Vehículo de la gobernación de Cochabamba mata a 3 personas, una madre y sus dos hijos, mientras otra vagoneta de Protocolo impactó contra el restaurante “Súper Silpancho”, la madrugada del lunes.
Vehículo de Gobernación atropella y mata a madre con dos hijos
UNA MUJER Y SUS HIJOS DE 3 Y 5 AñOS FALLECIERON LUEGO DE PEREGRINAR POR ATENCIóN MéDICA. EL CONDUCTOR ESTá DETENIDO Y VERIFICAN SI ESTABA EBRIO. AUTORIDADES ANUNCIAN SANCIONES.
OPINIÓN
El ataúd del niño mayor sale de la morgue para ser enviado a la ciudad de La Paz. Foto Opinión.
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COCHABAMBA. Una familia que llegó de La Paz, hace tres semanas, fue destrozada por la tragedia el fin de semana, en el Valle Alto. Una madre de 29 años y sus hijos de 3 y 5 fueron atropellados por un vehículo de la Gobernación de Cochabamba. Los niños murieron el domingo y la madre perdió la vida ayer en la tarde, después de sufrir dos paros cardíacos.
La escena que conmovió a los vecinos de Carcaje (kilómetro 19 de la carretera antigua a Santa Cruz) fue la de una mujer muy malherida incorporándose en la carretera y arrastrándose para poder abrazar a sus hijos que tenían las cabezas destrozadas. Eran las ocho y media de la noche del domingo 23 de febrero. Una vecina se acercó a las víctimas del accidente, verificó que el niño más pequeño, Leíto López, estaba muerto, pero el mayor todavía respiraba.
“No llegaba la Policía ni las ambulancias, por eso tuvimos que hacer parar un minibús particular y les trasladamos al hospital de Tolata”, relató la vecina.
Pese a que la mujer tocó las puertas con desesperación, “no habían doctores, sólo enfermeras y nos enviaron al hospital de Punata”. Sin embargo, allí tampoco hallaron atención médica. La vecina, que estaba traumatizada por el accidente y desesperada por salvarle la vida al niño, que todavía respiraba, le gritó al personal de ese centro de salud, que no se movía.
“Llamaron a los policías del hospital y me gasificaron, me trataron muy mal”, amplió.
El peregrinaje continuó hacia el hospital Viedma, a donde llegó muerto el segundo niño, Herlan López. La madre, Maribel Canaviri Espinoza, de 29 años, fue internada de emergencia con un diagnóstico de fractura expuesta del hueso húmero en la pierna derecha y graves fracturas en la cabeza. En Emergencias, la madre sufrió un paro cardíaco y fue reanimada artificialmente.
Inconsciente, Maribel Canaviri fue ingresada a Terapia Intensiva, donde permaneció hasta ayer en la tarde cuando su muerte fue declarada oficialmente.
Según los testigos del accidente, el chofer de la Gobernación iba con exceso de velocidad y embistió a la madre y sus niños cuando cruzaban de sur a norte. Afirman que el chofer se dio a la fuga y que fue aprehendido en Cliza una hora después del siniestro.
Empero, el conductor Santiago Aiza, de 47 años, preso en Tránsito de Cliza, dijo que todo se trató de una desgracia y que jamás se fugó. “Yo estaba ahí, ayudando, pero tenía que disimular, si decía que era el chofer me iban a linchar”, dijo cubriéndose parte del rostro con una polera. El carro de la Gobernación volvía de un congreso minero y llevaba al secretario de Minería. Presuntamente, el chofer había bebido.
El esposo de Maribel y padre de los niños muertos, Ruddy López, quedó destrozado y anunció que se llevará los restos de su familia a La Paz, de donde eran oriundos. La familia pretendía vivir en Cochabamba, junto a la madre de Maribel, Sinforiana Ríos, y aprovechando que el padre logró un trabajo en la Llajta, como chofer.
El gobernador Edmundo Novillo dijo que espera los informes objetivos del caso. Lamentó la pérdida de las tres vidas y acotó que brindará todo el apoyo necesario a la familia López Canaviri, a través del Servicio de Gestión Social.
También declaró que si las investigaciones señalaran como responsables de los accidentes a funcionarios de la Gobernación, éstos serán sancionados drásticamente. Pidió que la Unidad de Transparencia se encargue de seguir las pesquisas.
Otro carro oficial choca a local
Ayer, a primera hora de la madrugada, otro vehículo de la Gobernación se estrelló contra la fachada del restaurante “Súper Sillpancho” de la avenida Oblitas casi Libertador Bolívar, cerca del estadio Félix Capriles. Patrick Pérez (24), el conductor del vehículo oficial no era un funcionario, sino el hermano de uno de los trabajadores de la Gobernación, Diego Pérez. El chofer, según versión de los galenos del hospital Viedma, había consumido bebidas alcohólicas y sufrió golpes en el rostro y la cabeza, la fractura de su clavícula derecha y policontusiones. El hombre pidió su alta médica y fue trasladado a una clínica particular por su familia. Los dueños del restaurante pidieron el resarcimiento de los daños. “Estaba totalmente ebrio, estábamos durmiendo y sonó como una dinamita, hay grandes destrozos”, dijeron. Patrick había sacado el vehículo “sin permiso”. El carro estaba asignado a la Unidad de Protocolo y antes fue chocado por el exconsejero David Herrera.
