje, pues se trata de saber cómo hacerlo y contar con las herramientas y medios de producción para realizarlo eficientemente.

La forma tradicional y práctica es estudiar mucho y aprender de los más experimentados, adquirir los mejores conocimientos y así producir competitivamente y obtener ganancias por la venta de productos y servicios útiles y demandados por el mercado.

Necesitamos actuar para mejorar nuestra vida y la de los demás, y esto implica educar y convencer a la población de actuar con sensatez y esfuerzo creativo. Para esto se requiere de líderes creíbles y con capacidad de asumir el reto de explicar a la población con lógica, razón y claridad, lo que considera que es mejor para todos. Un liderazgo que para ser aceptado y seguido por la ciudadanía consciente, requiere que este líder tenga cualidades personales, como honestidad, credibilidad, carisma y sobre todo tener una propuesta viable y la capacidad para trasmitirla.

Como no todo se trata de economía y tecnología, para aprender y progresar es importante escuchar y recoger las ideas de la gente valiosa que nos ayuda a orientarnos, pues lo más valioso para el ser humano son los principios y valores que nos ayudan a vivir libres en sociedad y prosperar gracias a nuestro trabajo e innovación.

Al respecto, Margaret Mead señaló: “Los niños tienen que ser enseñados sobre cómo pensar, no qué pensar”.
Maurice Debesse sentenció: “La educación no crea al hombre, le ayuda a crearse a sí mismo”.
Theodore Roosevelt enseño: “Educar una persona en la mente pero no en moral, es educar una amenaza para la sociedad”.

Y en cuanto al cuidado del ecosistema, escuchemos a este Jefe Indígena Seattle:

Sólo cuando el último árbol esté muerto, el último río envenenado, y el último pez atrapado, te darás cuenta que el dinero no se come”.

Fuente: ovidioroca.wordpress.com