Los yuracarés trataban de retomar la posesión de sus tierras donde los cocaleros avasalladores sembraron la hoja. El muerto es cocalero y hay 3 heridos graves entre los indígenas.
Yuracarés: dos campesinos verifican los límites de su comunidad otorgada por el Gobierno
Ataque. La víctima fatal, que cayó abatida por un disparo de arma de fuego, pertenece al bando de los cocaleros, según el Gobierno, que aseguró que no son afiliados a las Seis Federaciones del Trópico que preside Evo Morales. Hay tres heridos graves entre los indígenas. La CIDOB sostiene que el Ejecutivo se cruzó de brazos ante el avasallamiento de la TCO. El Gobierno anuncia la expulsión de cultivadores
=> Recibir por Whatsapp las noticias destacadas
La Prensa
Un muerto deja confrontación entre yuracarés y cocaleros
NUEVA ESTRELLA, EN EL TIPNIS, FUE ESCENARIO DEL ENFRENTAMIENTO ARMADO
El Gobierno asegura que los cocaleros asentados en la zona no son de las Seis Federaciones del Trópico. El Órgano Ejecutivo tenía conocimiento de la agudización del conflicto hace una semana.
Un muerto y al menos tres heridos, todos de bala, es el saldo de enfrentamientos entre cocaleros que se asentaron en el Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure (Tipnis) e indígenas de la etnia yuracaré, propietarios de esa tierra.
El Tipnis es una zona de 1.096.000 hectáreas que el Estado tituló a favor de esa comunidad originaria. Según ANF, esa área protegida fue ocupada por los sindicatos cocaleros 16 de Octubre, Nueva Estrella, Valle Encantado y Santa Rita.
El viceministro de Régimen Interior, Marcos Farfán, informó que el conflicto se suscitó en la comunidad Nueva Estrella, territorio sobre el cual aún existe un conflicto limítrofe entre Cochabamba y Beni, departamentos que comparten esa reserva natural, pero que ya cuenta con el título de tierra comunitaria de origen (TCO).
La autoridad precisó que el muerto es del lado de los cocaleros asentados, pero no tenía información sobre su nombre, ni tampoco de los lesionados.
De lo que sí tiene seguridad es que todos presentan disparos de armas de fuego y presume que son de caza, calibre 22.
El secretario de Educación de la Subalcaldía del Tipnis, Pastor Iva Cayuba, detalló que los heridos son los indígenas yuracarés Jesús Dávalos y Agustín Noza, corregidor y comunario de San Miguelito, respectivamente; además de Florencio Silvestre Soria, de San Benito.
De acuerdo con su versión, originarios de distintas comunidades se concentraron “pacíficamente” en Nueva Estrella para desalojar, tomar posesión y defender ese territorio que fue avasallado por los colonos.
Empero, dijo, fueron emboscados. “Lanzaron un grito (los cocaleros) y comenzaron a disparar”. Por ello responsabilizó a los avasalladores de provocar la violencia en esa zona.
José Noza, dirigente de San Miguelito, quien estuvo en el lugar de los hechos, explicó que solamente se defendieron con palos y machetes, pero que del lado de los cocaleros lanzaron dinamitas y les dispararon.
Farfán también tiene conocimiento de que los colonos iniciaron el conflicto, aunque desconocía las circunstancias.
Descartó que los avasalladores sean afiliados a los cocaleros de las Seis Federaciones del Trópico de Cochabamba, bastión del MAS, partido en función de gobierno.
Según el Órgano Ejecutivo, los presuntos avasalladores son personas que emigraron del interior de ese departamento.
Resguardo policial
La autoridad precisó que una vez que se conoció la situación en Nueva Estrella, un contingente de 30 policías fue enviado desde el trópico cochabambino, el cual demoró 17 horas en llegar a su destino, nueve de ellas navegando y ocho caminando por el monte desde Puerto Villarroel.
Los efectivos arribaron a las 19.00, una hora y media después de los enfrentamientos que, según José Noza, ocurrieron a las 15.10, a las 16.30 y a las 17.30.
A ese primer contingente se sumaron 35 efectivos de la UTOP, que fueron desplazados desde Villa Tunari, municipio en el trópico cochabambino.
El vicepresidente de la Confederación de Pueblos Indígenas del Oriente Boliviano (CIDOB), Pedro Nuny, lamentó la reacción tardía del Gobierno en ese conflicto, pues ya tenía conocimiento de ese avasallamiento de tierras, que data de hace tiempo.
“Hemos tenido reuniones con el viceministro de Tierras, Alejandro Almaraz, y otras instituciones que tienen que ver con el tema de la coca (…) para que traten de solucionar este tema (…) Pedimos al Gobierno que tome cartas en el asunto, no puede ser que no haga respetar nuestros territorios titulados”.
