Más menores, atrapados en delitos penales


DRAMA EN SANTA CRUZ, BOLIVIA. AL MENOS 200 CHICOS, ENTRE 12 Y 16 AÑOS, FUERON A LA JUSTICIA.

Abandono. Tres juzgados de la niñez revelaron el aumento alarmante de casos de niños implicados en hechos delictivos. Se contabilizaron 90 procesos en el primer semestre del año, que representan el 68% del total de 2013.

El descuido o abandono de los padres y la migración son dos de las principales causas para que los adolescentes incurran en hurtos, robos y violaciones. Se camuflan de músicos y de vendedores de dulces en micros para sustraer celulares. Los jueces del menor se sienten impotentes y piden más atención familiar. Entidades que trabajan para rescatar a menores en situación de calle admiten que incluso estos son utilizados para el microtráfico de droga. Una experta dice que son víctimas de la pobreza.



Suben los casos de menores atrapados en delitos penales

DELINCUENCIA. Tres juzgados de la niñez revelaron el aumento alarmante de casos de niños implicados en hechos delictivos. Se contabilizaron 90 proce-sos en el primer semestre del año, que representan el 68% del total de 2013

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Estos chicos se subieron a un micro, uno tocaba zampoña y el otro ofrecía dulces; era una táctica para robar . Foto: Guider Arancibia

EL DEBER, Santa Cruz

Con solo 14 años, aunque con apariencia de 11 por sus contexturas delgadas, nadie imagina que ya están implicados en un delito penal. Son dos amigos que llegaron a la ciudad huyendo del área rural donde sufrían abandono de sus padres, y en el afán de buscarse la vida, acabaron involucrados en robos. A principios de esta semana fueron detenidos por la Policía tras ser descubiertos robando por el mercado Los Pozos.

Ellos son apenas la punta de un iceberg que tiende a crecer en los juzgados de menores, donde el año pasado se registraron 131 casos y, solo en seis meses de 2014, ya van por 90 casos. Según los jueces, la mayoría de ellos está relacionada con el hurto, violación y robo, sobre todo con arma blanca.

En el caso de los dos amigos, acostumbraban a subirse a micros donde uno tocaba zampoña y el otro pasaba por los asientos ofreciendo dulces, pero al mismo tiempo observaba y robaba el mejor celular que divisaba entre los pasajeros.

Según la Policía, hace dos días robaron un celular y se bajaron del micro por la zona de Los Pozos, pero la víctima se dio  cuenta y corrió gritando hasta que capturaron a uno de ellos con la ayuda de los vecinos. El adolescente no tenía el celular, pero al día siguiente detuvieron a su amigo en un alojamiento cerca de ese mercado y recuperaron el objeto.

El martes, ambos menores fueron llevados ante la jueza de la Niñez, Leda Mirna Ojopi, y en la audiencia revelaron que al mes sustraen al menos 30 celulares y luego los venden a los cachivacheros. La jueza, en presencia de la fiscal de la Unidad de Víctimas Especiales (UVE) Rosa Ribera, ordenó la detención preventiva de los  amigos en el hogar Fortaleza. 

Alarmante incremento

Comparando las estadísticas del año pasado con lo que va de la actual gestión, se evidencia un incremento de casi un 70% de delitos que involucran a menores de hasta 15 años, pues a partir de los 16 ya son imputables ante la ley y deben someterse a la justicia ordinaria, con penas de prisión.

Los jueces de la Niñez, Marisol Ortiz, Shirley Becerra y Leda Mirna Ojopi coincidieron en que cada caso como mínimo tiene al menos dos infractores y  a veces hasta cinco. Teniendo en cuenta estas cifras, se estima que en lo que va del año un promedio de al menos 200 menores llegaron a los juzgados. 

El drama familiar

Para la jueza Shirley Becerra, la disgregación de la familia y el abandono son dos de las principales causas de este problema. “No solo hay abandono porque los padres se van a otros países en busca de mejores días, sino que a veces viven juntos pero alejados de ellos. Mientras los padres dedican todo su tiempo al trabajo no saben qué hacen sus hijos y después descubren que están atrapados por la droga o en hechos penales”, dijo. 

Según la jueza Marisol Ortiz, la mayoría de los chicos involucrados en delitos dejó el estudio, vive solo o al lado de sus abuelos o tíos, porque sus padres lo abandonaron  o emigraron. “Aquí escuchamos historias dramáticas y a veces nos sentimos impotentes al no poder hacer algo más por ellos”, confesó Ortiz y planteó la necesidad de más hogares especializados para la rehabilitación de estos adolescentes. Solo el centro Fortaleza recibe a los infractores.