En un histórico proceso, el Tribunal Especial para Kosovo (TEK), en la Haya, condenó este miércoles (16.09.2026) a 25 años de prisión al expresidente kosovar Hashim Thaci por los crímenes de guerra de detención arbitraria, trato cruel, tortura y asesinato durante la guerra de Kosovo.
El veredicto: culpable de «una empresa criminal conjunta»
La Sala declaró a Thaci, de 58 años, culpable por su contribución a «una empresa criminal conjunta» dirigida contra personas consideradas opositoras al Ejército de Liberación de Kosovo (UCK), del que fue uno de sus principales dirigentes, y le absolvió de los seis cargos de crímenes de lesa humanidad que afrontaba.
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Mientras el presidente de la sala, el juez Charles Smith, leía la sentencia, el propio Thaci escuchó los detalles de la condena con unos auriculares, de pie, con un aspecto serio, y vestido con un traje azul oscuro, camisa blanca y una corbata morada.
En una explanada en La Haya, a unos pocos kilómetros del TEK, cientos de kosovares se concentraron para mostrar su apoyo a Thaci, con pancartas en las que afirman declararle «inocente» de los crímenes por los que se le ha juzgado.
Los jueces concluyeron que Thaci, junto con los también condenados hoy Kadri Veseli (18 años), Rexhep Selimi (13 años) y Jakup Krasniqi (25 años), compartieron «un propósito criminal común» y contribuyeron significativamente a un plan para atacar, detener y maltratar a personas consideradas obstáculos para los objetivos del UCK y, “si era necesario, matarlas”.
En concreto, los jueces consideraron a Thaci penalmente responsable de la detención arbitraria de al menos 385 personas, el trato cruel de 49, la tortura de 303 y el asesinato de 96 personas.
La sala no condena sus objetivos, sino sus métodos
La Sala le impuso a Thaci penas individuales de 15 años por detención ilegal o arbitraria, 4 por trato cruel, 20 por tortura y 23 por asesinato, que se tradujeron al final en una pena única de 25 años de prisión, de la que se descontará el tiempo que lleva en detención desde finales de 2020.
Además, subrayó que no fueron los objetivos de lograr la independencia de Kosovo y establecer un control político e institucional los que hicieron criminales sus actos, sino “los medios mediante los que trataron de alcanzarlos”. Según los jueces, el plan fue aplicado «sistemática y despiadadamente» en las zonas controladas por el UCK durante el conflicto y los cuatro acusados contribuyeron a él, lo alentaron y facilitaron su ejecución.
Canciller de Kosovo: «Una decisión triste, injusta e inmerecida»
«Un veredicto terrible para Kosovo, para nuestra guerra de liberación», reaccionó ministro de Exteriores de Kosovo, Glauk Konjufca, en declaraciones televisadas en directo por la emisora kosovar TV Klan Kosova desde la capital neerlandesa. «Es una decisión triste, injusta e inmerecida. Sin duda, causará un daño enorme, tanto a nuestra narrativa como al Estado de Kosovo», agregó el jefe de la diplomacia kosovar, tras salir del tribunal.
Thaci lideró el UCK, partidario de la independencia, durante la guerra contra Serbia, entre 1998 y 1999. En el país balcánico, ha sido considerado durante mucho tiempo como un héroe guerrillero y un símbolo de su sangrienta lucha por la independencia.
El político kosovar —quien también ejerció como primer ministro durante más de siete años—, vio dispararse su popularidad cuando contribuyó a gestionar la declaración de independencia de Kosovo en 2008.
Sin embargo, su imagen se vio empañada por un informe del Consejo de Europa de 2010 que alegaba vínculos con el crimen organizado y graves abusos cometidos durante e inmediatamente después de la guerra. Sus detractores también acusaron al exlíder y a su partido de corrupción y de concentrar el poder entre sus aliados políticos.

Acusaciones, fin de su presidencia y detención en La Haya
Pero fueron las acusaciones relacionadas con la guerra las que pusieron fin abruptamente a su presidencia y llevaron a su detención en La Haya. Fue acusado formalmente en 2020 de crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad, responsabilizándolo de asesinatos, torturas, detenciones ilegales y desapariciones forzadas durante y después del conflicto.
«No son momentos fáciles para mí ni para mi familia, ni para quienes me han apoyado y han creído en mí durante las últimas tres décadas de nuestra lucha por la libertad, la independencia y la construcción de la nación», declaró en 2020, al anunciar su dimisión y su entrega al tribunal.
Muchas personas siguieron el veredicto en directo a través de una pantalla situada en una plaza de la capital, Pristina, donde un reloj había estado marcando la cuenta atrás hasta el fallo durante días y se corearon consignas como «La libertad tiene un nombre» y «La libertad no puede ser encarcelada».
El sábado, decenas de miles de personas se habían manifestado en Pristina para exigir la absolución de Thaci y de los otros antiguos líderes guerrilleros.
