Consecuencias de las inundaciones. Hay 74 familias sirionós que llegaron escapando del desastre. No se adaptan a la ciudad y no quieren volver a su pueblo sin ayuda. Varios están enfermos
Una anciana muestra el cartel que utiliza su nieto herido (atrás) para pedir limosna en los semáforos. Foto: Rolando Villegas.
EL DEBER, Santa Cruz
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Son criadores de animales, expertos en el uso de los suelos y la agricultura, pero no les sirve de nada porque ahora piden monedas en los semáforos. Son sirionós, del pueblo Ibiato de Beni, que hace tres semanas llegaron a la sede de la Central de Pueblos Indígena del Oriente Boliviano (Cidob) y ahora se la pasan “llenando la olla como se puede”.
“Compañeros, es una decisión suya, pero la deben hacer ahora: ¿Se van o se quedan?”, expresaba Rodolfo Chávez, presidente de un sector de la Cidob. Las 74 familias empezaron a conversar entre ellas.
“Apenas conseguí algunas bolsitas de comida y un poco de ropa y no me iré sin eso”, tomó la palabra una señora, que expresaba el sentir de varios.
“¿Para qué me voy a volver si allá lo perdí todo y acá la gente es amable y me ayuda?”, afirmó un hombre mayor que exhibía un letrero con el cual pide limosna. “Tengo todo allá; mi familia, mis animales, lo que sé hacer está allá y quiero volver, pero no voy a dejar lo que conseguí para mi familia”, expresó un padre de familia que tiene tres hijos todavía en su pueblo.
Pedir para vivir
Gonzalo Celada, de 33 años está hospitalizado por un aneurisma cerebral, así llegó desde Ibiato, ahora sus familiares exhiben en las calles una lista de medicamentos que necesita para ser operado.
Mariano Mendoza llegó hace tres días, vino a pesar de tener medio cuerpo inmovilizado por un accidente, además busca ayuda para su hija que tiene epilepsia. Otro es el caso de un menor de 11 años que se cayó del caballo los primeros días de lluvias. “Recién cuando llegué a Santa Cruz me enyesaron el brazo porque lo tenía roto”, comentó y mostraba sus raspones en el rostro y el cuerpo.
También está internado con fuertes dolores de estómago el vicepresidente de la comunidad sirionó. “No nos iremos sin él”, sentenció el corregidor de la comunidad.
“Las mujeres que podemos lavamos ropa o tejemos, los hombres limpian terrenos o hacen jardinería, pero hay muchos que no pueden por su salud o porque no saben cómo buscar trabajo”, explicaron varias señoras.
Al final de la reunión se logró conciliar que varios retornen el martes con sus cosas y ayuda humanitaria, pero varios eran los que rumoreaban su intención de permanecer en la ciudad
Datos de la inundación
48 horas de paro
Sostuvieron los carniceros de Trinidad por el aumento de los precios del rubro. Hoy sostendrán una reunión en el Concejo.
Entre cinco y 10 años
Es el tiempo que estima el alcalde de Reyes, José Roca Haensel, que tardará la reconstrucción de su ciudad.
18 centímetros más
Es lo que subió el nivel del agua en la jornada en Guayaramerín. Se estima que siga creciendo por lo menos otros 10 días más.
Sin visitantes
En los departamentos de Beni y Pando. La presencia de turistas disminuyó en un 100%. Esto se debe a los desastres naturales y engrosan las cifras de pérdidas.
Suspenden la búsqueda
De un funcionario del municipio pandino de Puerto Gonzalo Moreno que está desaparecido desde el viernes en el río Beni, cuando volcó su embarcación.
Y siguen subiendo las aguas
Son más de 3.200 las familias damnificadas en Guayaramerín. Muchos son de las comunidades de la ribera del Mamoré.
Abastecimiento
María Eugenia Leigue, alcaldesa de San Ramón, agradece en forma pública al presidente por la llegada de combustible.
Por las inundaciones
Ya son más de 25.000 las familias damnificadas en el departamento de Beni, según las cifras oficiales.