Mientras en Santa Cruz, una reina de belleza se queja de que han violado su intimidad difundiendo por internet fotografías de alto contenido erótico, en Alemania, la revista femenina más importante –Brigitte-, anuncia que no publicará más en sus páginas fotos de modelos “perfectas”, la mayoría extremadamente flacas, a las que es necesario ayudarles con retoques mediante el famosísimo programa Photoshop, responsable de travesuras, maldades y también de mujeres libres de arrugas, rollos y celulitis. En nuestro medio se usa mucho esa herramienta y frecuentemente las imágenes de las modelos y de las misses ya llegan retocadas a las redacciones porque fotógrafos y agencias de modelos buscan ofrecer al público jovencitas libres de imperfecciones que acomplejan a las lectoras, quienes flagelan sus mentes pensando “¿por qué no me veo yo así?”. Para consuelo de las mujeres reales, hay que decir que si bien el Photoshop hace maravillas pero no milagros. Eso vale también para las jóvenes que están expuestas ante los riesgos de la tecnología, haya o no haya Photoshop.
Bajo el Penoco – El Día