Para los economistas se trata de una situación riesgosa que vuelve al país a niveles similares a antes de la condonación.
En época de «estabilidad», buenos ingresos y «bonanza» económica, de manera paradójica y atípica, la deuda externa pública tanto a corto, mediano y largo plazo registró, al 31 de diciembre del 2013, un crecimiento de 138,5% en los últimos siete años. Dicho incremento ubica al país nuevamente en los niveles históricos antes de la condonación de la deuda, la misma que el 2005 fue de $us 4.697 millones. Pero gracias al «programa de alivio a la deuda», propiciado por los organismos multilaterales hace 13 años atrás, dicho proceso culminó el 2007 con un saldo de $us 2.207 millones, registrando una baja del 45% a favor del país.
La cifra en la gestión 2013 se ubicó en $us 5.265 millones, monto que representa un incremento de 22,9% al saldo registrado en 2012, cuando se cifró en $us 4.281 millones, según datos del Banco Central de Bolivia (BCB). “No se justifica este endeudamiento porque la bonanza del país ha generado un superávit fiscal. Eso significa que se tiene más ingresos de lo que se gasta. Entonces ¿por qué se endeuda? Ahí se encuentra la primera contradicción que no tiene sentido», es la primera precisión que hace Armando Méndez, economista.
Según los datos del BCB. Según el ente emisor, al 31 de diciembre de 2013, la deuda multilateral de Bolivia fue de 3.462 millones de dólares, mientras que el saldo bilateral se cifró en 803 millones de dólares.
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En tanto la deuda externa pública con «organismos privados» ascendió a 1.000 millones de dólares como efecto de la nueva emisión de los Bonos Soberanos el 2013, cuyo monto fue de $us 500 millones similar al 2012 pero bajo una tasa de interés superior al 5%.
Para Roberto La Serna, de la Fundación Milenio, es muy curioso dicho endeudamiento más aún cuando no se sabe el destino de los recursos de esos Bonos o no se ven reflejados. Solo se conoce que por concepto de tasa de interés anual ya se pagó 26 millones de dólares. «Estamos desaprovechando el momento, porque hasta ahora no hemos logrado invertir la magnitud de esos recursos. Se hacen muchos anuncios de inversión, como en el caso del Mutún, con letreros o gigantografías, pero al final quedó en nada», enfatizó.
Luis Arce Catacora, ministro de Economía y Finanzas Públicas, en una entrevista anterior con El Día, respondió enfáticamente que los Bonos Soberanos fueron colocados en un momento oportuno para llevar adelante proyectos de infraestructura vial como carreteras y puentes. «Desde que colocamos (el último Bono) las tasas de interés han subido más de cien puntos afuera. Es decir, hemos hecho un buen negocio. Además, dichos recursos han sido invertidos en carreteras y puentes. Toda la inversión ha sido pública. Por ahora ya no habrá más emisión de bonos», aclaró.
Obligación por hoy sostenible. El BCB destaca que el nivel de indicador de solvencia de la deuda respecto al Producto Interno Bruto (PIB) bajó de 49,1% el 2005, pasando hasta un 16,7% el 2007 (año límite del programa alivio de la deuda) hasta llegar a un 14,4% al finalizar el 2013.
Los datos oficiales a octubre 2013 señalan los principales acreedores multilaterales de Bolivia son el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF) con un 31,3%, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) con un 20% y el Banco Mundial con 9,6%.
Esos recursos de los organismos multilaterales, según el Gobierno, son utilizados como en el caso de la CAF en proyectos inversión y de infraestructura referentes a la construcción de diferentes carreteras del país. Entre ellos se cita la construcción de la doble vía Warnes-Yapacaní, la construcción de dos puentes sobre el río Ichilo, la carretera Oruro-La Paz.
En cambio, los recursos del BID, están más orientados a proyectos sociales como el fortalecimiento de infraestructura básica como la ampliación del proyecto de agua potable del Plan Tres Mil y en temas de fortalecimiento del área fiscal. Y el Banco Mundial, financia proyectos sociales y productivos para el área rural del país. Por otra parte, China es el principal acreedor bilateral de Bolivia con un 8,7%, seguido de Venezuela con 3,2%, Brasil 1,7% y Alemania con el 1%, señala el informe del BCB.
Al margen de las condiciones básicas. Según la teoría económica, el endeudamiento externo al que acude un país solo es posible cuando uno gasta más de los ingresos que posee. Hay dos condiciones básicas previas.
Primero cuando el Estado tiene superávit fiscal, es decir que gasta menos que lo que recibe, significa que ello permitirá honrar obligaciones internas y externas. Pero cuando se presenta una situación inversa, donde el país gasta más que sus ingresos, entonces puede recurrir al endeudamiento externo, porque su economía presenta un saldo fiscal negativo.
