Lejos de su mejor nivel, Argentina no puede quebrar a Rumania


Aunque dispuso de algunas chances de gol, la Selección no consigue desplegar su gran poder ofensivo. Messi, muy controlado, aparece sólo con chispazos de su gran talento.

En su última prueba fuera del país antes del inicio de la Copa del Mundo, la Selección argentina está igualando 0 a 0 con Rumania en el Estadio Nacional de Bucarest, en un encuentro en el que Alejandro Sabella puede ensayar con la alineación que considera ideal, con la excepción de Ezequiel Garay en defensa.



Con la vuelta de Lionel Messi, quien no vestía la camiseta albiceleste desde el 10 de septiembre del año pasado, y la recuperación de Sergio Agüero, quien superó un desgarro en el isquiotibial derecho, aunque sin Garay, quien sufrió una molestia en un tobillo y fue reemplazado por José Basanta, el combinado albiceleste salió a buscar de entrada y generó su primera aproximación clara a los 8 minutos, cuando Gonzalo Higuaín quedó cara a cara con Ciprian Tatarasanu, tras un gran pase de Ángel Di María, pero el delantero del Napoli perdió contra la sólida respuesta del arquero.

De todas maneras, la férrea marca rumana sobre Messi hizo que el talento del crack rosarino solo apareciera esporádicamente y la escasa claridad de sus compañeros en la gestión del juego dificultaron las chances de Argentina. De uno de los pocos buenos entendimientos entre los atacantes llegó otra de las llegadas del conjunto de Sabella: la Pulga combinó con Di María sobre la izquierda y el jugador del Real Madrid envió un centro que fue recogido por Higuaín en el segundo palo. Sin ángulo para probar al arco, el Pipita buscó a Agüero, quien remató desde el borde del área, pero Dragos Grigore alcanzó a desviarla al córner.

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Antes del final de la etapa, Argentina tuvo la más clara, con una gran maniobra personal de Agüero, que dejó en el camino a tres rivales, pero no definió bien y permitió la reacción de Tatarasanu.

Si en ataque la prestación distó de ser ideal, los repetidos problemas en la última línea también se hicieron evidentes en Bucarest, sobre todo en balones aéreos. Dos veces debió responder Sergio Romero, primero ante un cabezazo de Ciprian Marica que desvió al córner con un manotazo y luego con las piernas ante otro golpe de cabeza de Alexandru Maxim, quien había ganado entre Federico Fernández y Basanta.

El complemento arrancó con una opción clarísima para romper el cero: Javier Mascherano detectó el pique de Agüero a la espalda de la defensa local y le puso un balón justo. El delantero del Manchester City corrió, encaró al arquero y lo dejó en el camino, pero su definición cruzada se encontró con la barrida providencial de Florin Gardos, quien despejó al córner.

Sin embargo, ese inicio no fue más que un espejismo, ya que nunca tuvo un correlato y una continuidad en el juego. El equipo no ofreció respuestas futbolísticas y los cambios que realizó Sabella (Lucas Biglia y Rodrigo Palacio reemplazaron a Agüero y Fernando Gago) tampoco le aportaron soluciones.

Fuente: Clarín