Sin embargo, al no haber una acción concreta, consideró “natural” que los indígenas hayan tratado, por sus propios medios, de impedir el avance de esas incursiones y también del sembrado de coca, intentos que fueron vanos porque la cantidad de colonos es superior al número de originarios.
Según la versión de José Noza, en el enfrentamiento de ayer eran aproximadamente 165 indígenas de las diversas comunidades frente a 300 colonos.
El viceministro Farfán reconoció que los asentamientos datan de hace dos hasta cuatro meses, pero aseguró que el Ejecutivo tomó conocimiento del problema en Nueva Estrella hace una semana.
Explicó que entonces se convocó a una reunión a los indígenas del Tipnis con el viceministro Almaraz, las autoridades del INRA, la Policía y su despacho. Según él, se iniciaron acciones inmediatas para retirar a los invasores y dar inicio a la erradicación de cultivos de coca.
Consultado del porqué el Ejecutivo no tomó sus previsiones para evitar el enfrentamiento de ayer, si ya conocía de esa situación, respondió: “Ellos (representantes) regresaron hace tres días allá, lamentablemente las condiciones de confrontación se han precipitado”.
Acciones
El Gobierno también anunció que la Policía indaga en la zona de enfrentamiento para establecer cómo se originó el lío.
“La gente que ha invadido tiene que ser sometida a procesos penales, más aún si hay fallecidos y heridos. Entonces se va a poner en manos del Fiscal (los elementos que recolecten los investigadores) para que empiecen los procesos correspondientes”.
Farfán aseveró que quienes tendrán que asumir responsabilidad sobre los hechos son los dirigentes de los avasalladores, pues se trata de un área protegida donde no puede haber plantaciones de coca.
Hay amenaza de líos en Apolo
Los agrarios de Apolo, en la provincia Franz Tamayo en La Paz, y originarios de la etnia lecos, en esa misma región, mantienen un conflicto por tierras, por el que desde hace una semana y media iniciaron un bloqueo, por separado, en la vía de acceso a esa región. Lugareños llegaron a la sede del Gobierno para alertar de posibles enfrentamientos que pueden derivar en víctimas fatales.
Víctor León, comunario apoleño, informó que el cierre de la carretera hacia La Paz empezó hace una semana y media, y hasta el momento ninguna autoridad se constituyó en el lugar “para apaciguar los ánimos, que se encuentran bastante caldeados”.
Explicó que el malestar de ambos bandos “podría generar violencia y causar víctimas fatales”.
El problema en esa zona, explicó, data de hace cuatro años, cuando el Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA) extendió títulos ejecutoriales a los originarios de la Central de Pueblos Indígenas Lecos de Apolo. En esa ocasión se distribuyeron 238.000 hectáreas, afectando a las comunidades Huaratumo y Torewa.
Indicó que presentaron hace dos años un recurso de nulidad al Tribunal Agrario de Sucre, entidad que aún no se pronunció.
De acuerdo con su versión, un grupo de aproximadamente 50 colonos fue echado la semana pasada por los indígenas tacanas de un predio de 80.000 hectáreas fiscales ubicadas dentro del perímetro de la tierra comunitaria de origen (TCO) Tacana II, en Tumupasa, cerca de Ixiamas, en la provincia Abel Iturralde.
El Órgano Ejecutivo reconoció que con la titulación de esa TCO se afectó a dos comunidades agrarias y que para reparar el daño se les ofreció dotarles de tierras en otras zonas.
Sin embargo, León explicó que el lugar donde fueron afectados ya fue colonizado, por lo que exigen al Gobierno que se revierta ese título que favorece a los lecos.
No es el único conflicto de tierras, pues hay problemas en Soncachi Grande, en la provincia Omasuyos, donde los comunarios pretenden terrenos supuestamente de privados; en Los Olivos (ex Miguillas); en Palos Blancos, provincia Nor Yungas, invadida por colonos, y en Coroico Viejo, Nor Yungas, donde pretenden predios de una cooperativa.
Los detalles
En 1998, el INRA emitió una resolución para el saneamiento total de la superficie del Tipnis.
Ocho años después, en 2006, los trabajos de saneamiento aún no habían concluido.
El retraso se debió a que esa región es un área conflictiva por la presencia de colonos.
En el lugar existe un conflicto de límites departamentales entre las prefecturas de Beni y la “Llajta”.
La convivencia entre indígenas y colonos fue afectada por las formas de propiedad.
Los colonos defienden la propiedad privada y los indígenas no aceptan este concepto.
En la actualidad los avasalladores intentan ampliar su territorio para sembrar coca.
Existen acuerdos anteriores con dirigentes que no se tomaron en cuenta.
El Gobierno intervino ayer con la Policía, pero sabía del conflicto desde hace una semana.