Para el economista, Germán Molina, esas dos condiciones en las dos periodos gubernamentales del actual gobierno de Evo Morales Ayma no se está cumpliendo. Además señaló que la actual gestión contrariamente a esas dos premisas, lo que está haciendo es hacer uso de los recursos del Banco Central (reservas internacionales), también el uso de la deuda interna a través del Tesoro General de la Nación (TGN) mediante la emisión de letras y bonos. «Esos recursos son utilizados para gasto corriente e inversión de empresas públicas del Estado. Adicionalmente, ha recurrido a la emisión de bonos soberanos ($us 1.000 millones). Entonces, con este modelo denominado ‘social y productivo, están endeudando al país. Solo así se puede entender este momento que vivimos», explicó Molina.
Una actitud innecesaria. En tanto otros expertos en economía señalan que el endeudamiento al que viene recurriendo el país, más aún cuando las reservas Internacionales netas de Bolivia son equivalentes al 50% del PIB, las más altas a nivel mundial y muy por encima de lo que sucedía en 2005, cuando nuestra reservas representaban solo el 18% del PIB, es innecesaria y hasta inoportuna.
«Si bien tenemos una buena calificación de crédito a nivel internacional es porque todavía poseemos gas, recursos naturales basados en buenos precios internacionales. Pero a futuro, si se acaba ese momento propicio, la deuda puede representar para las futuras generaciones es imposible pagar», apuntó Pedro Vacaflor, economista.
El economista Carlos Schlink, lamentó que el país haya vuelto a los niveles antes del «perdonazo» de la deuda. «Es irracional endeudarse en época de bonanza, si se tiene superávit fiscal y mayores recaudaciones por impuestos y venta de gas», señaló.
En conjunto, los expertos señalaron que los riesgos podrían venir dentro de diez años cuando menos el país no ha logrado traslucir de manera fáctica las inversiones y menos desarrollar un aparato productivo sostenible en el tiempo. Uno de los puntos más preocupante estriba en el sector hidrocarburífero, principal fuente de ingreso del país, donde no se han hecho nuevas exploraciones.
«Las consecuencias podrían ser catastróficas, primero tener un excesivo endeudamiento, segundo en épocas de vacas flacas no poder cumplir con los pagos que se tienen con los organismos multilaterales, tercero un descalabro financiero que podría poner en riesgo a todo el sistema financiero boliviano por la excesiva emisión de billetes», finalizó Schlink.
Puntualizaciones
No hay normativa que regule el endeudamiento
Vacío. A menos de una Dirección de Crédito Público dependiente del Ministerio de Economía y Finanzas, el país no cuenta con un ente que regule y fiscalice la administración de la deuda externa y menos de una normativa.
Experiencia. Otros países vecinos cuentan con un Sistema Nacional de Endeudamiento integrado, las mismas que son responsables de velar por el cumplimiento de las normas y procedimientos que emita el órgano rector.
Alcances. El endeudamiento público interno y externo se basa en una estrategia de largo plazo que tiene como objetivo fundamental cubrir parte de los requerimientos de financiamiento del Sector Público a los más bajos costos posibles, sujetos a un grado de riesgo prudente y en concordancia con la capacidad de pago del país.
Responsabilidad. El Endeudamiento Público debe contribuir a la estabilidad macroeconómica y a la sostenibilidad de la política fiscal.
Capacidad. Permite obtener financiamiento externo e interno, de acuerdo con la capacidad de pago del gobierno nacional, los gobiernos regionales y locales como los municipios y la entidad obligada a cumplir sus compromisos.
Punto de vista
«El riesgo de endeudarse a largo plazo es muy grande»
Carlos Hugo Barbery
Experto economista cruceño
‘El endeudarse no es malo, siempre y cuando sea de una manera sostenible en el tiempo. Evidentemente, hace 12 años cuando se inició el programa de alivio a la Deuda Externa, obviamente la deuda externa con relación al Producto Interno Bruto(PIB) era muy elevado.
Hoy en día ese valor de la deuda con relación al PIB es bajo y ‘manejable’. Ahora ahí nace la paradoja, donde en un periodo de bonanza, que registra un superávit fiscal, el gobierno se endeuda más. Es una respuesta que debe dar el gobierno. ¿por qué no endeudamos en tiempos de bonanza?. Ahí, la única explicación que encuentro en términos financieros es que el costo de endeudarse es mucho más barato que el costo de hacerlo con dinero propio. Ese análisis, sin embargo, es mucho más complejo en un país.
El enfoque práctico que debemos darle es que si bien nos endeudamos como lo estamos haciendo, el tema es que gran parte de nuestro PIB está sustentado en exportaciones de hidrocarburos, minerales y commodities que actualmente tienen un precio importante.
Entonces, con una economía dependiente de los precios internacionales, el contratar una deuda externa es mucho más riesgoso que un país que no tienen tanta dependencia de buenos precios internacionales. El riesgo a largo plazo es grande si mañana se cae los precios internacionales y peor si no hay una base productiva desarrollada, no seremos país sujeto de crédito y menos de alivio a la deuda’.
Fuente: eldia.com.bo