Los recursos serán destinados para protección de fuentes de agua, optimización de los sistemas de riego familiar y comunitario e implementación de infraestructura resiliente.

eju.tv
Lidia Mamani / La Paz
El directorio del Banco Mundial aprobó un préstamo de 150 millones de dólares para Bolivia, financiamiento que será destinado para apoyar la mejor gestión de los recursos hídricos en 15 cuencas y 256 municipios en todo el país. Señala que alrededor de 30.000 familias de zonas rurales se verán beneficiadas al mejorar su capacidad para enfrentar los impactos del cambio climático.
“Para el Banco Mundial es crucial apoyar a los países a lograr la seguridad hídrica mediante una gestión adecuada del agua. Bolivia ha avanzado en este ámbito y ha realizado importantes inversiones en riego para mejorar la producción agrícola, sin embargo, aún enfrenta múltiples desafíos marcados por el cambio climático y la necesidad de los agricultores de pequeña escala”, afirmó la representante Residente del Banco Mundial en Bolivia, Camille Nuamah.
“Las familias beneficiarias, dedicadas mayormente a la agricultura de subsistencia en las partes altas de las cuencas, enfrentan elevados índices de aridez, deforestación y erosión de suelos que dificultan su actividad. El Proyecto Gestión Resiliente del Agua para Riego Familiar y Comunitario apunta justamente a potenciar su productividad mediante un mejor uso del agua para riego.
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En Bolivia, la seguridad hídrica es un desafío urgente, con profundas disparidades territoriales y fenómenos climáticos recurrentes que provocan una distribución desigual del agua. El organismo internacional advierte que, se prevé que el cambio climático agrave estos problemas, con el aumento de las temperaturas y la reducción de las precipitaciones, afectando la disponibilidad de agua para la agricultura.
El proyecto apoya la planificación estratégica del país en el sector, expresada en el Plan Plurinacional de Recursos Hídricos (PPRH), la gobernanza e institucionalidad en la gestión hídrica en los niveles subnacional y municipal y la orientación de inversiones.
Estas inversiones se enfocarán en tres ámbitos, definidos en función del beneficio para las familias rurales: protección de fuentes de agua para incrementar la oferta mediante reforestación, recuperación de praderas nativas, mejora de suelos y protección de áreas de recarga de agua; optimización de los sistemas de riego familiar y comunitario, incluyendo riego tecnificado, para mejorar la productividad de los cultivos, diversificar su producción y mejorar los ingresos de las familias; e implementación de infraestructura resiliente contra inundaciones y la erosión (desgaste de suelos).
El monto aprobado corresponde a un préstamo del Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF), con un plazo de vencimiento de 28 años y cinco meses y un periodo de gracia de 11 años y cinco meses.