Santa Cruz y sus líderes en el centro del debate


Sin duda alguna, el departamento de Santa Cruz es el espacio desde donde se crea la Bolivia de los próximos días, años y décadas. Ya nadie, ni oficialista ni opositor, puede ignorar a esta región. Si antes era vista con desprecio por el poder y hasta por los mismos habitantes del resto del país, ahora es asumida como el escenario de las oportunidades, tanto para los que llegan en busca de mejores días, como para los que pelean para mantener o alcanzar el poder.

imageSanta Cruz, donde hay más electores y a donde llega la mayor migración.

El liderazgo cruceño es un tema de debate permanente desde que varios de los que convocaban a manifestaciones multitudinarias no están en el país o dejaron de movilizar a los cientos de miles que movilizaban antes. Frente a esa realidad, ¿dónde está el nuevo liderazgo cruceño? La periodista Gísela López, ahora viceministra de Autonomías, ve varios nuevos líderes en Santa Cruz, emergentes de los sectores indígenas y campesinos, muchos de los cuales fueron elegidos por el voto popular y con la bandera del MAS.



En el otro lado, el administrador de empresas Óscar Ortiz, expresidente del  Senado y ahora secretario de Coordinación Institucional de la Gobernación cruceña, plantea su propia mirada, en la que considera que en el MAS hay un pensamiento único que no ha sabido respetar las características de Santa Cruz.

El tema está en debate y, por consiguiente, en construcción. No hay verdades absolutas y la ventaja de la confrontación de ideas es que permite analizar, sacar conclusiones propias y formar parte de la edificación de la sociedad cruceña. La mesa está servida 

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El nuevo liderazgo cruceño

Gísela López – Periodista –

En 2004, en el ejercicio del periodismo de investigación, denuncié a Branco Marinkovic por haberse apropiado de una paradisíaca laguna ancestral del pueblo guarayo: la laguna Corazón; la cercó con una alambrada, prohibió el ingreso de los guarayos a la pesca, construyó una casa y un muelle en la orilla y unos inmensos portones por donde ingresaba su avión después de aterrizar en su propiedad. Por aquellos días, un colega periodista, vinculado a los grupos de poder, me dijo: “Le has hecho daño a la región con esa denuncia. Branco tenía que ser el nuevo líder de Santa Cruz”.

¿Quién había decidido, antes de 2004, que Branco fuera el nuevo líder cruceño? Las logias.

Así se construían los liderazgos en Santa Cruz. Eso no debemos olvidar.

Por ese motivo, lo menos que una puede hacer al leer en las redes sociales, en los diarios, ver en la televisión o escuchar en la radio las lamentaciones de opinadores y opinadoras heridos/as porque se les van de las manos algunos ‘cruceñazos’ que, supuestamente, se están “pasando al MAS”, es saltar con la pluma y el papel, y volver a enunciar, y enumerar.

Por supuesto que no es un marquetinero musical, la barra brava de uno de los equipos cruceños o el liderazgo empresarial supuestamente aliado al Gobierno, los ejemplos del irreversible proceso de cambio en Santa Cruz. Esos ejemplos solo forman parte de lo anecdótico de esta coyuntura.

¿Que Santa Cruz no supo parir liderazgos políticos en el marco de este proceso de cambio?

No sigamos mintiéndonos en el pueblo, por favor.

Claro que Santa Cruz ha dado a luz nuevos liderazgos, de hombres y, sobre todo, de mujeres. Lo que sucede es que cierta clase media cruceña se resiste a aceptar estos visibles e irreversibles cambios.

En algún momento entendí –no lo acepté- que un liderazgo fascista, sobreviviente de la hecatombe de 2008 y 2009, se retuerza en su silla mientras –libremente- yo afirmaba en sus conversatorios que Santa Cruz tenía nuevos liderazgos y comenzaba a enunciarles: Silvia Lazarte, constituyente por Santa Cruz fue elegida presidenta de la Asamblea Constituyente de Bolivia; Nemesia Achacollo fue diputada por Santa Cruz y luego ministra de Desarrollo Rural y Tierras del gabinete del presidente Evo, una de las carteras más importantes del Gobierno; Isaac Ávalos, hoy senador, lideró en dos oportunidades –como no sucedió antes en la historia campesina- la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia, la famosa Csutcb; Adriana Arias, la diputada del Plan Tres Mil, mujer de pollera también, que representa al distrito más habitado de Santa Cruz de la Sierra. Solamente por mencionar algunos/as líderes y lideresas de segmentos populares de esta tierra.

Y puedo seguir registrando en la lista: alcaldes y alcaldesas, concejalas y concejales. Sí, nuevos liderazgos cruceños del proceso de cambio.

En la mayoría de los 56 municipios del departamento ganó el MAS, con hombres y mujeres salidos de las organizaciones sociales, de las luchas sindicales, de la protesta social.

La primera mujer guaraya que lideró la Copnag (Central de Pueblos Nativos Guarayos), organización de ese pueblo indígena cruceño, se convirtió también en la primera alcaldesa indígena guaraya de Ascensión. Le ganó a lo más recalcitrante de la derecha radical terrateniente que estaba incrustada en esa tierra prometida.

Mario Baptista, otro líder popular de este proceso de cambio. Triunfó en el municipio de Montero, la tierra del gobernador de Santa Cruz y expresidente del Comité pro Santa Cruz; el terruño de varios cruceñazos y la cuna del MNR, el partido de Goni.

La lista es nomás larga, me faltaría espacio. Gabriela Montaño, senadora por Santa Cruz que, con mucha valentía, supo resistir la ira de los golpistas. Resultó presidiendo el Senado nacional y, en consecuencia fue la primera presidenta mujer interina del Estado Plurinacional de Bolivia.

