Cochabamba: Colcapirhua carece de terreno y necesita la planta de desechos


La basura acumulada en la avenida Blanco Galindo, ayer. DICO SOLIZ

Colcapirhua no tiene terrenos donde disponer el depósito de la basura que se genera en ese municipio y solo depende de la implementación de la Planta de Residuos Sólidos.
Entre el 12 y el 18 de marzo una movilización de vecinos expuso su rechazo a la construcción de la planta en el punto tripartito entre Colcapirhua, Cochabamba y Quillacollo, sector de Cotapachi. El proyecto contempla beneficio para el eje metropolitano. Los vecinos argumentaron que el “botadero” de nueve municipios no podía estar ahí. Tras una semana de conflicto se logró un acuerdo entre autoridades y dirigentes de que mientras se desarrolla el estudio Técnico Económico Social y Ambiental (TESA) y se haga la socialización de los resultados no se iniciará ninguna obra en la zona, y que además solicitarán la reubicación de la planta.



El alcalde Milton Garabito reconoció que su municipio no cuenta con un proyecto con las características de la planta propuesta.
Recordó que en la actualidad utilizan predios que son del Ministerio de Defensa, en coordinación con la Séptima División “a manera de préstamo”.
Si les solicitarían la devolución el Alcalde consideró que habría caos.

“Colcapirhua es el más interesado en la planta, es el más beneficiado”, afirmó y acotó que no existen serranías ni grandes superficies en ese municipio.
Garabito dijo que el proyecto para el eje metropolitano está regido en normas medioambientales.
“Como autoridades no se va a impulsar un proyecto que contamine”, aseveró.

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El botadero está situado en el lado sur del municipio, en Esquilán. Los malos olores y las moscas proliferan. En frente se encuentra el botadero de Quillacollo, que es más grande. Pero, ambos están a cielo abierto y no existe tratamiento más que enterrar la basura.

Lío por vía ahonda conflicto y botadero sigue bloqueado

En Colcapirhua, el problema por el cierre del botadero se ahonda por el conflicto de propiedad de una vía. Mientras, el ingreso continuaba bloqueado hasta ayer.
Tras el conflicto en rechazo de la implementación de la Planta de Residuos Sólidos los vecinos de Esquilán Sur decidieron mantener cerrado el botadero.
El dirigente de Esquilán Roberto Rocha informó que rechazan que el botadero municipal continúe en la zona y que como protesta cerraron el camino de ingreso argumentando que es de propiedad del barrio.
Por su lado, el alcalde Milton Garabito manifestó, sobre la vía y la propiedad, que una vez que se tenga definido el tema lo tratarán con los dirigentes.

“Estamos haciendo las averiguaciones de si ese camino es de usos y costumbres o como ellos dicen dentro de su propiedad particular”, afirmó.
Rocha acotó que el botadero tiene unos siete años y que antes se hicieron obras en la zona, pero ahora no reciben “ningún beneficio” pese al riesgo que implica la cercanía a sus casas por temas de salud.
El Alcalde expresó que no tienen sustento las aseveraciones referidas a la contaminación ni que habría efectos en los niños, además del ganado. “No ha sido demostrado”, sostuvo.
Ayer, autoridades y pobladores del sur de Colcapirhua se reunieron, pero no hubo acuerdos y el bloqueo se mantenía.
Sin embargo, ambos sectores anunciaron una reunión en la jornada de hoy para solucionar el problema.

Recolectores buscan en la basura el sustento para sus vidas

Santusa Marcos era la única persona en el botadero de Esquilán, ayer.
Acompañada de algunos perros recorría las montañas de residuos, entre orgánicos e inorgánicos.
Contó que es oriunda de Potosí, pero que vive en la zona de Esquilán, en Colcapirhua, donde tiene un “lotecito”.
El bloqueo le obligó, a sus 67 años de edad, a llegar al lugar caminando la empinada vía en el cerro para poder cumplir con su labor de recolección que luego vende y le ayuda con algo de dinero para ella y su esposo que no puede trabajar.

“Aunque haya bloqueo tengo que trabajar. Aunque solita tengo que venir”, comentó mientras espantaba las moscas con sus manos y se quejaba de los malos olores que hay en la zona.
También debe cumplir con la movilización cuando los dirigentes así lo deciden.
“Han dicho que hay que cerrar. Tengo que hacerles caso a los dirigentes”, sostuvo entre risas refiriéndose a que los problemas comunes si no los hace conocer de manera masiva no son resueltos por las autoridades.
Como ella, hay personas que han encontrado entre la basura una forma de trabajo y a diario acuden al lugar en busca de diferentes artículos para venderlos.

Fuente: Opinión