Maestros del fútbol


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Está abocado solo a su escuela de fútbol, donde ya formó a varios jugadores, entre ellos a su hijo, arturo, que se está entrenando en Argentina

Las canchas  son sus aulas apasionados por transmitir todo lo que aprendieron



Por Alicia Bress Perrogón – Fotos Clovis de La Jaille, Jorge Uechi y Daniel James

Su pasión es el fútbol. Su principal escuela no tuvo las tradicionales aulas de un colegio. En las canchas fue donde estuvieron sus verdaderos maestros. Hoy, después de cerca de 20 años de carrera profesional, ellos no han abandonado los campos deportivos, pero de ser aplicados alumnos han pasado a ocupar el cargo de sus profesores, formando nuevos valores.

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Milton Melgar, Arturo García, William Ramallo, Juan Rivero, Manolo Núñez y Ronald Arana antes vivieron y disfrutaron el fútbol dentro de la cancha. Ahora ellos transmiten sus conocimientos y experiencias a cientos de niños y jóvenes.

Lo que aprendieron ayer es lo que enseñan hoy a los alumnos que acuden a sus escuelas de fútbol. De sus experiencias, sus anécdotas y de su pasión por el deporte rey es de lo que hoy nos cuentan estos seis maestros del fútbol.

De la Charcas a la Bombonera
Milton Melgar Soruco (54) nació en Santa Cruz el 20 de septiembre de 1959. Fue bautizado por la prensa con el sobrenombre de ‘Maravilla’, por su juego mágico y sus pases precisos. Ha sido el único jugador boliviano que ha militado en los dos grandes clubes del fútbol argentino, Boca Juniors y River Plate; donde se destacó, pero no solo jugó en el vecino país, sino que también aprovechó su estadía allí para formarse como director técnico y luego se perfeccionó en Brasil.

El exmediocampista se inició profesionalmente en Blooming en 1979. Fue una figura destacada en la selección boliviana que participó en el Mundial del 94, en Estados Unidos. Luego de dejar el fútbol en 1997, fungió como técnico de Blooming, de Oriente y también de la selección sub 20.

Toda la experiencia adquirida en sus 18 años de carrera futbolísitca y en especial lo asimilado en Argentina, donde afirma que aprendió a ser un jugador profesional, hoy lo vuelca hacia sus alumnos de la Escuela Milton Melgar (MM), donde hay cerca de 600 chicos inscritos durante el año, aunque en las vacaciones el número se incrementa notablemente. “Ya no juego, ahora mi pasión es enseñar”, manifiesta.

Destaca entre sus principales mentores a César Menotti, Ramiro Blacut, Raúl Pino y Xabier Azkargorta, de quienes aprendió no solo aspectos técnico y tácticos, sino también lo humano.
“De César, que fue mi entrenador en Boca y River, me quedó grabada, además de sus conocimientos de fútbol, su sencillez con que se hacía entender y no necesitaba dar una hora de charla, sino que estas eran cortas, precisas y bien claras, y en el trabajo de campo era muy práctico para que comprendiéramos. Hoy aplico mucho de lo que aprendí de él con los niños”, resalta.

Agrega que no solo es enseñarle a los chicos a patear pelota y jugar al fútbol, sino también instruirlos en el respeto entre ellos, al rival y a que se diviertan con la práctica de este deporte. Además, hay que aconsejarlos en la buena alimentación, el descanso y la disciplina que deben tener como jugadores.
Entre las anécdotas, la  que más recuerda Melgar es la de aquella vez en la que  luego de una charla muy seria, antes de salir del túnel a la cancha, Menotti los paró y les dijo que miren bien el color de su camiseta y que lo único que debían hacer era pasarle la pelota al compañero que tenía el mismo color.


Juan Rivero, un apasionado por la enseñanza
Hace más de 15 años que ejerce como docente en el Colegio Sagrado Corazón de María. A sus alumnos los prepara no solo para el deporte, sino para que sepan afrontar y defenderse en la vida

De matador a entrenador
La picardía que tenía para jugar en el campo rival, sus potentes remates y su velocidad hicieron que los medios lo apodaran ‘Torito’. Arturo García Yale (49) comenzó a jugar en Oriente, en 1983, y acabó su carrera en Destroyers en 1999, pasando por Wilstermann, Orcobol, San José, The Strongest, Real Santa Cruz y Al-Shoula, de Arabia Saudita.

El exdelantero, que nació en Santa Cruz el 14 de mayo de 1965, luego de dejar el fútbol, se dedicó por un tiempo al periodismo, pero luego descubrió que su gran pasión y su futuro estaban ligados más con el balón que con las noticias, por lo que estudió para ser director técnico, profesión que ejerció en las divisiones menores del fútbol cruceño y en Oriente. Hoy está solo abocado a su Escuela Torito García, en la que pone en práctica todo lo aprendido durante sus 17 años de trayectoria futbolística.

