Ganaderos coinciden en que se perderán vientres productores. El sector estima que cuando las emergencias pasen en la región habrán muerto medio millón de reses. La cuarta parte serían hembras en edad de procreación.
Fotografías: Alberto De Oliva. Terneros muertos flotan sobre las aguas, en la provincia Ballivián.
Página Siete / La Paz, Bolivia
Los ganaderos de Beni estiman que las inundaciones impedirán que nazcan unos 125 mil terneros para la próxima camada. A la fecha se calculan 250 mil cabezas de ganado perdidas por los desastres naturales en este departamento; la cifra llegaría al medio millón hasta que las aguas desciendan y cesen las enfermedades.
"Digamos que la mitad de las 250 mil reses son hembras (125 mil), de las cuales aún la mitad (62.500) están en edad de procreación. Por cada una se obtiene un ternero, entonces serían 62.500 terneros perdidos para la próxima camada”, explicó el presidente de la Federación de Ganaderos de Beni (Fegabeni), Mario Hurtado.
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Si se aplica este cálculo al medio millón de cabezas que se prevé morirán, la cifra de terneros que no nacerán en la próxima camada se duplicará a 125 mil.
Una vaca está en condiciones de procrear después de los tres años de vida. El periodo de gestación dura 10 meses.
Los machos que pasan los tres años son destinados al consumo interno de su carne, al igual que las hembras mayores que han cumplido su ciclo de procrear.
Hurtado afirma que cuando las aguas bajen los pastizales, que son el alimento del ganado, quedarán dañados, por lo que se necesitará un lapso de cinco años para que haya una reactivación completa.
La cifra de reses afectadas asciende a los 2,5 millones. El 17% son terneros y la mayoría, un 80%, está muerta.
El ganadero Alberto De Oliva ofrece otro caso de la pérdida de estos animales que no nacerán.
Él explica que, según el último reporte de Fegabeni, se tienen 80.000 terneros en la provincia Yacuma y que "en la ganadería los efectos de una desgracia, como la que vive actualmente Beni, repercuten en un tiempo a corto, mediano y largo plazo”.
"Si en Yacuma la gente reporta 80.000 reses, el 50% son hembras, que en dos años iban a producir terneros (la gestación dura 10 meses), o sea que iban a ser vientres productivos”, dice De Oliva.
Esto significa que de 40.000 vacas iban a nacer 40.000 crías por año, con lo que en dos años se perdieron 80.000 cabezas. "Es cuestión de realizar los cálculos y nos vamos a encontrar al final del recuento de pérdidas con una situación crítica para la ganadería beniana, y por ende para la ganadería nacional”.
El Gobierno boliviano envió en los últimos días un total de 1.183 toneladas de forraje para alimentar al ganado en Beni. Adquirió tres "chatas”, embarcaciones para evacuar a los animales afectados y se comprometió a comprar cuantas fueran necesarias para salvar la mayor cantidad posible.
Evo Morales calificó como una de las prioridades la reactivación de la economía ganadera y aseguró que, en caso de ser necesario, se modificarían normas para que los ganaderos tengan más facilidades para reponerse de la tragedia.
De Oliva opina que la cantidad de forraje entregada no es suficiente para las 2,5 millones de reses afectadas en este departamento. En su opinión, debería declararse zona de desastre para mejorar la llegada de la ayuda humanitaria a los damnificados.
"También debería declararse emergencia sanitaria para atender a los animales afectados. Se requieren desparasitantes, energizantes, vitaminas, sales minerales, sogas, botes, herramientas y combustible”, dice el ganadero, y añade que la ganadería boliviana sufrió uno de los mayores desastres en toda su historia, "lo podemos asegurar basados en datos históricos”.
De acuerdo a De Oliva, los efectos que estos desastres tendrán en los productores ganaderos serán la crisis financiera, deudas, pérdida de infraestructura y "sobre todo la moral baja”.
"Tenemos ganaderos que se han enfermado gravemente por el shock nervioso; a otros les afectó el estrés y otros han perdido a sus seres queridos en acciones valientes ante la fuerza de las aguas. Pero lo más preocupante es el futuro inmediato, ya que sus tierras que tenían un valor comercial como inmueble rural se convirtieron de la noche a la mañana en tierras de alto riesgo por estar en zonas inundadas”.
Él considera que entre las posibles soluciones para paliar estas emergencias, los productores ganaderos deben conseguir tierras de altura que sirvan como refugio para la época de lluvias.
Niegan desabastecimiento
Pese a que la cifra de ganado perdido aumenta conforme pasan los días (son 250 mil cabezas), el Viceministerio de Desarrollo Rural y Tierras informó que esto no causará desabastecimiento de carne en el mercado interno.
El titular de esta cartera de Estado, Víctor Hugo Vásquez, dijo que en todo el país se reportaron menos de 60.000 reses muertas. Aseguró que no existe razón para el incremento del precio y el Gobierno anunció sanciones para quienes especulen con este producto.
Gobierno impulsa crianza de ganado
La ministra de Desarrollo Rural, Nemesia Achacollo, informó en días pasados que su despacho impulsará la crianza de ganado en la comunidad Sañonama (Santa Cruz), para contar con producción de carne y leche.
"Vamos a impulsar la crianza de ganado, además de apoyar futuros proyectos productivos en la zona, a fin de que las familias de esa región tengan mayores ingresos económicos para vivir bien”, dijo Achacollo.
La autoridad se reunió con pequeños productores que se beneficiaron con el Programa de Tierras (Protierras), cuyos productos se prevé serán incorporados en el desayuno escolar en el municipio de San Ignacio de Velasco.
"Estos pequeños productores (17 familias) recibieron 29 vaquillas y dos toros para la reproducción del ganado, para que puedan incrementar la producción de dichos productos”, indicó.
El coordinador de Protierras en San Ignacio de Velasco, Aldo Alvarado, dijo que se apoyará a los pequeños productores en la Chiquitania con 1.572 vaquillas y 72 toros.