Dmitri Rybolovlev protagoniza el divorcio más caro de la historia


La suma casi duplica a los 1.700 millones que tuvo que dar Murdoch a su segunda esposa



El magnate ruso Dmitri Rybolovlev. / CORDON PRESS



El multimillonario ruso Dmitri Rybolovlev, dueño del club de fútbol AS Mónaco, tendrá que pagar 4.000 millones de francos (3.270 millones de euros) a su exesposa, Elena Rybolovleva, según la decisión de un tribunal de Ginebra, donde esta última reside.

La suma que Rybolovlev, a quien se le otorgó la patria potestad de la hija menor de ambos, Anna, de13 años, tendrá que pagar a su ya exmujer corresponde a algo menos de la mitad de su fortuna estimada. El magnate se ha hecho mundialmente famoso por regalarle a la otra hija del matrimonio, Ekaterina, de 25 años, la isla de Athina Onassis y el ático más caro de Nueva York.

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La pareja estuvo casada durante 23 años, pero los últimos seis estuvieron sumergidos en el largo proceso de divorcio, que concluyó el pasado día 13, según señalaron el lunes los medios locales. El abogado de la Elena Rybolovleva ha calificado el divorcio como «el más caro de la historia». Deja muy atrás a la carísima separación de Rupert Murdoch, que, cuando se divorció de su segunda mujer, Anna Torv, tuvo que desprenderse de 1.700 millones de euros.

Entre las propiedades de Rybolovlev figura un terreno de 20.000 metros cuadrados en una exclusiva zona de Ginebra, que domina desde lo alto el lago Leman y donde ambos planearon alguna vez construir una mansión, pero que al final quedó convertido en un gigantesco agujero que se puede ver desde varios puntos de la ciudad.

La prensa suiza también se ha apresurado a denominar esta separación como el «divorcio del siglo» por el dinero que está en juego. Varios abogados consultados han señalado que no tienen referencia de alguna suma mayor que se haya pagado en el pasado. Además del dinero, el oligarca ruso tendrá que entregar a su exesposa algunas obras de arte y joyas compradas durante su vida en común.

El magnate ruso es conocido como el rey de los fertilizantes, ya que la mayor parte de la fortuna la ha adquirido en el negocio de los químicos usados en la agricultura.

El veredicto fue dictado por un tribunal de primera instancia, por lo que puede ser apelado.

Fuente: elpais.com