“Muy pocos técnicos vinieron y trabajaron en lo táctico, quizá fueron dos o tres a los que vi usar una pizarra para explicarnos el planteamiento. Recuerdo mucho a Raúl Pino y a Antonio de Lacerda como a mis maestros motivadores. De ambos aprendí mucho, especialmente sobre lo importante que es trabajar en la parte anímica y la autoestima de los jugadores, y eso ahora lo pongo en práctica con los chicos”, apunta García.

Agrega que el trabajo técnico, táctico y físico es importante, pero si no se maneja el aspecto sicológico, el esfuerzo por formar buenos jugadores es en vano. Si el grupo está bien sicológicamente y muy motivado, prosigue, se convierte en un equipo de garra y de entrega que deja todo en la cancha.

Es precisamente con De Lacerda con quien tiene una de sus mejores anécdotas, puesto que cuando se encontraba en uno de sus mejores momentos, sufrió una tendinitis y decidió irse a Estados Unidos a recuperarse, pero el técnico le dijo que no lo hiciera, que no entrenaría toda la semana, sino solo los sábados para jugar de titular y con el cintillo de capitán en los partidos.

“Aguanté dos semanas, pero luego me hice enyesar para poder viajar a recuperarme.

La confianza que tenía en mí fue muy motivadora. Considero que para que un jugador pueda rendir al máximo, el secreto está en poner las prioridades en orden, por tanto un 50% debe ser la parte técnica y táctica, un 30% la física y un 20% la sicológica”, remarca García.


Un entrenador novato, pero con mucha entrega por lo que hace
El exdefensor Ronald Arana hace cuatro meses que comenzó a ejercer su carrera como entrenador de las categorías sub 13 en la Academia Tahuichi, donde él también se formó. No solo enseña a los niños el dominio del balón, sino también valores

Un caudillo docente
No era un jugador muy técnico, pero este marcador central sí era un defensor aguerrido, fuerte y con mucho temple. Juan Rivero Burgos  (47) nació en Santa Cruz el 10 de marzo de 1966 y comenzó a jugar a los 11 años en San Martín, luego Universidad compró su pase y llegó a Blooming en 1991. También militó en Wilstermann, San José, Real Potosí y terminó su carrera jugando en Real Santa Cruz, donde estuvo varias temporadas. En esa época fue convocado varias veces a la selección nacional.

Dejó el fútbol y se graduó en el Instituto Superior de la Actividad Física (Insaf). Desde hace 15 años, se desempeña como profesor del Colegio Sagrado Corazón de María y hoy está a cargo de la coordinación de Deportes del Distrito1, donde está abocado a relanzar, en estas vacaciones de invierno, las escuelas municipales de fútbol en los diferentes barrios que pertenecen a esa zona.

Como director técnico tuvo la oportunidad de dirigir a Blooming, Destroyers, Real Santa Cruz, Guabirá, Sport Boys, Universidad, San Martín, Máquina Vieja, Argentinos Juniors, Royal Pari y 3 de Mayo. Además, formó la escuela de fútbol del Club Real Santa Cruz.
La mejor enseñanza que recibió de sus entrenadores en su etapa como futbolista fue aprender a valorarse como persona, a nunca bajar los brazos y a no amilanarse ante los fracasos.

“He tenido varios técnicos y de todos aprendí mucho, pero rescato más a Ramiro Blacut y a Rolando Cabrera. Ambos marcaron mi vida porque fueron personas que no solo trabajaron en la parte técnica y táctica, sino también en lo social y lo humano. Me enseñaron la humildad, el trabajo y el respeto”, expresa.

A sus alumnos, añade, les ha enseñado lo mismo que él aprendió cuando jugaba: a valorarse como persona y que un jugador de fútbol es un atleta que depende de su físico, por tanto debe cuidarse descansando bien  y teniendo una buena alimentación. Además, que debe mentalizarse que es un ganador. “Esto es lo que a diario transmito a los chicos”, señala el exdefensor, que también  trabaja con los albergues de niños que están en el distrito1. A los que son buenos jugadores les consigue becas escolares y para las universidades.
Rivero, cuenta entre risas, que son muchas las veces en que los chicos, como la mayoría es de  escasos recursos, le han pedido prestadas sus chuteras, porque no tenían con qué jugar, y nunca más las volvió a ver.

De zaguero a profesor
Ronald Arana Céspedes (37), que nació el 18 de enero de 1977, es uno de los entrenadores más nuevos. Hace solo cuatro meses que está trabajando como profesor de la categoría sub 13, en la Academia Tahuichi Aguilera.
Se inició profesionalmente en 1996 en Destroyers. Militó en Oriente Petrolero, The Strongest, La Paz Fútbol Club, Bolívar, Real Mamoré, Guabirá y Wilstermann, donde culminó su carrera futbolística en 2011. En 2006 jugó en Rosario Central, de Argentina. Además, fueron varias las selecciones nacionales que integró este ex zaguero central.

“En los 16 años de carrera tuve muchos entrenadores, de todos aprendí algo, pero los que dejaron una huella en mi vida, no solo como jugador sino también como persona, fueron aquellos que pelearon por nosotros, que siempre nos motivaron, que nos dieron confianza y que nos enseñaron el respeto. El fútbol es un estado de ánimo, si el jugador está bien, el equipo está bien”, argumenta Arana, que en Argentina estudió la primera etapa para formarse como entrenador y en La Paz se graduó como técnico.