Vehículo oficial mata a 3 personas
CAMIONETA DE MINERÍA Y UNA VAGONETA DE PROTOCOLO ESTÁN IMPLICADAS EN DOS ACCIDENTES.
Las instalaciones del restaurante “Súper Silpancho”, luego de que la vagoneta de Protocolo impactó contra el garaje. – Carlos López Gamboa Los Tiempos.
Una madre y sus hijos, de 2 y 5 años, murieron trágicamente tras ser atropellados por la camioneta de la Secretaria de Minería de la Gobernación, en la zona de Carcaje, cuando el vehículo conducido por Santiago Aiza, que trasladaba al responsable de esa repartición Leoncio Caisiri, los embistió el domingo.
A este accidente se suma otro hecho de tránsito protagonizado por el vehículo de la Unidad de Protocolo de la Gobernación, que en el momento del incidente era manejado por una persona ajena a la institución, Patrick Pérez, presuntamente hermano del funcionario, Diego Pérez. La vagoneta Toyota Prado impactó contra el restaurante “Súper Silpancho”, la madrugada del lunes.
En Carcaje, los testigos denunciaron que el chofer de la Secretaría de Minería se dio a la fuga y no auxilió a las víctimas. Los niños, hijos de un efectivo de la Naval que acababa de llegar a la zona hace tres semanas para trabajar, murieron luego de haber sido trasladados a los hospitales de Tolata y Punata, donde no existía personal médico para socorrerlos. En tanto que, la madre Maribel Canaviri, falleció después de permanecer en estado de coma por 20 horas, en el Viedma.
Tránsito de Cliza, que investiga el hecho derivó la camioneta a una posta, dentro del motorizado se encontraron serpentina y mixtura. Se está a la espera del informe técnico y del examen de alcoholemia. El chofer negó haber abandonado a las víctimas, pero, manifestó que se mimetizó entre la gente para evitar ser agredido.
Ayer, los niños fueron trasladados a La Paz, para su entierro. Las víctimas se dirigían a su casa con bolsas de mercado, luego de haber realizado compras en la ciudad para surtir la pequeña tienda que su madre abrió.
El gobernador Edmundo Novillo afirmó que la institución colaborará con la familia y con los gastos de sepelio. Añadió que solicitará un informe y que sancionará drásticamente a los funcionarios que sean sorprendidos cometiendo actos irregulares.
“Voy a pedir que se haga una investigación a la Unidad de Transportes y esperar los informes de Tránsito. De todas maneras los vehículos de la Gobernación deben ser usados únicamente para el trabajo institucional”, señaló.
Destruyen una silpanchería
Los propietarios del local “Súper Silpancho”, ubicado en la calle Oblitas casi Libertador América, denunciaron que el chofer que chocó contra el restaurante se encontraba visiblemente en estado de ebriedad. Por fuentes extraoficiales se conoció que habría usado el vehículo de lujo para beber en El Prado.
La dueña del restaurante, Magaly Rojas, afirmó que el conductor del vehículo era Patrick Pérez, que estaba en completo estado de ebriedad. “Éste no sabía ni su nombre, estaba todo ensangrentado y el vehículo quedó muy dañado”, dijo.
Rojas afirmó que el autor del hecho estaba internado en el hospital Viedma, pero se dio a la fuga y ahora nadie sabe dónde está.
También denunció que la puerta de su negocio y el parrillero quedaron seriamente dañados y la Gobernación no quiere hacerse cargo de los daños materiales. “Hable con el asesor general, Freddy San Millán, y me dijo que no podían hacerse cargo de los daños, porque el que manejaba no era funcionario de la Gobernación y los policías tienen miedo a perder sus cargos y no quieren actuar”, denunció. Los asambleístas de oposición han pedido un proceso por uso indebido de bienes del Estado.
Un caso pendiente
Los dos accidentes del fin de semana se suman al ocurrido hace dos años, el 16 de febrero de 2012, en la avenida Blanco Galindo, cuando el chofer de la Dirección de Seguridad Ciudadana, René Rivas Cadiz, chocó la vagoneta 1682-SZZ, en estado de ebriedad.
A pesar del tiempo transcurrido del proceso penal que se inició, contra el funcionario y los policías que presuntamente falsificaron el informe técnico y el examen de alcoholemia, aún no se cuenta con una sentencia.
En esa oportunidad, el Gobernador anunció un estricto control de los vehículos oficiales.