El anuncio de la candidatura Manfred-Leopoldo significó una desagradable sorpresa para Evo y no solo pidió explicaciones a su entorno, sino que ordenó acelerar el proceso contra el pandino.
Manfred Reyes Villa comunica que Leopoldo Fernández será su Vicepresidente. Pamela, hija del encarcelado prefecto, exhibe el retrato de Leo. (foto ANF)
Todo es cuestión de conveniencia. La justicia es buena si se sujeta a los designios del gobierno y mala si no lo hace. La prensa es buena si exalta las supuestas virtudes del régimen masista, mala si denuncia los negociados que se hacen al amparo del “Estado Plurinacional” y más mala aún si critican al intocable “Dios» del Olimpo aymara.
De igual forma, las encuestas no merecen credibilidad y no deben ser tomadas en cuenta si muestran el descontento de la población y son absolutamente confiables si muestran a un Evo Morales triunfante, así resulte que la empresa que hizo la encuesta sea norteamericana.
Si la encuesta es favorable, los que decían no creer en ellas recuperan intempestivamente la fe y se encargan de divulgar los resultados a los cuatro vientos mostrándolas como una nítida e incontrastable expresión de la voluntad popular y de un masivo respaldo al actual gobierno.
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Los datos de la encuesta realizada por la Gallup resultaron muy tonificantes para el MAS ya que sus resultados superan con mucho a las que se realizaron por encargo del propio gobierno.
Sin embargo es evidente que el nerviosismo persiste en amplios sectores del gobierno debido a que se sabe que los cimientos de ese supuesto respaldo popular son muy endebles y se basan más en los errores de la oposición que en los aciertos gubernamentales.
El anuncio de la candidatura Manfred Reyes Villa- Leopoldo Fernández significó para el gobierno un fuerte remezón y su alegría por la incapacidad de la oposición para ponerse de acuerdo, ya no es tan desbordante.
La figura de Leopoldo Fernández resulta hasta intimidatoria para el régimen de Morales. No está demás recordar que los mayores esfuerzos, mediante el uso de mecanismos vedados, se los está dirigiendo hacia el departamento de Pando, del cual Fernández, pese a los esfuerzos del ministro Quintana, sigue siendo prefecto ya que fue ratificado en un referéndum revocatorio.
Se comenta que la reacción de Evo Morales ante el anuncio de la candidatura de Fernández fue de todo menos tranquila y que llegó a pedir explicaciones a su Rasputin, el ministro de la Presidencia, del «porque ese carajo no estaba ya en Chonchocoro».
Resulta que Leopoldo Fernández está en vísperas de cumplir un año de encierro y hasta la fecha no existe una acusación formal en su contra y ni siquiera se puede decir que está en el “limbo jurídico” sino que está abusiva y arbitrariamente detenido por voluntad y capricho del mandamás del palacio de Gobierno.
Como se sabe que la injusta detención de Fernández puede generar un sentimiento de solidaridad que se puede traducir en votos a su favor, Evo Morales ha instruido, a través del ministerio de gobierno, a los fiscales del Ministerio Público que aceleren el trámite y a la “justicia paceña” que formalice el proceso en contra del prefecto pandino y que hasta el mes de noviembre se emita una sentencia (condenatoria) en su contra, con lo cual la candidatura quedaría inhabilitada.
También se ha cursado una instrucción a la prefectura de Cochabamba para que acelere el proceso contra Manfred Reyes por supuestas irregularidades en la licitación de obras en ese departamento cuando ejercía como prefecto.
Por otro lado, ministros y estrategas comunicacionales del gobierno están «preparando» una andanada de nuevas acusaciones contra el encarcelado prefecto con motivo de cumplirse el 11 de septiembre un año de los hechos de Porvenir y nadie debiera sorprenderse si aparecen nuevos testigos y víctimas de la llamada masacre de Pando.
Por lo visto, la oposición «ninguneada» en forma permanente por el oficialismo, no deja de incomodar a la dupla Evo- Alvaro y su sueño de ser mandatarios eternos con un partido único, como en la isla de Fidel.