¡Ah! No me puedo olvidar de Florinda Juchani, fundadora de la Federación de Mujeres Campesinas Bartolina Sisa de Santa Cruz y del MAS IPSP, hoy concejala de Okinawa y presidenta de la Asociación de Mujeres Concejalas de Santa Cruz (Acocruz).

Por toda esta realidad, me resisto a aceptar que algunas clases medias, con cabida mediática, invisibilicen este hecho real y tangible del proceso de cambio. Santa Cruz tiene nuevos liderazgos que no provienen, por supuesto, del mandato ‘Caballero’ o ‘Toborochi’, sino del mismo pueblo que decidió votar por sus pares 

Desafíos para el liderazgo cruceño

Óscar Ortiz – Economista –

Santa Cruz avanza gracias al trabajo de miles de bolivianos (de todos los orígenes) que trabajamos creando un nuevo y moderno modo de convivencia nacional. Un nuevo modo de ser bolivianos. 

Santa Cruz también avanza complementando con solidaridad su economía con todos los departamentos del país. Santa Cruz, de hecho, es el socio estratégico más importante de la mayoría de los departamentos. Y por eso, para alegría del liderazgo cruceño, cuando Santa Cruz avanza, Bolivia avanza.

El avance de Santa Cruz es un logro colectivo. Pero sin duda, hay líderes que trabajan al lado de la gente de cada barrio y cada provincia del departamento para que siga siendo el motor que es. Y por otro lado, lamentablemente, hay otros políticos (como mucha gente del MAS) que se molestan con la Santa Cruz exitosa y que trabajan políticamente para frenar a la región que avanza.

El gobernador Rubén Costas, corrigiendo lo que no se ha hecho bien del todo y mejorando lo que se ha hecho bien, seguirá impulsando la Santa Cruz y la Bolivia moderna que todos tratamos de construir día a día en este departamento. Esa es la misión de su liderazgo. Porque de hecho, Rubén sabe que trabajar para que Santa Cruz salga adelante, es también trabajar para que Bolivia salga adelante. El desarrollo nacional es una tarea mancomunada entre los nueve departamentos y en la que todos podemos aportar y aprender unos de otros.

Eso implica no solo el impulso y el apoyo a la economía de Santa Cruz, sino también defender ciertos valores: la libertad, la democracia y el derecho de cada boliviano en Santa Cruz a producir, emprender y salir adelante con su propio esfuerzo. En definitiva, defender el derecho de todos a establecerse en Santa Cruz para buscar nuevos horizontes.

La economía cruceña llegó a crecer a niveles cercanos al 9%, a pesar de todos los frenos y obstáculos que suponen la inseguridad jurídica, la afectación a los derechos de propiedad y las prohibiciones a las exportaciones.  Santa Cruz funciona hoy con una cultura viva, dinámica y diversa, que combina sus tradiciones y raíces mestizas con multiculturalidad de los migrantes y la modernidad de una metrópoli cosmopolita.

Los cruceños, nacidos y no nacidos en Santa Cruz, compartimos los anhelos universales de bienestar y prosperidad con la inmensa mayoría de nuestros hermanos de otros departamentos. Estamos orgullosos de nuestras raíces culturales, pero no queremos vivir mirando el pasado, sino proyectarnos hacia el futuro. Por el contrario, los actuales gobernantes del país postulan ideologías retrógradas que aparentan funcionar mientras hay recursos para dilapidar.

En el campo político, la autonomía está constitucionalizada. El desafío es desarrollarla en su plenitud y ese es un reto para varios años y para todo el país. Por primera vez en la historia nacional se han conformado gobiernos departamentales autónomos y se han elegido por voto popular a gobernadores y asambleas legislativas departamentales. Y eso se logra gracias a una iniciativa cruceña convertida en causa nacional.

No hay líder sin seguidores. El gobernador de Santa Cruz, Rubén Costas, a pesar de haber sido víctima de la persecución política del MAS, goza durante sus nueve años de gestión de niveles de aprobación superiores al 70%. Actualmente, lidera la construcción de un proyecto político nacional que en poco tiempo se ha convertido en un factor fundamental  de la política boliviana y en un esfuerzo serio y creíble de construcción de la alternativa de futuro.

Aún somos una sociedad en transición, con las tensiones que implican superar problemas no resueltos  como la inseguridad ciudadana, las drogas, la pobreza y la falta de buenos empleos. Y aunque hoy gobiernen Bolivia personas que son contrarias a los valores de la libertad y la modernidad, el liderazgo cruceño está convencido de que debemos enfrentar esos desafíos, departamentales y nacionales, desde proyectos democráticos y de libertad.

El liderazgo cruceño no cree en el pensamiento único y por lo tanto acepta y respeta las divergencias, pero creemos que en Santa Cruz hay ya un consenso ciudadano en torno a una visión compartida de progreso y en torno a valores universales que han demostrado ser los fundamentos de toda sociedad libre y próspera, como la democracia, la división y descentralización del poder, el respeto a los derechos humanos, la solidaridad, la inclusión social, la igualdad de oportunidades, la propiedad  y la iniciativa privada.

En suma, Santa Cruz se ha consagrado como tierra de esfuerzo, de productividad, de apertura, de multiculturalidad. Y eso significa que propone al país una visión y un rumbo, que es muy distinto al proyecto populista y absolutista del MAS: propone al país el rumbo de la modernidad democrática y de la libertad.

MÓNICA SALVATIERRA, EL DEBER