Destaca como sus mejores técnios a los argentinos Néstor Clausen, Claudio Chacior, Dalcio Giovagnoli, ‘Bambino’ Veira y al nacional Ovidio Messa.

El exjugador recuerda con tristeza el episodio cuando dio positivo a dopaje. Recuerda que le avisó al médico del plantel que había masticado coca y él le dijo  que después de las 72 horas no había problemas y que juegue con confianza.
Lo triste es que los dirigentes le pidieron que se quede callado y fue castigado con seis partidos. Con esta amarga experiencia aprendió dos cosas; primero, que masticar coca no es nada saludable para el deportista y que hay que decir siempre la verdad. “Debí hablar en su momento y hacerlo público, no callar, pero la poca experiencia que uno tiene lo lleva a tener miedo y estos son aspectos esenciales que les inculco a mis alumnos”, indica.
Además, les enseña que en el fútbol no se debe ser autoritario, sino más bien abierto, ya que el grupo que se identifica con su técnico se compromete con el proyecto, entrena con ganas y disfruta lo que hace.

Un atacante muy solidario
William Luis Ramallo Fernández (51) nació en Cochabamba el 4 de julio de 1963. Desde sus 7 años el fútbol fue su pasión y hasta hoy lo sigue siendo, pero ya fuera de la cancha, como profesor de su Escuela Pelota de trapo.
Además del trabajo que realiza como entrenador en su escuela, también forma parte de la Fundación Asociación Casa de los Niños, donde además de hacer una obra social al darles casa y comida a familias de escasos recursos, les da oportunidades a los chicos para que muestren sus habilidades con la pelota y puedan proyectarse para tener un futuro en el fútbol. También apoya a los chicos con síndrome de Down, con hidrocefalia y a las mujeres con VIH.
El exdelantero, que fue goleador de las eliminatorias sudamericanas en 1993 y jugó los tres partidos de la selección en la Copa Mundial de 1994, se inició en Petrolero de Cochabamba, luego militó en Bolívar, Wilstermann, Destroyers, The Strongest, Oriente, Independiente Petrolero, San José, Real Potosí, Unión Central y terminó 20 años de carrera en Aurora.
Recuerda con profundo agradecimiento al profesor Luis Terán, que lo dirigió en Petrolero y en la selección juvenil, porque le inculcó el amor al trabajo, lo ayudó a templar su carácter y lo motivó a vencer siempre todos los obstáculos.
Otros técnicos a los que guarda mucha admiración son Azkargorta y Eduardo Guilarte porque marcaron su vida en lo sicológico y complementaron su carrera en lo técnico y lo táctico. “Antes que jugadores estos tres maestros que tuve nos consideraban seres humanos con defectos y virtudes, de las cuales sacaban provecho y mientras que dejaban pasar por alto nuestras debilidades.

Eso dejó una huella en mi vida y es precisamente esa enseñanza la que pongo en práctica con los chicos de mi escuela de fútbol. Durante mi carrera aprendí que se juega como se vive”, puntualiza.
Añade que a sus alumnos les inculca también el trabajo en equipo, la solidaridad, el apoyo mutuo y que ocupen su mente en un deporte que los aleje del riesgo de la calle.

Sobre algunas anécdotas como entrenador cuenta que todos los días debe estar preparado y tener un presupuesto para, luego de terminar el entrenamiento, comprar pan y juguitos a los chicos que se quedan a acompañarlo a guardar el material deportivo. “Tengo que retribuirles la colaboración”, afirma Ramallo, que, como meta, espera dirigir algún club de la Liga, aunque ya estuvo con Erwin Sánchez trabajando durante las eliminatorias para el Mundial de Su-dáfrica y fue técnico de Enrique Happ, en Cochabamba

Buenas Enseñanzas para los jugadores
Estos destacados exjugadores y ahora entrenadores brindan algunas enseñanzas que ellos recibieron en su momento para destacarse en las canchas. Coinciden en que el jugador debe ser futbolista las 24 horas del día.

Entrega. Una estrella de fútbol no se construye de un día para otro, sino que hacen falta años de dedicación y esfuerzo.
Quemar etapas. Ir paso a paso de acuerdo con la edad y no tratar de correr antes de tiempo.

Profesionalismo. Tanto dentro como fuera de la cancha, es necesario tener disciplina. Hay que descansar y alimentarse bien, trabajar con pasión y disfrutar de su carrera futbolística.

Valores. No solo es importante el dominio de la pelota, sino también el dominio propio, la solidaridad, la humildad, el compromiso, la constancia y el respeto.

Inteligencia. Es necesario estudiar y formarse no solo en una carrera relacionada con el fútbol.
Posición. Es importante saber cubrir varias posiciones, pero lo primordial es hacer lo que mejor sabe y situarse en el puesto donde mejor se desempeña.

Fuente: El Deber