La farmacia institucional no dispone de todos los medicamentos y los enfermos deben cubrir los costos de sus recetas. El SUS no cubre los tratamientos nuevos que son necesarios, pero costosos. La inmunoterapia llega a superar los Bs 30.000
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Sentada sobre el piso, Erlinda Guzmán (37) llora de impotencia porque ya no tiene dinero para comprar los medicamentos que necesita para sus quimioterapias y para calmar su dolor. El alto costo de los tratamientos se ha convertido en una tortura para los pacientes con cáncer, que se ven obligados a endeudarse para cubrir con su propio bolsillo los medicamentos que no están disponibles en la farmacia institucional y que, en muchos casos, tampoco son cubiertos por el Sistema Único de Salud (SUS). Entre los faltantes están precisamente los más caros.
Otros batallan solos sin saber de dónde sacar por lo menos para las terapias que alivien sus dolencias. Erlinda llegó desde Cochabamba y, para calmar los fuertes dolores que la tienen sin vida, necesita fármacos que llegan a costar Bs 600. Hay días en que debe recibir dos veces. Si piden otros remedios el gasto supera los Bs 1.200, lo que le resulta imposible de cubrir. “El dolor me hace gritar. Los medicamentos son muy caros, no tengo para comprarlos”, repite entre sollozos.
Actualmente, de los 300 medicamentos que están cubiertos por el SUS, el Oncológico tiene disponible en farmacia solo un 80% y el otro 20% debe comprarlo el paciente. Además, las terapias nuevas no están cubiertas por el seguro y las familias tienen que hacer lo posible por conseguirlas.
El director del Oncológico, Diego Montenegro, asegura que el tema es muy complejo, ya que la Gobernación recibe recursos para la compra de medicamentos del Ministerio de Salud, mediante un POA. Para esta gestión se solicitaron Bs 35 millones, pero solo fueron desembolsados Bs 11 millones. “Con todo ese arrastre hay dificultades para la compra”, indica.
A esto se suma que la cobertura del SUS es parcial, ya que hay medicamentos que no están cubiertos por el seguro universal ni están en la Liname (Lista de medicamentos esenciales), lo que obliga a los pacientes a adquirirlos por su cuenta. Entre estos se encuentran los tratamientos de inmunoterapia, que son de alta precisión y actualmente se utilizan contra distintos tipos de cáncer. “La inmunoterapia no está en el SUS, ni en Liname ni hay en Bolivia. Los pacientes que pueden pagar se traen desde afuera y hacen lo que pueden para conseguirlos”, recalca. Estos fármacos cuestan entre Bs 30 mil y Bs 50 mil por ciclo, cada 21 días.
“No podemos comprar desde el Oncológico. Estamos completamente amarrados por la parte económica y porque no están habilitados. Muchos de los medicamentos oncológicos están en esa situación, como los anticuerpos monoclonales”, agrega.
Estos fármacos también son caros, ya que el frasco cuesta entre Bs 30 mil y Bs 40 mil y cada paciente puede llegar a recibir dos en un solo ciclo. Solo en el caso del cáncer de mama, se autorizan algunas compras, pero estas también son complejas porque se debe seguir los procedimientos establecidos en la norma. Los procesos pueden demorar 30 días.
A esto se suma, el alza del dólar y la falta de combustible, lo que ha encarecido hasta en un 100% el costo de los medicamentos.
La factura la paga el paciente
Josefa Flores, de 60 años, lucha contra el cáncer de mama desde hace cuatro años. Actualmente recibe sesiones de radioterapia y, a la preocupación por la enfermedad, le quita el sueño pensar cómo reunir dinero para seguir cubriendo su tratamiento. Como muchas familias, varias veces ha tenido que pedir prestado, ha vendido sus cosas y ha organizado kermés, pero nada alcanza porque el cáncer es un mal caro. Calcula que hasta ahora ha gastado alrededor de Bs 70.000.
“Solo en un medicamento para un estudio gasté Bs 500. Hay que buscar los remedios porque, si no, hay que reprogramar los tratamientos. Hay gente que se queda sin ser atendida por falta de medicinas”, lamenta.
Ese es el drama de la mayoría de los pacientes. María Jesús Paredes (57) salió de su cita con la endocrinóloga sujetando una receta con dos medicamentos. Solo para eso necesita Bs 850, sin contar los otros fármacos que son parte de su tratamiento contra el cáncer de tiroides que enfrenta desde hace 14 años.
“Me subieron la dosis”, dice y lamenta que ahora también debe comprar sus vitaminas porque no hay en la farmacia institucional. Solo una, que toma cada tres meses, cuesta Bs 125.
Como otros pacientes también debe comprar el insumo para la tomografía de contraste que cuesta Bs 1.200. Y a veces, debe pagar Bs 250 más por el informe. “Rara vez lo dan aquí. Es mucha plata”, lamenta. Ella se traslada desde Portachuelo, por lo que también debe cubrir gastos de pasajes y alimentación.
