Potosí: Inundación deja alrededor de 50 viviendas afectadas en Colcha K


Las turbias aguas engulleron varias casas, calles y vehículos tras la tempestad de granizo.

Inundación deja alrededor de 50 viviendas afectadas en Colcha K

Las aguas engulleron vehículos y casas. CEDIDA
Fuente: El Potosí
Marbin Valda Angulo •

Desde el cielo se desató una tormenta de granizo jamás vista que desencadenó en una furia blanca de enormes bolas congeladas de agua sobre la tierra. El agua se salió del curso del río y dejó cuantiosos daños a cerca de 200 personas del municipio de Colcha K por la inundación.



La noche se convirtió en un duelo entre el hombre y la naturaleza, entre la desesperación y la solidaridad. La capital de la provincia Nor Lípez del Departamento de Potosí fue testigo de cómo las calles del pueblo fueron destruidas por las aguas turbulentas, que engulleron hogares, calles y hasta vehículos, arrastrando consigo a animales domésticos, que quedaron bajo el lodo.

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El fatídico suceso tuvo su inicio el sábado 24, alrededor de las 18:00 horas, con una llovizna apenas perceptible que no pronosticaba el desastre que se avecinaba. Sin embargo, alrededor de las 22:30, desde el cielo se desató una tormenta de granizo, desencadenando una furia celestial sobre la tierra. Una hora después, a las 23:30, los gritos de auxilio y la desesperación resonaron por las calles, cuando desde el cerro Lipi, descendió una infernal avalancha de agua y hielo que desbordó al río Torrillomayu, y que acabó en destrucción.

El desborde del río provocó un impresionante aluvión que arrasó el poblado, convirtiendo las calles en cauces de desesperación, obstruidos por enormes piedras y un lodo pesado que ahogaba hasta los sueños.

Las casas, mudas testigo de años de trabajo y sacrificio, se vieron inundadas, con sus muros violados por la furia del agua, alcanzando alturas insospechadas de dos metros y medio.

INÉDITO

El alcalde, César Alí Lupa, visiblemente conmocionado, describió el desastre como algo «nunca antes visto», una pesadilla hecha realidad, algo «inédito». “Las casas del centro de la población se han llenado con arena, grava y lodo”, describió.

El alcalde reportó la afectación del 50 por ciento del municipio porque la mazamorra penetró hasta el centro de del poblado.

Las cifras oscurecían un panorama desolador: 200 personas damnificadas, entre dueños de casa e inquilinos. Un total de 20 casas totalmente destruidas por la mazamorra, además de 30 en riesgo de desplomarse y 50 más afectadas, pero no con daños de consideración.

Alí Lupa afirmó que hay 30 inmuebles con riesgo inminente de desplomarse sino existe la intervención directa y oportuna. Ante el caos, la solidaridad se convirtió en el único rayo de esperanza en medio de la tragedia. Rescatistas civiles y militares se pusieron a trabajar, armados con palas y picos, desafiando al lodo. La maquinaria pesada, enviada por los gobiernos departamental y municipal, se unió a la batalla contra el lodo y las piedras, en ayuda de esfuerzo y determinación.

El alcalde, en un gesto de humanidad, instó a la solidaridad: «Es importante practicar la empatía, nunca pensé que estaríamos en estas circunstancias». Los habitantes, testigos y víctimas de la furia de la naturaleza, compartieron historias de heroísmo y pérdida, unidos en el dolor y la esperanza.

Los habitantes describen como “increíble” lo sucedido, en pocas horas lo que costó años construir las casas y hacerse un vehículo quedaron destruidas. “Hay muchas casas que están inundadas de lodo. Había personas atrapadas y, gracias a Dios, no tenemos personas fallecidas o en estado crítico. Hemos rescatado a cinco personas, tuvimos que romper el techo para ingresar”, contó un vecino que ayudó a las personas afectadas.