¿Qué tecnologías nos están acercando al sueño de llegar a Marte?


Llegar a Marte ya no es solo material para películas de ciencia ficción. Con cada año que pasa, científicos, ingenieros y agencias espaciales avanzan en el desarrollo de tecnologías que podrían hacer realidad las misiones tripuladas al planeta rojo en la próxima década. Pero, ¿cuáles son esas tecnologías y cómo están resolviendo los grandes desafíos que implica esta hazaña?

Vamos a repasar las herramientas más prometedoras, desde los motores que podrían acortar el viaje hasta los sistemas que permitirán sobrevivir y operar en el exigente entorno marciano.



Nuevas formas de viajar por el espacio: la clave está en la propulsión

El primer gran obstáculo para llegar a Marte es la distancia: hablamos de entre 55 y 400 millones de kilómetros, dependiendo de la posición orbital. Hoy en día, un viaje con propulsión química convencional puede tardar entre 150 y 300 días. Demasiado tiempo bajo la radiación espacial y en condiciones limitadas.

Aquí es donde entra en juego la innovación en sistemas de propulsión avanzada.

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Propulsión a plasma: el empuje del futuro

Imagina un motor que no quema combustible como lo hacen los cohetes tradicionales, sino que acelera partículas cargadas usando campos magnéticos. Así funciona el motor VASIMR, un tipo de propulsión a plasma que podría reducir el tiempo de viaje a Marte a menos de 100 días. Menos tiempo en el espacio significa menos riesgos para los astronautas.

Un paso más allá está el motor desarrollado por Rosatom, que combina impulso específico muy alto (más de 100 km/s) con una potencia media de 300 kW. Se estima que esta tecnología podría reducir el viaje a tan solo 30-60 días.

Cohetes de plasma pulsado: potencia nuclear al servicio de la exploración

La empresa Howe Industries está trabajando en un sistema llamado PPR (Plasma Pulsed Rocket), que emplea energía nuclear para crear grandes cantidades de empuje (hasta 100.000 N). Este cohete podría llevar humanos a Marte en solo dos meses. Es una especie de “turbo” espacial que combina fuerza y eficiencia, ideal para travesías largas.

¿Y la fusión nuclear?

Todavía en etapa experimental, los motores de fusión nuclear podrían representar un cambio radical. Estos usarían la misma reacción que ocurre en el Sol para generar energía, con el potencial de ofrecer viajes más cortos, seguros y sostenibles. Aunque no están listos aún, su desarrollo podría marcar el comienzo de una nueva era en la exploración espacial.

Una vez en Marte: cómo sobrevivir y prosperar

El viaje es solo una parte del reto. Establecer una presencia humana sostenible en Marte requiere tecnologías que resuelvan el suministro de energía, oxígeno, alimentos y protección ante condiciones extremas.

Baterías que se alimentan de la atmósfera marciana

Investigadores en China han desarrollado una batería que funciona usando gases de la atmósfera de Marte. Esto elimina la necesidad de llevar combustible desde la Tierra, lo que reduce peso y costos.

Estas baterías no solo son eficientes, sino que resisten temperaturas extremas —hasta 60 °C de diferencia entre el día y la noche marcianos— sin perder capacidad. Son una solución ideal para alimentar bases, vehículos y equipos científicos durante largas estancias.

Cianobacterias: aliadas invisibles para la vida

La vida en Marte será posible gracias a organismos diminutos pero resistentes: cianobacterias. Estas criaturas, similares a las algas verdeazuladas que encontramos en la Tierra, pueden producir oxígeno a partir del dióxido de carbono y la luz solar. Además, generan biomasa útil para crear alimentos y otros recursos vitales.

Un equipo internacional liderado por ZARM ha probado una variedad especialmente eficaz, capaz de crecer usando polvo y aire marcianos. Este sistema biológico de soporte vital permitiría a los astronautas «cultivar su propio aire», reduciendo la dependencia de suministros terrestres.

El vehículo que lo hará posible: Starship

El protagonista más visible de esta carrera es el Starship de SpaceX. Se trata de un cohete reutilizable de 123 metros de altura, capaz de transportar hasta 100 personas o grandes cantidades de carga. Su diseño apuesta por la economía y la reutilización para hacer más accesibles los viajes al espacio.

Su desarrollo ha sido seguido de cerca por toda la comunidad científica, y Elon Musk ha señalado que los primeros vuelos tripulados a Marte podrían realizarse en la década de 2030.

Starship no solo es un medio de transporte: es la piedra angular de la visión de colonización marciana. Desde lanzar módulos habitables hasta transportar maquinaria pesada para construir infraestructuras, su rol será múltiple y decisivo.

¿Cuánto falta para llegar?

Aunque todavía hay obstáculos por superar, como la protección contra radiación o los riesgos psicológicos de viajes largos, la convergencia de estas tecnologías está trazando un camino cada vez más claro.

El reto ya no es solo técnico, sino también logístico, financiero y humano. Pero con cada nuevo avance —un motor más rápido, una batería más liviana, una bacteria más resistente— Marte deja de parecer un destino imposible y se convierte en una meta científica tangible.

El día en que veamos a los primeros humanos caminar por el suelo marciano está más cerca de lo que imaginamos. Y cuando llegue, será el resultado del trabajo conjunto de miles de mentes brillantes, repartidas por todo el planeta, que soñaron con dar el siguiente paso en la historia de la humanidad.

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