El padrastro acusado y su víctima, dentro del mismo vehículo de la FELCC.
Desesperada y al borde de una crisis emocional profunda, una adolescente de 15 años llegó el martes 25 de marzo a la cárcel de San Antonio y buscó a los policías para pedirles socorro.
Temblando de miedo y llorando a gritos, la menor les contó que era golpeada y violada por su padrastro todos los días, desde hace dos años, y ya no podía soportar más.
Los agentes llamaron a las investigadoras de la Fuerza Especial de Lucha Contra la Violencia (FELCV) y éstas, luego de escuchar a la adolescente fueron en busca de la madre a la casa donde conviven con el agresor, en el barrio de Sivingani, al sur de la ciudad.
La madre, que sabía de los vejámenes a los que sometía su pareja a la menor, les dijo que no lo había denunciado porque tiene dos hijos pequeños con él y no tenía cómo mantenerlos sola. A los periodistas declaró que el hombre la amenazaba con matarse y que no hizo la denuncia por miedo. La mujer se negaba a decir dónde estaba el acusado de 31 años, pero las policías lo aprehendieron de todas formas.
La víctima relató que el hombre la celaba, no le permitía tener amigos ni hablar con sus compañeros de curso. “Si me venían a buscar me pegaba, cuando me negaba a él, me arrastraba de los cabellos y me golpeaba a puñetes y patadas para obligarme a desnudarme”, lloró.
La policía de la FELCV EPI Sur Maribel Vergara dijo que aunque no está confirmado, se cree que la menor está embarazada de dos meses y que antes ya estuvo encinta, pero le dieron una pastilla para que abortara. “Todo esto se lo dijo a la forense y se halla en proceso de investigación”. La madre de la menor declaró que su hija “debía cuidarse y aguantar”. La Policía pedirá que la investigación se amplíe contra esta mujer. Un informe forense confirmó los vejámenes.
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Fuente: Opinión
